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18 octubre 2007
Qué adelantas sabiendo mi nombre
El ideal para algunos es vivir emparejados. Para otros es todo lo contrario. Quisieran quizás, o alguna vez, por referente familiar, social o qué sé yo, así se lo plantearon, pero hay gente que sirve para vivir en pareja y busca ese estado ideal hasta conseguir la plenitud con la persona menos pensada en el momento más inesperado, o acaban arrastrando su soledad con mayor o menor positivismo, dependiendo de cada cual, de su sentido del humor o de la ironía, de sus motivaciones del día a día, de su signo del zodíaco… Y hay otros que o se rindieron a los 40 encuentros, creyendo que nadie merece sus toneladas de amor porque hasta entonces sólo cosechó decepciones, o que por naturaleza extremadamente independiente no se dejan enredar con nadie, o aquellos de montaña rusa en las que sólo tienen cabida los que resisten sus curvas, velocidad y explosiones de energía.
Mientras tanto, unos en más o menos medida, y otros sin medida alguna, para ir afinando el piano, y porque socializar en la cama es menos glamouroso pero infinitamente más divertido que hacerlo dentro de los límites de los hábitos sociales cotidianamente consentidos, se dedican, o dedicaron, o entre amor eterno que no lo fue y el siguiente que seguro, por Dios, que será, a entregarse al divino arte del forniqueo a diestro y siniestro.
La promiscuidad es pues un hábito común y no censurable en absoluto aunque engancha tanto que algunos quedan prendados a él de por vida y no consiguen, aunque lo intenten, abandonarlo jamás. La variedad constante y la falta de compromiso son un manjar demasiado apetitoso como para soltarlo del mismo modo que se agarró. Por eso la promiscuidad forma parte de la vida de muchos de nosotros de por vida, redundando.
El promiscuo tiene una agenda a la que recurre cuando no tiene apetito por masturbarse. Es decir, cuando está hirviendo como una mona y ante el riesgo de sufrir una subida de leche, abre su libro de citas y pide hora para ya mismo.
Hay algunos que son como clientes exclusivos. Saben que será llamar o lanzar un email al favorito en la lista, y habrá un sí y un polvo gratis en casa propia o ajena en 20 minutos. Otras veces no hay tanta suerte, y recurren a la agenda electrónica, o foro gay, o website. Otros van con menos apuros y darán la bienvenida a un combinado en el lugar de ambiente más frecuentado (combinado= cóctel + caza + guarreo). Por último están aquellos de cartera desahogada, que sin la menor gana de perder el tiempo seleccionando la manzana más lustrosa, abren el periódico por la sección de contactos y encargan menú a domicilio.
Lo que importa es intercambiar humedades. Las relaciones humanas se reservan para mitines físicamente menos destapados. Besos, sudor, esperma en ración única, doble o triple, cuando las ganas son muchas y la derrota no aparece hasta la mismísima despedida. Importa el roce del músculo, el golpe de piel con piel, el aliento frenético en el pecho o en la espalda, el amor de leones.
Cuando el fuego se apaga, cuando el amante de un rato volvió a su pequeño planeta desolado, similar al nuestro, ambos nos hacemos la misma pregunta: ¿Cuál era su nombre?... si es que lo dijo en algún momento. Al rato, la duda nos importa un bledo, si dejó email o número, si al despedirse habló de encontrarse de nuevo. Tal vez será así, tal vez la próxima vez que nos apetezca volver a ese parque sin nombre, tengamos suerte y no haya nadie más jugando en él. Tal vez a él le ocurra lo mismo con nosotros y habrá un segundo encuentro con el que sabríamos definir color de ojos y tono de piel, volumen de nalgas y grado de salivación, pero del que volveremos a olvidar su nombre probablemente.
Quizás se nos ocurra preguntarle la próxima vez si recuerda el nuestro. O a lo mejor es él quien nos sorprende y es él quien lo cuestiona, aunque si lo olvidamos sin disimulo, probablemente tampoco le acabe importando tanto. Es lo que tiene la promiscuidad, el sexo inmediato, ese rato de locura culminado con la pequeña muerte. ¿Qué adelantamos sabiendo su nombre? Pregúntatelo dos veces. Quizás no pretendo llegar a la conclusión que estás imaginando.
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Tags: gay, promiscuidad, relaciones, sexo
Comentarios (12)
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Comentarios
Supongo que si te quedas con el nombre es porque te has fijado en algo más que su físico.
Quizás cuando estes a solas, te apetezca seguir con la cabeza apoyada en su pecho charlando o compartir algo mas que sexo, entonces no sólo querras saber su nombre sino saberlo todo de él y compartir todo lo demás.
#1 | Escrito por sonia | 18 oct 2007 22:09:26
Un nombre es eso, un nombre. Es como saber el nombre científico del conejo. Servir no sirve de mucho, solo para diferenciar, y no creo que a un tío en bolas lo tengas que diferenciar de otro por el nombre.
No hay que acomplejarse por nada. Además, puede que el tampoco se acuerde. Eso es lo que tiene pensar todo el día en el sexo, lo único :P
¡Yo ya ni lo pienso, porque me olvido de los nombres de mis amigos!
Un beso
#2 | Escrito por XeLA | 19 oct 2007 07:08:44
Nunca he entendido ni entenderé como es tan facil para muchos hacer esto… yo personalmente lo he intentado en muchas ocasiones y no he podido.
A veces pienso que me gustaria ser como muchos, así de promiscuo y así de sencillo a la hora de follar con alguien, pero mi forma de ser no me lo permite, me lo impide y me quedo siempre con las ganas :(
Si fuera tan facil me hubiera convertido ya en esto… porque es la forma de vida mas alegre que creo que se puede tener, y yo por culpa del no poder hacerlo (no me preguntes porqué) me quedo con las ganas de probarlo :(
#3 | Escrito por Bahamut | 19 oct 2007 12:12:35
Bahamut, esa forma de vivir no tiene nada de "divertida". Yo lo he hecho sólo dos veces de esa manera y te aseguro que cualquier persona que tenga sentimientos no le gusta vivir de esa manera. Conozco a gente que hace eso y todo el mundo dice que no le gusta seguir así, aunque lo hacen porque reniegan del compromiso, y como muchos reniegan del compromiso otros se vuelven así porque los otros reniegan del comprimiso y se va haciendo una cadena. Al final acabas sólo por ver una polla donde hay un chico y te conviertes en una especie de "estatua de sal" sin sentimientos. Te lo digo por lo que he visto y vivido.
He conocido a gente (por ejemplo, una persona de 34 años) que no había tenido novio nunca y que sólo se había dedicado a follar. Esta persona tenía una buena carrera profesional pero personalmente era un desgraciado, sin nadie a quien acudir nunca en momentos de problemas, ni con quien hablar ni nada. Al final se encierran en sí mismos; cuando quieren follar van al chat, quedan y "descargan" y hasta otra. Y así ad infinitum.
Sic transit gloria mundi
Saludos.
#4 | Escrito por pepitoperez | 19 oct 2007 16:57:25
Totalmente de acuerdo con el anterior comentario. Para nada es una maravilla el sexo de esta forma promiscua. Eso lo dice kien no tiene ni idea de la realidad. El sexo?Acaso con un desconocido, el cual no sabe lo que a ti te agrada, ni tu sabes lo k a el. ¿Como va a ser igual k con una persona a la k tu kieres, deseas, te la comerías entera, y con la cual además disfruta de todas las cosas k esta vida os ofrece. En fins……(esto lo firma uno, k no por propia voluntad, vive de la promiscuidad para satisfacer de forma errónea mis necesidades afectivas) Saludos.
#5 | Escrito por Salva Guti | 19 oct 2007 17:29:57
Yo, no soy mi nombre, ni mis obras, sólo soy polvo, polvo de estrellas, polvo de mi madre tierra, generosa, del Bajío, polvo del que yo naciera, polvo al viento, polvo mío.
#6 | Escrito por µßio | 19 oct 2007 19:24:10
@Baha, si quieres probar, adelante. Esto no es como las drogas que enganchan, o puede que si :P
@Pepito, yo no estoy nada de acuerdo contigo. Puede que tus conocidos sean promiscuos porque no les gusta el compromiso, pero no todo el mundo es así. Vamos, que para mi follar ya es un compromiso. Luego, tu cadena es un poco paranoica ¿no crees? Es como si me dices que una persona se hace gay porque el amigo es gay ¿Sentido? Para mi ninguno.
Y por cierto, yo debajo de un tío veo a un tío. La polla se la veo cuando se bajan los pantalones. Yo no me considero nada frío, y me parece difícil de ver, que una persona pierda los sentimientos por practicar el sexo con desconocidos. Puede que yo no sienta mariposas en el estomago, pero siento pasión, y según tengo entendido, eso es un sentimiento.
Añado además, que un hombre que nunca haya tenido un novio no es un desgraciado en lo personal. Puede que tu conocido no le pueda contar sus problemas a su pareja, pero ¿Por qué no se las cuenta a un amigo? Porque si también es frió hasta para tener amigos…
¡Estas intentando justificar que un hombre promiscuo no pueda tener novio, por el simple echo de no tener sentimientos!
En lo único en lo que estoy de acuerdo contigo es en lo de quedar, descargar y hasta otra. Has resumido muy bien en lo que consiste el sexo esporádico.
@Salva, contesta a una pregunta ¿El amor lleva al sexo o el sexo al amor?
#7 | Escrito por XeLA | 19 oct 2007 19:42:31
@ µßio. Ahí me has dejado patinando, chavalín. Breve pero bonita reflexión a la hora de mi café mañanero.
@ Sonia. Pues tienes razón, creo yo. El problema es cuando, como me pasó a mí por años (Lo confieso sin sentimiento de culpa pero sin dar saltos de alegría tampoco), tuve amantes sin nombre para rellenar hojas de cuadernos a doble cara. Entras en una espiral en la que incluso queriendo llegar a más, casi no puedes evitar seguir centrifugado.
@ XeLa. No estoy de acuerdo en que un nombre es sólo un nombre, nene. Yo también soy el rey del despiste y para fechas y nombres soy un desastre total, pero a lo que voy en este blog es a que el nombre es lo que diferencia un trozo de carne más o menos bien puesta, de un ser humano. Hace unos años, poco me importaba no acordarme. Hoy pienso, reflexiono y escribo sobre ello. Creo que he evolucionao un pelín :)… Serán estas sienes plateadas?
@ Bahamut, Pepito Pérez, Salva. Pertenecéis a ese grupo al que la promiscuidad os aburre, u os parece un tópico demasiado corriente dentro del mundo gay. Felicidades por ello, de verdad. Jamás criticaré en lo más mínimo al promiscuo, porque como digo, yo lo fuí y mucho, pero creo que la promiscuidad genera un hábito del que es tan jodidamente difícil desengancharse que hay quien sigue con él de por vida. Ser gay, por el ostracismo, por la actitud de cierta parte de nuestra "minoritaria masa" ha llevado a ello en ocasiones. No es casual que se hable tanto de promiscuidad en nuestra comunidad. Es cierto.
Besos para todos.
#8 | Escrito por dan | 19 oct 2007 19:49:38
-Quien sabe dan. No se porque, pero yo me acuerdo más de unos ojos, unos labios o una cicatriz, que de un nombre. Y otra es cuando ni pregunto, ya directos a la acción. Pero supongamos que me acordase de todos los nombres con los que he mantenido cualquier contacto físico, ¿Qué consigo?
Kiss
Pda: ¡Uy! Me ha dado por leer el post anterior, y estoy algo borde. En concreto la parte que va dirigida a Pepito. Perdona tío, que a lo mejor me he pasado ;)
#9 | Escrito por XeLA | 19 oct 2007 22:03:08
Considero que tengo suerte, solo he vivido dos veces esa experiencia, el sentir la adrenalina de la promiscuidad, como ya han comentado anteriormente, no es nada recomendable. Actualmente estoy con una persona que me hace sentir una plenitud totalmente inexplicable, y una estabilidad sentimental, que en años estaba añorando, ya que en este mundo en el que vivimos, la promiscuidad y el polvo facil y sin compromisos es el plato fuerte de cada dia, y hace dificil vislumbrar esa "estabilidad" que cada uno desea.
#10 | Escrito por romulein | 20 oct 2007 15:47:56
Conocer el nombre es bueno…. demuestra interes por conocer, o acaso, la gente no quiere conocer?.
No entiendo porque… No me gusta el sexo por el sexo… debe haber algo mas… No se.. tal vez sea mi personalidad la que me haga decir esto…
Creeis que muchas relaciones de pareja gays comienzan por el sexo? Porque? por la naturaleza del hombre gay o hetero que siempre tiene la vista puesta en el sexo?…
#11 | Escrito por Mcfly | 04 nov 2007 21:34:09
[...] Hoy me topé con estas dos palabras en referencia al sexo. Un chaval de AmbienteG hablaba acerca de la promiscuidad homosexual. No sé, no va conmigo ese tipo de relaciones, lo cual no quiere decir que las juzgue. Cada cual que haga lo que quiera. [...]
#12 | Escrito por Sexo desolado « Mirando las musarañas… | 09 nov 2007 16:51:54
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