Barcelona, mis lugares preferidos

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Barcelona

Barcelona es, junto a Madrid, una de las ciudades españolas a las que escapan muchos gays y lesbianas desde los lugares más recónditos tanto de nuestro país como del extranjero. Barcelona ha adquirido con los años una fama de apertura y pluralidad que consigue atraernos y una vez te has perdido por sus calles no puedes más que quedarte.

Pero todo el mundo tiene sus sitios especiales, esos lugares a los que tienes que ir de vez en cuando, y varían mucho en cada persona. La intención es contar los míos y que los que conozcáis la ciudad, los ampliéis en los comentarios.

En Barcelona hay varios restaurantes gays. Tienen la ventaja de que si vas con una chica a celebrar una cena romántica, evitas las miradas de curiosidad de los comensales de tu alrededor. La mayoría de estos restaurantes son más bien drag queen, pero personalmente me siento mucho más cómoda en Castro –Casanovas 85-, un restaurante muy viril, decorado con tuercas y cadenas, que paradójicamente le dan un tono cálido al lugar. La comida, esencialmente mediterránea, tiene una buena relación calidad precio y la carta de vinos siempre está a la altura.

De todos modos, también me encanta ir a hacer un aperitivo al Roure –Lluís Antunez, 7-, una bodega de las de toda la vida, donde tapear antes de comer o en la que comer directamente. Igualmente en Barcelona hace años que triunfan los japoneses, los hay por todas partes, uno de mis favoritos es el Machiroku –Moles, 21-, una típica tasca japonesa con una buena gama de platos asequibles.

Si de lo que hablamos es de salir de copas, actualmente escogería Le Marlene –Casanovas 75-, un bar lésbico repleto de chicas de todas las edades y con la música que nos acompaña siempre en los bares bollo.

En el caso de que no se quiera salir de ambiente, mis lugares preferidos, son dos clásicos: Razzmatazz –Pamplona 88- o Moog –Arc del Teatre 3-. Ambos, lugares donde a la clientela le importa bien poco si tonteas con chicos o con chicas.

Pero si de lo que hablamos es de ir a tomar una cerveza con tranquilidad, la Cervecería Artesana –Sant Agustí, 14- es el lugar perfecto. Tienen casi todas las cervezas de importación que os podáis imaginar y además fabrican la suya propia.

Pero si hablo de Barcelona, no puedo dejar de hablar de mi calle favorita, la Rambla de Cataluña, ideal para ir de compras, aunque lo que más me gusta es bajarla paseando mientras amanece: espectacular.

Como ya he dicho, todos estos lugares son muy personales, así que si conocéis la ciudad ¿cuáles son los vuestros?

Foto | Bert Kaufmann

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