
Ir a Chueca me provoca una especie de Síndrome de King Kong. Y es que yo soy muy animal de costumbres, muy de mis espacios. Casi casi como los perros, que soy muy de ir por dónde ya he meado. Sin ánimo a watersportear a estas horas, no se me malinterprete.
Así pues, cada vez que salgo de mi hábitat natural, de mi entorno, de los sitios donde he meado, pues me descoloco. Y acabo un poco como King Kong. Imagina. El clásico de pueblo, al que la capital le parece todo luces y ruidos ensordecedores y, afortunadamente, con escasos conocimientos en depilación masculina. Y así te enfrentas, como puedes a Chueca. Mítico barrio de Chueca.
Chueca es esa gran capital dentro de la capital. Ese microcosmos, ese minizoo, ese carnaval 24/7. Esas calles llenas de maricones y de lesbolleras. Todos con sus ritmos de vida, con sus iPods, sus últimas tendencias, su NEO2 debajo del brazo y su tarjeta de metro. Y uno llega allí, como un King Kong. Todo te sorprende, todo te parece nuevo, no sabes muy bien como moverte, como acertar. De hecho, el truco para saber que uno no es de Chueca es porque acaba cogiendo todos los flyers que le dan. Uno de la capital jamás lo haría.
Y así, vas desarrollando el síndrome de King Kong, el pánico a la gran ciudad. Que se resuelve de dos formas. La primera y, obviamente, la más aburrida, pues es adaptándote tanto a los ritmos de vida como de modernez de la capital. Cada vez que te dejas caer intentas llevar tus mejores ropajes, tu look más actual y tus gustos musicales más modernos.
Está bien adaptarse, pero no alienarse. Acabas siendo uno más, por lo que, de haber podido destacar, te conviertes uno más y eres casi casi como del montón. Y aquello, más que ser mercado de carnaza homosexual, se convierte en el ataque de los clones. Con las cejas depiladas, pero clones.
La otra opción que te queda es hacer como King Kong. Osea, que durante la primera parte parece que estás atado y recatado. Hasta ves que aquello te supera. Entre los flashes de tantas cámaras (tanto de los fotologgers que saturan la ciudad y del equipo de Tillate) te ciegan. Eso que te dan haciéndote creer que es alcohol del bueno, o te lo cobran como bueno y luego la resaca te dice que no. Tanto maricón ciclado, vestido de catálogo. Músculos que no sabías ni que existían y que ni SonGoku tiene. Y claro, te da un yuyu y empiezas a echar espumarrajos por la boca.
Y así sale tu lado más King Kong-niano. Coges a la primera mariliende rubia mechada que encuentras y te subes a lo alto de un podio, de una tarima o el escenario del Polana. Y te vuelves loca del coño. Llegan los de seguridad, a modo de los avioncitos que intenta matar al gigante simio, y acabann con tu ataque. Y te echan del local.
Así que amigas de provincias, no hay que olvidar que cuando vamos para la capital, tenemos que buscarnos un buen psicoanalista antes, que nos ayude a asimilar toda la información rosa a la que nos vemos expuetos, inocentes de nosotros, King Kongs de ciudades sin Starbucks.


Comentarios
Qué genial!! Creo que todos los que vivimos fuera de Madrid pasamos por lo mismo… intentas evitar ir por Chueca con la boca abierta de la emoción,¡¡pero no se puede!! Jajaja.
Qué paséis un buen puente!!;)
Buenísimo, me encanta. Pero no hace falta venir de "provincia" (por cierto concepto madrileño a más no poder sobre el resto del país) para que semejante esperpento repugne. Chueca está llena de fantásticas encatadísimas de conocerse. Al final son todos la misma mierda.
Cuánta sabiduría en un sólo post! Te alabamos Pei.
Jajaja, buenísimo el post. Como dice REM, todos nos hemos sentido así en ese microcosmos que es Chueca, aunque bueno, quizá porque yo soy bollo, más que asimilarme a King Kong siempre lo he hecho con Paco Martínez Soria, que es como más cañí ;-)
yo es que como soy de la capital del mundo, tía!
- REM, iba a hacerte una broma vulgar sobre más cosas con las que paseamos abiertas por Chueca, pero como soy de casa buena, no lo haré.
- Zanti, a mi me parece muy gracioso que encanten tanto. Eso y los concpetos de moda, que tampoco los entiendo.
- QueerEnquirer, gracias churri.
- Sili[k], es que el concepto Paco Martínez Soria es más para cuando vas con la gallina debajo el brazo.
- Eg0mania, tú es que estas un paso por delante de mi siempre. Cari.
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