Algunos de los desnudos más hermosos del Museo del Louvre

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¿Quién no se ha parado a contemplar extasiado alguna vez esculturas griegas o romanas en la que se representan a hermosos varones de proporciones igualables a los dioses? ¿O pinturas renacentistas que elevan al ser humano a la categoría de lo divino?

Quien más quien menos, siempre hemos tenido alguna obra de arte que nos ha causado estupor en un momento dado por su belleza y pefección. Y en el Museo del Louvre, como en otros muchos grandes museos repartidos en diversas capitales, hay una buena colección de obras de arte que querríamos que cobrasen vida para admirar su serena belleza hecha carne.

Por eso, hoy os traemos una selección con algunos de los más bellos desnudos del parisino Museo del Louvre. Desnudos tanto masculinos como femeninos. No están todos los que son, pero sí que son todos los que están. Esperamos que os gusten….

Hermafrodita dormida

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Comenzamos este pequeño repaso a algunos de los más hermosos desnudos del Louvre con las esculturas. Y concretamente, esta primera imagen está datada en el siglo II después de Cristo, y fue descubierta en Roma en las termas de Diocleciano.

La escultura representa a Hermafrodita durmiendo. Hijo de Hermes y de Afrodita, de los que recibe su nombre, Hermafrodita. Cuando creció y se transformó en un bello joven, la ninfa Salmacis trató de conquistarlo, y al negarse, lo arrastró hacia el fondo del lago, mientras suplicaba a los dioses que no permitieran que sus cuerpos se separaran.

Y los dioses, conmovidos por las súplicas de la ninfa, hicieron que ambos cuerpos se fusionaran para siempre en un ser que tuviera atributos de los dos sexos. Como curiosidad, el colchón sobre el que descansa Hermafrodita está esculpido por Bernini en 1619.

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Ares

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Esta escultura en mármol, datada en la Italia del siglo I o II después de Cristo representa a Ares, el dios de la guerra para los griegos, también llamado Marte por los romanos. Esta estatua es la más completa y la mejor conservada de una serie de réplicas antiguas que reproducían un original desaparecido.

Venus de Milo

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Dejamos por un momento la escultura masculina para pararnos en una de las obras de arte más famosas no sólo del Louvre, sino también de la Historia del Arte Universal, la Venus de Milo. Una escultura que representa en realidad a Afrodita, la diosa griega del amor, aunque haya perdurado el nombre romano de la diosa, Venus.

La segunda parte de su nombre, Milo, responde al lugar en que fue encontrada en las Islas Cicladas. Esculpida entre el año 130 y el 100 antes de Cristo, la escultura mide más de dos metros y está realizada en mármol, siendo su autoría desconocida.

Las tres Gracias

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Descubierto en el monte Caelius de Roma, este conjunto escultórico realizado en mármol fue creado en el siglo II después de Cristo, y representa a las Tres Gracias. O lo que es lo mismo, a tres mujeres desnudas que representan la belleza, las artes y la fertilidad.

Una composición que sin duda destaca por su frontalidad, y que está inspirada en una pintura griega de la época helenística que fue reproducida por varios frescos de la época romana. La cabezas del conjunto son una restauración realizada por el escultor Nicolás Cordier en el año 1609.

Las Sabinas

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Tras esta pequeña selcción de algunos de los más bellos desnudos de esculturas de la vasta colección del Louvre, y a pesar de que podríamos pasar horas viendo más ejemplos de esculturas que dejarían deslumbrado a cualquiera, vamos a dar un giro al post pasando a algunos de los desnudos más llamativos de la pintura de este museo. Y para comenzar este pequeño repaso, vamos a dar un salto en el tiempo hasta la Francia del siglo XVIII para comenzar por esta obra de gran formato inspirada en el rapto de las Sabinas.

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Este cuadro de gran formato pintado después del Directorio por uno de los grandes de la pintura francesa, Louis David, muestra el momento en el que sabinos y romanos se enfrentan por las mujeres raptadas. Pero el pintor, en lugar de centrarse en la lucha entre romanos y sabinos, pone en primer lugar el intento reconciliador de las mujeres y hermanos raptadas, que muestran a sus hijos en un intento de parar el enfrentamiento de los hombres. Con esta obra, David pretendió hacer una llamada a la reconciliación nacional francesa, muy tocada por los sucesos acaecidos tras la Revolución y los hechos que después se sucedieron.

Leónidas en las Termópilas

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A Louis David, autor de esta obra, le costó pintar este cuadro unos 15 años. La obra, que está datada en 1814, cuenta una historia que conocemos bien gracias a una película que todavía muchos tenemos en la retina, 300, gracias a una imágenes llenas de homoerotismo con pechos descubiertos y recias abdominales a mansalva.

Pero como vemos, la forma de representar esta batalla situada en el paso de las Termópilas y que tuvo como protagonista al rey Leónidas junto a sus 300 valientes y ardorosos guerreros no es nueva, y ya en siglos pasados, los valientes espartanos también eran representados de una forma más que bella.

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Endimión

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Esta obra de Anne Louis Girodet datada en 1791 representa a Endymion bañado por un rayo de luna, y precisamente, por encima del propio desnudo, de esta obra destaca sobre todo la forma en la que este artista francés plasmó en el lienzo la luz de la luna que ilumina y realza el cuerpo dormido de Endymion. Dentro de su estilo neoclásico, Girodet es uno de los precursores del romanticismo gracias a los toques de erotismo que añade a sus precisas y minuciosas obras.

En la obra, vemos como Cupido deja pasar los rayos de Luna sobre Endymoion, cuyo cuerpo es objeto de deseo, contraviniendo muchas de las normas pictóricas y artísticas existentes hasta ese momento. Según la mitología griega, Selena, la diosa de la Luna, se enamoró de la belleza de este joven muchacho, y le pidió a Zeus que le otorgase la vida eterna para poder estar para siempre a su lado. Finalmente, Zeus le otorgó el sueño eterno, y Selene visitaba cada noche su cuerpo dormido.

Venus y el amor

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Para acabar con esta pequeña muestra de algunos de los denudos más importantes del Louvre, quiero acabar con esta obra de otra época anterior a los cuadros que hemos visto hasta ahora. Datada en 1550, el pintor holandés Lambert Sustris es el autor de Venus y Amor.

En el cuadro, Venus acaricia a dos palomas que parece que están sumidas en el arte del amor en presencia de su hijo Cupido, mientras a lo lejos se acerca Ares, el dios de la guerra. Venus destaca especialmente en esta obra por la paz, la belleza y la serenidad que transmite la diosa semi reclinada en su diván mientras espera a su amante, que se acerca por el ángulo derecho del cuadro.

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