La arruga es bella

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huevosEl arte no conoce límites ni censuras o no debería conocerlas. ¿Quién tiene la voz para decir que esto es grotesco o y aquello no? La sobrecogedora belleza de los cadáveres plastificados de Gunther von Hagens, los animales en formol de Daniel Hirst, Dalí untado de excremento de cabra, Gus Van Sant persiguiendo en un plano secuencia la espalda de John Robinson en ‘Elephant’ o la angustia expuesta de Francis Bacon, son puntos de vista distintos y radicales sobre realidades cotidianas, que escenas con buganvilla van genial para relajar el comedor de casa, y el encaje de bolillos para meter algo de gracia a vidas despeñadas, pero desde que Goya y otros divinos lanzados dijeron ‘Hasta aquí la bobería’, con dos cojones a dar rienda suelta a la pasión, que no debe conocer censuras ni en el lienzo ni en la cama.

La pintora Belle Whether, tomando buena nota, ha dicho, aquí están mis huevos y se ha acercado y husmeado, seguro, los hermosos pliegues del escroto, para descubrirnos que con más valles y barrancos que la superficie de Marte, entre las piernas hay dos caballeros, uno de cabeza más gacha que el otro, compartiendo abrigo de piel de elefante, que son amigos de celebrar, dejándose llevar al compás por el cabezón Rey de la boca pequeña, la vida disoluta de su amo, mareando de exquisito aroma el amor de machos.

Tras el salto, Belle y sus cojones.

Galería de fotos

(Haz click en una imagen para ampliarla)
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Vía I Dummy Creativo

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