Los calendarios de mi pared

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Calendarios

Siempre he defendido que ser gay es muy caro. No sé a qué precio está ser lesbiana hoy día, pero ser gay es una inversión muy cara, que luego no te conlleva a nada.

Y es que, ya de por sí estamos sometidos a la presión del getto. Has de tener el corte de pelo perfecto, la barba perfecta, ir a la peluqueria de moda. Ir al gimnasio, claro, porque ser gay y tener tripita es un delito tipificado por la ley, de todos es sabido. Has de llevar toda la ropa que sale en la Zero, nada de Inditex. Debes comer en los restaurantes de moda y cenar en los locales más chic, que ir al chino es de pobres. Los viajes más largos en los hoteles más caros. En fin, lo básico para ser un gay de catálogo.

Ni que decir tiene que todos los gays tenemos que vivir en Chueca. Hay que dejar la vida en la ciudad pequeña e ir a Chueca. Y no vale con alquilar una habitación en un piso compartido con 3 erasmus y una tipa loca que se haga cortes en las piernas. Eso no. Tienes que tener tu piso propio, intenta que sea un loft, y tener dos gatas. Los perros están super out.

A todos estos gastos has de añadir una mega pared. Como de 5 metros de larga. ¿Para qué? Pues para la cantidad indecente de calendarios que salen por estas fechas y que están muy enfocados al público gay. Porque ¿a quién no le gusta tener un tipo descamisado, hasta las cejas de aceite en la pared de su casa?

Y lo que empezó siendo una idea para sacar dinero para el club deportivo o para esos pobres bomberos sin fondos, ha acabado siendo una práctica habitual que satura el mercado. Y es que se acercan las Navidades y uno ya no sabe que calendario comprar. O si comprarlos todos.

Porque claro el de Beckham mola, casi tanto como el de Cristiano Ronaldo. Pero son muy suaves. Así para compensar compras el de los Dioses del Estadio, que son más machotes. Y los Dioses del Futbol australianos. Y de paso el de Philip Olivier, que está buenorro. Pero claro, no va a ser todo para los foráneos, así que pillas a los bomberos de Bilbao. La policía de Alcalá-Meco y al gremio de pasteleros de ese pueblecito de Extremadura dónde pasas las vacaciones. El equipo de fútbol sala de tu primo el del pueblo has de comprarlo, que menos. Y alguno benéfico, para no sentirte tan superficial.

Si además eres de los que te da un poco igual que tu sobrina de 6 años te pregunte por las fotos de los señores de tus calendarios, tienes la opción Bel Ami (si te van jovencitos) o la versión Stallion (si piensas que dónde hay pelo hay alegría). Yo estos los veo más para el cuarto de baño. Que a mi tener a un señor Stallion en la cocina mientras pico ajo, como que no me tira mucho. Pero para todo hay.

Y no olvidemos que los gays somos muy mitómanos. Así que habrá que comprar el calendario de alguna mega diva. Kylie o Madonna. Pero a veces eres más petardo, así que Britney o Christina. Yo además añadiría el de las Girls Aloud, claro. Si mi amigo el francés me consigue alguno de Mylene Farmer me haré el indie. Y por no tener sólo divas pues el de Robbie Williams, que siempre anima su pecho peludo, o de Will Young, para tener maricas que cantan.

Yo he estado midiendo la pared de mi habitación a palmos (que es más fiable) y chica, a mi no me salen las cuentas. Eso o cualquiera que acabará en mi habitación pensaría que vaya elemento friki soy de tener tantos calendarios en una sola pared.

Como nos despistemos, el año que viene, calendario de la plantilla de Ambiente G, ya verás…

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