
El verano ya llegó, o casi. Para algunos aún queda un tiempo para tomarse las vacaciones, otros las tienen a la vuelta de la esquina, pero tanto en un caso como en otro, para hacerse una escapada a la playa o la piscina y zambullirse o darse dos vueltas para adquirir el deseado color dorado, siempre hay tiempo. Para ello y para tantas cosas es tan importante sentirse a gusto en ‘la piel que habitamos’ y no es que en el tiempo de veraneo nos guste y luego nos olvidemos de ello. Es que es ahora cuando somos más conscientes, por aquello de la mayor ‘visibilidad’, de que estaríamos más felices con nosotros mismos, si tuviéramos un cuerpo más tonificado.
Y es que, intentar ponerse a punto ahora para el verano para dejar atrás luego mancuernas y bancas de entrenamiento, ni es razonable ni es inteligente y es, sobre todo, y esto es algo sobre lo que quisiera hacer muchísimo hincapié, profundamente perjudicial para nuestra salud. La máxima cita latina ‘Mens sana in corpore sano’, extraida de la ‘Sátira X’ del poeta romano Juvenal viene como anillo al dedo al tono que intentaré dar en las próximas semanas a una tabla de entrenamientos para grupos musculares que empezamos hoy con una pequeña introducción, la del equilibrio entre el cuerpo y la mente, o si preferís, el espíritu o el alma.
A menudo escuchamos a gente cercana a nosotros, o incluso a nosotros mismos, que con más tiempo sin duda practicarían o practicaríamos ejercicio. Esta declaración viene de la mala interpretación que se da al ejercicio físico como algo, eventualmente, prescindible. Se entiende, por muchos, que el ejercicio físico regular es un lujo, un divertimento, algo probable cuando vamos suficientemente sobrados de tiempo pero perfectamente prescindible si no disponemos del elemento tiempo, que tanta dictadura ejerce en nuestras vidas.
Tal vez, ese concepto del ejercicio físico como elemento sobrante, proceda de que enlazamos la práctica del deporte a un tiempo pasado más lúdico. Aquel en el que como estudiantes, era el recreo de nuestras actividades oficiales, el que compartíamos con amigos o familia o compañeros de colegio, acabando congestionados y felices sin ser conscientes, quizás, de que gran parte de esa felicidad venía dada por la oxigenación de un cuerpo agradecido.
Por otro, el culto al cuerpo, fenómeno que floreció con fuerza entre las décadas de los setenta y los ochenta y que se mantiene hasta hoy ha venido ofreciendo la falsa idea de que ir al gimnasio, que es en lo que nos centraremos en las próximas semanas, es más un ejercicio de satisfacción de la vanidad que lo que realmente es o debería, una persecución del equilibrio entre el cuerpo y la psique, como decía al principio.
No es ninguna novedad que los problemas y las tensiones, los pensamientos negativos o un bajo estado de ánimo, acaban favoreciendo la aparición de problemas físicos, disfunciones en todos los sistemas del cuerpo humano: respiratorio, digestivo, excretor, esquelético y muscular, cardiovascular y linfático, nervioso y hormonal, tegumentario y reproductor. La aparición de ciertos tumores y numerosas dolencias vienen dadas por un estado de ánimo tóxico, cuando este es constante o frecuentemente intermitente.
El ejercicio físico es esencial en la liberación de toxinas, desaceleración del proceso de oxidación natural del organismo humano y dinamización de procesos químicos y eléctricos que favorecen el florecimiento o extensión de los estados positivos de ánimo y la autoestima. El ejercicio físico es pues, no sólo interesante o necesario, o medianamente estimulante o divertido o satisfactorio para sobreestimarnos estando de capa caída. Como dormir, comer o amar, el ejercicio físico es una actividad imprescindible para nuestro equilibrio y la consecución de la felicidad en todos los niveles. Es, sencillamente, necesario.
Por ello, en las próximas semanas, y a entrega por lunes, ‘Operación Speedo’ en Ambiente G os enseñará no sólo cómo trabajar adecuadamente cada uno de los grupos musculares del organismo, sino, muy importante, cómo ser constantes en el mimo de nuestro cuerpo, cómo alimentarlo y cómo no decaer en el esfuerzo, para que el gimnasio y el equilibrio del cuerpo no sólo sean fiebre de un verano.
Próxima semana: ‘Operación Speedo, 2. Los puñeteros abdominales’.