Sigue a

bambi


Al hilo de las últimas informaciones, según las cuales los ejecutivos de la Disney temblaban de pánico ante la posibilidad de que una de sus más recientes y fulgurantes estrellas saliera del armario o de la taquilla de la “High School”, he recordado una de mis teorías clásicas, esas que todos desarrollamos y defendemos a ferro aun corriendo el riesgo de hacer el ridículo.

Mi teoría es que la mitología Disney es implícitamente gay. Y es que Disney es un catalogo extensisimo de tics y personajes gays. Metagay diría yo. Filogay si lo preferís. Y como toda teoría tiene que llevar aparejada una justificación, he aquí unos ejemplos:

Bambi es la historia de un maricón freudiano. Un cervatillo algo afeminado que pierde a su madre en circunstancias trágicas y se pasa toda la película buscando a su padre ausente, ese referente masculino.

Cuando da con él y le ve majestuoso sobre esa cornisa haciendo alarde de su cornamenta y su peluda pechera, se da cuenta de que no es un padre lo que quiere, sino uno como el de la cornisa con quien retozar sobre un acogedor lecho de paja. No falta ningún elemento en su historia, amiga redicha y con pluma incluida que no es otro que Tambor. ¿Y Flor? (Ejem).

Dumbo, historia con tantas moralejas como espectadores. Mítica es la escena en la que su amorosa madre le reconforta diciendole eso de “tu no eres diferente, eres especial”. Lo que convierte a su primer vuelo ayudado de sus orejas en una salida del armario en toda regla. Justo cuando el coro de homófobos circenses dibujan una perfecta “o” de asombro en sus bocas, debatiendose entre la admiración y la envidia. El mito del patito feo en versión paquiderma.

Jessica Rabbit una femme fatale en toda regla que se define a la perfección cuando dice eso de “no soy mala, me dibujaron así”. Ella es en realidad, como todas las mujeres fatales del cine noir, una idealización de la mujer por parte de un guionista gay, es, digamoslo claro, una draq queen en toda regla, una marica mala parapetada bajo kilos de maquillaje y abalorios, es, joder, la mismísima RuPaul.

Por no hablar de todas las madrastras y brujas que campan a sus anchas por la mitologia disney. El complejo materno a la enésima potencia. O de los afeminados príncipes siempre embutidos en mallas a lo Nureyev, en busca de su princesa que indefectiblemente es casta, mona y tontorrona.

Nos podríamos poner incluso junguianos. Tomemos la Bella durmiente, cuando el príncipe se adentra en ese castillo escondido tras espinosas zarzas y se enfrenta al dragón, que es en realidad la bruja que maldijo al la de la sobredosis de dormidina. Dicen que en realidad, en términos psicoanalíticos, el príncipe al matar al dragón esta matando a su propia madre; pero también podríamos decir que mata en realidad a su monstruo interior, rollo Capitan Ahab y Moby Dick, del muy marica Mellville.

En algún lugar leí que en realidad, y siempre desde una perspectiva psicoanalítica, la bella durmiente y el príncipe son la misma persona, el inconsciente y el consciente, el lado femenino y el masculino. Y matando ese dragón metafórico consigue reconciliar sus dos facetas y ser, por fin, lo que es en realidad. En plata, que no era azul el principito, más bien rosa.

Me encantan esta pajas mentales y en el fondo no son más que eso, encaje de bolillos metafísico; pero sed sinceros, ¿no os habíais planteado nunca alguna de estas cuestiones?, igual soy el único friki que pierde el tiempo con estas mamonadas, aunque permitidme que lo dude. Por si acaso no desarrollare aquí mi teoría sobre flipper, ejem ejem. El que si se atrevio a teorizar sobre la orientación sexual del Pato Donald fue Dan, lo que me tranquiliza. Por lo menos ya somos dos los frikis.

En los últimos tiempos los contenidos se han infantilizado aun más si cabe y poco a poco se ha ido diluyendo ese tono filogay del Disney de los primeros tiempos, aun así, entre los personajes secundarios, el contrapunto cómico de toda película disney que se precie, podemos encontrar grandes personajes con un tufillo filogay, haced memoria. Y es que al final, hasta en dibujos, los maricas siempre terminamos siendo las comparsas.

En ambiente G | Disney

Los comentarios se han cerrado

Ordenar por:

14 comentarios