
Melancolía y desamparo. Al menos en cierta medida, ese es el poso que ha quedado inmediatamente después del shock inesperado tras conocer la noticia del fallecimiento de Heath Ledger.
Nacido en Perth, Australia, hace 28 años, Ledger fue “importado” por Hollywood para formar parte de la constantemente hambrienta database californiana de jóvenes cachorros que hace suspirar desde las pantallas al público más deseoso de hermosos ídolos de celuloide. Y con ese pie pisó Ledger por primera vez Hollywood, para protagonizar pequeñas comedias románticas como “10 razones para odiarte”, después de que un agente creyese las posibilidades de la hermosa masculinidad que antes habían disfrutado los australianos en películas como “Clowning around”, “Home and Away” o la serie de televisión “Roar.”
Pero el camino de baldosas amarillas de los ídolos lúbricos tocó a su fin pronto, una vez que el actor tuvo claro que la estabilidad ñoña no era aquello a lo que aspiraba como actor. Por fortuna, hoy, no lo recordaremos con nostalgia iluminando los ojos de la chica de turno antes del ansiado beso, sino como el Sonny Grotowski de Monster’s Ball, El Giacomo Casanova de la película de Lasse Hallstrom, el Robbie Clark de I’m not there, el Ennis del Mar de Brokeback Mountain.
Heath Ledger era un actor de raza, un profesional amante de su oficio interesado en marcar impronta aunque quizás ni siquiera fuera consciente de ello. Rendido a su trabajo, entregado quizás de una manera obsesiva como sólo ocurre con los locos o los artistas devorados por su propio afán de traducir el Mundo desde sus propias visceras, acabó concediendo demasiado tiempo a ese afán entre otras cosas, lo que le llevó a un exceso de presión que, se rumorea ya, no le permitía dormir más que un par de horas diarias, motivo por el cual comenzó a recurrir a pastillas para dormir que parecen haber sido la causa final de su muerte.
Separado de la que nunca fue su mujer, pero sí compañera durante tres años, Michelle Williams, su esposa pero no su amor en el clásico de Ang Lee y padre de una niña, Matilda, ahijada en la vida real de su “amor verdadero” en la ficción, Ledger se va dejando tras de sí una pesada capa de dolor intensísimo, un espacio perennemente vacío.
Para los que amamos el cine, ya “siempre estará allí” por obra y gracia de Todd Haynes en su última película, en que el actor daba cuerpo a una de las encarnaciones de Bobby Dylan, uno de los hermanos Grimm en el divertimento de Terry Gilliam, o el hijo suicida de Billy Bob Thornton que hizo de Halle Berry amante oscarizable, pero sobre todo como el cowboy perdedor Ennis Del Mar, que supuso la confirmación de las mejores sospechas sobre su brutal talento y el principio de un futuro extraordinario que le iba a poner a las órdenes en futuros proyectos cinematográficos, de Terry Gilliam una vez más, o el también poeta de la imagen Terrence Malick.
Su último trabajo terminado para la pantalla será, para siempre, el que llegará en unos meses de la mano de Christopher Nolan, que le eligió para encarnar al villano más popular de la historia del Cómic, El Joker, en The Dark Knight. La ironía extrema de un personaje, trágico una vez más se nos hará aún más densa en su ausencia. Ese será su último legado, y desde aquí nos invito a rendirle un último tributo siendo comunes partícipes de su torturado testamento maquillado de blanco. Y en nuestro deseo tranquilizador de que su marcha haya sido hacia algún otro lugar que podamos imaginar, buen viaje, dulce príncipe, hacia ese espacio indefinible, o quizás hacia ”(...) Un lugar inventado donde cantan los ruiseñores y el whisky brota a borbotones (...).”
Gracias de todo corazón, Heath. Gracias.
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Gracias Iván, de Tenerife, por tu oportuno vídeo.


Comentarios
jo, ¡que lástima!. Ha sido un post precioso y el video genial. Con lo que a mi me gustaba :(
Descanse en paz. Gran actor perdemos.
Un aplauso para Dan por emocionarme y hacerme llorar con su forma de decir las cosas. Y un recuerdo a Heath que ahora estará somewhere over the rainbow.
Genial Dan, gracias. Hoy he vuelto a ver Brokeback…lo necesitaba.
Precioso nene!
Me ha gustado mucho tu post. Yo también llevo todo el día pensando en el suceso, no me lo puedo quitar de la cabeza. Un chaval tan joven…
Que descanse en paz. Un beso allá donde esté.
Porque siga malito o porque aún no me he recuperado del palo, leo esta mañana el post y sigo con nostalgia. Un saludo, Heath, si tienes tiempo pa recibirlo.
Un beso, nenes ;)
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