Con la desaparición del Messenger, murió nuestra adolescencia

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Messenger

No nos damos cuenta de lo rápido que pasa el tiempo ni de los momentazos históricos que estamos viviendo. Cuando en unos años, los hijos de nuestros nietos estudien la historia del s.XX y del s. XXI verán las tecnologías que hemos visto nacer y morir. El láser disc, el HD DVD y el Messenger.

Ahora todo es más instantáneo. Activas el Grindr ZAS te das el móvil ZAS intercambio pr Whatsapp y ZAS en toda la boca. Antes todo llevaba unos tiempos, unas formas de hacerse. Conocías a alguien por el chat de Chueca.com o en Terra o incluso en el IRC y pasabas de lo público al Messenger. Pero ojo, no dabas tu Messenger normal, dabas tu puticuenta. Porque todo el mundo tenía dos cuentas, como mínimo, en el Messenger. La de los amigos y familia, que salías en una foto normal. Y en la puticuenta mostrabas tu faceta más sexy.

Tu correo de Hotmail solía ser tu nick o alguna palabra más bien cerda acompañada de un número. El número era tu año de nacimiento o lo que te medía la polla. Así eran las puticuentas. Así era el Messenger hace diez años.

El Messenger era una especie de Facebook + Twitter pero dominado por Microsoft, claro. Había miles de iconos, miniGIFs animados. Aunque nada como la flamenca del Whatsapp o la caquita con piernas de Line, claro está. Podías ir cambiado tus estados, podías poner la música que estabas oyendo, podías compartir fotos y lo más importante en cada red social: podías bloquear a gente.

Tengo un amigo cuyo Messenger era una trabajada base de datos. Él cambiaba el nick de todos y cada uno de sus contactos para saber de dónde lo había sacado, si era simpático, si merecía la pena responder sus zumbidos. Además de tener listas para separar a los bloqueados, los que se podían ganar un desbloqueo, los que estaban a punto de caramelo de ser bloqueados. Vaya, lo que son ahora los #FF y los unfollow del Twitter.

Incluso en ‘La muerte no huele a nada’ el protagonista usa el Messenger para conocer a su novio. El Messenger ha estado muy presente en el día a día de muchos homosexuales. Para ahora pasar a un triste segundo plano.

Hace años… añazos que dejé de usar el Messenger. Pero me ha dado cierta nostalgia 2.0 saber que desaparece algo que era tan imprescindible en nuestra vida, algo que nos impedía concentrarnos para trabajar (venga que cierro esto y realmente te ponías como no conectado y seguías chateando cuando se conectaba el chico que realmente te gustaba). Imagino que las modernas gafapasta lo seguirán usando, rollo vintage y se negarán a usar el chat de Gmail o el Skype.

Nuestras formas de relacionarnos, comunicarnos y ligar van cambiando y se adaptan a las nuevas tecnologías. Miedo me da pensar con qué ligarán nuestros herederos y se rían cuando les hablemos del Grindr o del GayRomeo.

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