
Toma titular. El 98% de los gays prefieren destinos “Gay friendly”. Un dato extraído de la “Encuesta anual de la comunidad Gay y Lesbiana”.
Según esta encuesta, casi el 100% de los gays y de las lesbianas preferimos viajar a “destinos amigos” durante nuestras vacaciones.
Una encuesta, cuando menos curiosa, y que de ser cierta, nos deja un margen de maniobra un poquito “justo” a la hora e elegir nuestro destino.
En al artículo que he leído sobre esta noticia, ponía como ejemplo Barcelona, una ciudad que encabeza la oferta turística LGBT en Cataluña con 226 establecimientos gays o gay-friendly.
No se a vosotros, pero a mí me cuesta mucho creer que casi el 100% de los gays elijamos nuestro destino vacacional con esta teoría.
Yo al menos, cuando viajo, no pienso si una ciudad o un país es gays–friendly o no. Una cosa es no visitar un país en el que corres riesgo, y otra, ir solamente a destinos como Sitges (en el que recordemos que la homofobia también existe).
Para elegir mis viajes, me suelo guiar por mis gustos, recomendaciones, caprichos, oferta cultural, gastronómica, paisajes, monumentos, deseos de playa, o de montaña….
Ni siquiera cuando estuve en un destino ultra mega Gay friendly como las Islas Griegas fui allí por ser un lugar amigo. Pasé allí mis vacaciones atrapado por la blancura de sus edificios, por sus cúpulas azules, y sobre todo, por esos acantilados que caen abruptamente en el mar. ¿Que estuve en algún bar gay? Pues sí, pero no elegí mi destino por eso. Y además, tampoco me hubiera importado no haber encontrado bares gays.
Igual es que soy un gay algo raro, por no mirar en primer lugar cuando voy a un sitio si hay bares o tiendas gays. Pero no lo hago. Si las hay, fantástico, pero no es algo que me obsesione, ni que me haga decidir el destino vacacional.
Y me sorprende que una encuesta diga que el 98% prefiere destinos gay–friendly. Si me dijera el 30, o el 40, o incluso el 50%, podría tragar. Pero una cifra como la que aparece en el artículo que se aproxima al 100% me parece alucinante.
Además, y ya metiéndonos en los tópicos más tópicos, el artículo afirma que el perfil del cliente LGBT es el de una persona que tiene entre 30 y 55 años, residente en grandes capitales, y que tiene un nivel cultural medio-alto.
También explica que el turista LGBT gasta el 47% de sus ingresos en ocio, ropa, cosmética y estética, es usuario de nuevas tecnologías y que, atención a esto, tiene una gran disposición para viajar en cualquier momento del año.
Y ahí es donde llega el punto interesante de todo el asunto, ya que he decidido que mañana mismo, y sin más dilación, le presento a mi jefa esta encuesta, y le digo que me piro una semana de vacaciones mañana mismo. Y yo de vosotros, haría lo mismo.
Y si no habéis salido del armario en el trabajo, quizás deberíais plantearos hacerlo. Así podríais disfrutar desde ya mismo de un sueldo más alto y de disponibilidad para viajar cuando queráis.
Pero me da que ante este chollo que supone ser gay, las mujeres hetero se van a quedar sin machos con los que ligar.
Vía I Noticiasdot.com


Comentarios
Pues querido Nacho, deberíamos. Eso de dejarse los ahorros en países en donde otros seres humanos, en nuestra misma situación, se sienten desfavorecidos o ignorados, para mí, es un disparate y además una falta de respeto. No hablo de que al ir a un país necesite un puto hotel gay, me refiero a que en ese país se respeten claramente los derechos humanos, y que el partido político en el poder, luche de alguna manera contra toda clase de injusticia social, no sólo contra la homofobia. La cultura de los países se aprende desde casa (suponiendo que uno ya conozca perfectamente la del suyo propio, para empezar), pero eso de irse a destinos turísticos a disfrutar de playitas o museos, cuando en ese mismo sitio, en la calle, existen asociaciones de personas como tú y yo, luchando por derechos que el estado al que estás contribuyendo con tu dinero, niega, es, amigo mío, totalmente incongruente.
El otro día justo lo hablaba con mi novia. Ella me decía que prefería mil millones de veces ir a un sitio donde sabe que no se va a tener que esconder y que va a poder ir conmigo de la mano como vamos normalmente a tener que pasarlo mal y a poder incluso acabar con las vacaciones jodidas.
Y cuando me lo dijo, tuve que estar de acuerdo con ella. Quizás eso de que haya tiendas o bares gays nos la traiga al fresco (a mi más que a ella, que prefiere moverse por el ambiente simplemente por el hecho de no ser observada por un montón de gilipollas que a estas alturas de la vida se sorprenden de que dos mujeres se besen) pero yo considero gay-friendly todo aquel sitio-hotel-campamento-actividad-compañía que tenga empatía con la comunidad homosexual, simplemente por el hecho de sentirnos amparadas. Porque sí, seguimos estando desamparados ante muchas situaciones y lugares en este mundo y en los tiempos que corren.
(Y toma ya filípica que te acabo de soltar xD)
yo no puedo negar que antes de ir a un sitio por vacaciones o por "a o b", me informo de los sitios friendlys que podría visitar, sobre todo discotecas, bares, librerías, playas, a veces cines o avenidas... Creo que se ha convertido en parte de la experiencia de las vacaciones y disfruto mucho; (será porque en donde vivo no hay mucha libertad para expresarse en público, supongo); ahora, me ha pasado que no he encontrado ningún sitio friendly y no por eso he dejado de ir.... Ah, después de leerte voy a considerar seriamente cambiar México por las Islas Griegas, para mis próximas vacaciones...
interesante
Quizás es que me he explicado mal en el post. Estoy de acuerdo con vosotros en que hay ciertos países que no deberíamos pisar, por responsabilidad social. De hecho, no los he pisado. De hecho, en el post, pongo "Una cosa es no visitar un país en el que corres riesgo, y otra, ir solamente a destinos como Sitges".
Pero aún así, sigo diciendo que no elijo mis destinos en función de la cantidad de negocios LGBT que hay. Al Pirineo Aragonés voy mucho, y no se pude decir que sea un destino gay Gay friendly. ¿Voy a cambiar Canfranc, donde no hay un bar gay, por otro pueblo costero donde si lo hay, simplemente por eso?
Y además, no critíco que haya gente que elija Barcelona pq tiene un Hotel Axel, o Sitges, o la Costa del Sol. Lo que digo es que me parece poco creíble que el 98% de los gays encuestados elijan prefieran elegir sitios denominados gay friendly. Hay decenas de sitios en Europa mismo que no se podían calificar como de homófobos, pero que tampoco son gay friendly.
Ah!! Po, en México no he estado. Pero de las Islas Griegas volví encantado. El paraíso en la tierra.
Saludos a los tres :-)
interesante
Quizás es que me he explicado mal en el post. Estoy de acuerdo con vosotros en que hay ciertos países que no deberíamos pisar, por responsabilidad social. De hecho, no los he pisado. De hecho, en el post, pongo "Una cosa es no visitar un país en el que corres riesgo, y otra, ir solamente a destinos como Sitges".
Pero aún así, sigo diciendo que no elijo mis destinos en función de la cantidad de negocios LGBT que hay. Al Pirineo Aragonés voy mucho, y no se pude decir que sea un destino gay Gay friendly. ¿Voy a cambiar Canfranc, donde no hay un bar gay, por otro pueblo costero donde si lo hay, simplemente por eso?
Y además, no critíco que haya gente que elija Barcelona pq tiene un Hotel Axel, o Sitges, o la Costa del Sol. Lo que digo es que me parece poco creíble que el 98% de los gays encuestados elijan prefieran elegir sitios denominados gay friendly. Hay decenas de sitios en Europa mismo que no se podían calificar como de homófobos, pero que tampoco son gay friendly.
Ah!! Po, en México no he estado. Pero de las Islas Griegas volví encantado. El paraíso en la tierra.
Saludos a los tres :-)
interesante
Yo creo que es cuestion de quitar etiquetas y no encasillar a la gente. Creo todos viajamos a sitios que nos pueden gustar y donde nos vamos a sentir comodos, seamos como seamos.
Bueno, creo que inevitablemente todos llevamos etiqueta, al menos yo no me la puedo sacar, y eso que creo que la tengo cocida por dentro en vez de llevarla en la frente o en el pecho; me refiero a que aunque no vamos por la vida diciendo tu eres así o yo soy asá, todos sabemos lo que somos y eso es ya es una etiqueta, al menos para mi. Cuando llego a un sitio de vacaciones es grato poder llegar a un hotel y pedir una cama matrimonial, sin que al de la recepción se le pongan los ojos de huevo frito o te la niegue (cosa que nunca me ha pasado; y si me pasara me tocaría juntar las camas)...
Escribir un comentario
Para hacer un comentario tienes que identíficarte: ENTRA