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Autofoto

Por si no te has enterado, llegó a Instagram una foto de Eduardo Casanova, de ‘Aída’, en la cama. Con otro hombre. ¿Sorprendido? Pues eso. No acabo de entender muy bien el revuelo ni lo noticiable. Realmente, siempre que se filtran o se escapan imágenes de este tipo de famosos me sorprende que nos soprenda.

Estos “supuestos” escándalos… ¿lo son tanto? ¿Dónde acaba el descuido y empieza la promoción? No sé hasta qué punto necesitan ciertos actores, actrices o cantantes promoción de este tipo. Intento confiar en el verdadero descuido. Descuido o momento de exaltación. Porque todos sabemos lo peligroso que es internet en el móvil cuando uno va un poco chispita.

¿Quién no ha tuiteado, comentado en Facebook, subido una foto o mandado un whatsapp totalmente arrepentible? ¿No podemos estar ante un caso similar? Momento precoital o coital o postcoital, énfasis y… ZAS.

No estoy a favor del lobby ni de defender lo indefendible, pero quizás sería un buen momento para que desde dentro de ciertos círculos gays 2.0 no se atacase a este tipo de cosas tan naturales. ¿Hacerte una foto en la cama con un tío es motivo de mofa? Vale, podría llegar a entender que si el protagonista de la foto no es santo de tu devoción o no te pone, optes por criticarlo. Porque posiblemente si el prota de la foto fuese José Galisteo o Hugh Jackman, solos o acompañados, todo serían grititos de júbilo y algarabía. Pero de ahí la burla…

Es un poco como el caso de la concejala toledana. Todo eran sorpresas. ¿En serio? Que una pareja intercambie vídeos de alto contenido erótico o pornográfico me parece de lo más sano. Si a ciertas partes de la sociedad les espanta o les parece vicio, más triste me parece. Lo mismo con esto. Que se pueda mínimamente criticar a un pareja de hombres por practicar sexo, fotografiarlo y subirlo a una red social me parece de una doble moral asombrosa.

Ojalá la foto de Eduardo tuviera un efecto Scarlet y compañeros de profesión subieran fotos con sus parejas, rolletes o polvos de una noche. Para que se vea que no es para tanto, que no es malo y que puedes gustar más o menos, pero que desde luego no hay nada criticable en hacer lo que haces y enseñarlo si te apetece.

Como a mi Eduardo no me pone mucho y no me apetecía mucho alimentar el morbo de la foto, he optado por una que me ha gustado bastante más. Y oye, es una foto hecha con un HTC y todos sabemos que todo lo que es de Android es mucho mejor.

Via | Abre la boca
En Ambiente G | ‘Zero’: once años entre Miguel Bosé y Eduardo Casanova

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