Tengo una cita en San Valentín y tú no

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Otra vez San Valentín (¡yuju!). Para una fiesta que el PP podría quitar del medio y justo esta no la tocan. Pues bien, yo venía aquí hoy a despotricar sobre este horroroso día y lo mucho que iba a sufrir por su culpa. ¿Pero sabéis qué? Que se han alineado los planetas y… ¡tengo una cita para cenar!

Vale, no es nada serio. Vale, no es amor. Vale, no va a haber rosas ni bombones. Pero mientras que todos mis congéneres forever alone vais a estar llorando por los rincones, yo voy a estar cenando con mai valantain. Venga, reconocedlo, ¡me estáis odiando pero a base de bien!

Eso sí, como soy buen chaval y el viernes volveré a ser el forever alone de siempre, voy a daros algunos consejillos para cuando os canséis de llorar por estar más SOLOS que la una. Lo primero de todo es que en este caso, lo de “el que no llora, no mama” no se aplica. Por mucho que llores, no vas a mamar nada. ¿Tú te crees que yo he conseguido mi cita llorando? En absoluto. La he conseguido suplicando contactando uno por uno con los ligues de los últimos diez años. Así que levántate del suelo, quítate los restos de rimmel de la cara y eleva esa barbilla. Forever alone, sí, pero con orgullo y dignidad.

Conéctate al Bender, Grindr, Bakala, Chueca o lo que quiera que utilices para chuscar y, seamos honestos, baja el listón. Hasta los tobillos si es necesario. Es San Valentín y los chulazos como yo ya tienen cita. Así que tendrás que hacer el esfuerzo y hablar con aquellos a los que no les has devuelto el saludo jamás. Nadie dijo que la vida fuese fácil.

Otra alternativa es que te veas toda la filmografía de Julia Roberts, porque si algo caracteriza a los forever alone es su ramalazo drama queen que no se lo salta un caballo. Ya que vas a estar SOLO, ¿qué mejor que fustigarte toda la noche con películas románticas? Y si es alguna en la que muera la protagonista, ya es la palma. Ya veo los carteles: ‘Leyendas de Pasión’, planazo loser para San Valentín. (Ya sé que en ‘Leyendas de Pasión’ no sale Julia Roberts, pero también sirve).

Y muy importante: cena hidratos. Esta noche es para mandar la dieta vigoréxica lo más lejos posible. Olvídate de tus abdominales que no son para tanto y come toda la basura empaquetada que encuentres en la cocina. Y cuando digo toda, quiero decir TODA.

Por supuesto, la masturbación siempre es una opción. Saca la artillería pesada: masturbadores, consoladores, bolas de billar chinas, látigos, fustas, el mono negro de látex que no te has puesto desde que viste ‘American Horror Story’ porque te haces caquita… Vacía tu cajón de las perversiones y saca provecho a todos los gigas de porno que tienes en el disco duro. Lo que viene siendo, quererse a uno mismo. Por cierto, para los que no queráis tirar de porno, os dejo el vídeo de cabecera, cortesía de Ricardo, uno de nuestros lectores (¡gracias Ricardo!).

Mientras vosotros hacéis todo esto, yo estaré en mi cita, con los pajarillos volando alrededor, Cupido lanzando flechas a diestro y siniestro y el mundo girando a cámara lenta para perderme en las pupilas de mi amado.

En fin… ¡Feliz San Valentín, pringaos!

Vídeo | Youtube
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