hitachi magic wand

El Hitachi Magic Wand es feo, grandote, parece poco manejable y encima no tiene batería –hay que enchufarlo-, pero pese a ello sigue siendo el vibrador estrella desde que se puso a la venta en la década de los 70 ¿La razón? Simple: es el mejor.

Parte del éxito del Hitachi Magic Wand proviene de que se publicita como un aparato para masajes –para la espalda o los muslos- y se vende en los supermercados y grandes superficies como tal, pero las mujeres rápidamente descubrieron cual era su mejor uso y, aunque Hitachi no quiera aceptarlo, es el mejor vibrador del mercado.

Eso no quiere decir que no haga unos masajes geniales en la espalda, lo que ocurre es que su ‘otra’ función es mucho más placentera.

El cabezal –la parte que entra en contacto con la piel- es suave, flexible y agradable al tacto –recordad que es sólo para uso externo-. El cable es lo suficientemente largo –hará algo más de metro y medio- para poder trabajar con él cómodamente en cualquier lugar y, a diferencia de lo que ocurre con las baterías, nunca se queda sin pilas.

Pero el cable le da otra ventaja respecto a sus contrincantes más modernos: la vibración es más ‘poderosa’. Al ir enchufado no tiene problemas de consumo por lo que puede vibrar más repetidamente y con más fuerza –como contrapartida, hay gente que admite que en cuanto se acostumbran al Hitachi Magic Wand ya no pueden utilizar ningún otro aparatito-.

El Hitachi Magic Wand tiene dos velocidades, a 5.000rpm y 6.000rpm, pesa alrededor de medio kilo y tiene un precio de 100 euros en Europa aunque en Estados Unidos se puede comprar por 40 dólares –la versión norteamericana necesita un adaptador-.

Hoy en día se venden infinidad de aparatitos de diferentes calidades, la mayoría con sugerentes diseños pero, pese a lo feote que es, sus casi 40 años de historia entre los más vendidos avalan al Hitachi Magic Wand. Y yo todavía me pregunto si algún día conseguirán desbancarlo.

Por si a alguien le interesa, se puede comprar el Hitachi Magic Wand en Amazon


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