
Dicen que es bueno irse a dormir con una sonrisa en la boca. En apenas diez minutos, toca colchón y edredones y según esa teoría, me quedaré frito de inmediato y dormiré de un tirón, porque lo hago no con una sonrisa sino después de una fuerte carcajada. El mundo está lleno de iluminados y para bien o mal, dependiendo de cada caso, ninguno de ellos carece de seguidores. No seré yo quien ‘categorice’ al presidente electo boliviano de ‘negativo’ o ‘positivo’, pero desde hoy, lo encuentro la mar de simpático.
Y es que en la inauguración de la cumbre social que celebra en su país estos días para discutir sobre el cambio climático, Evo Morales nos ha dado una lección sobre las peores consecuencias de la alimentanción de productos transgénicos, asegurando que los gays somos gays por comer pollos inadecuados.
De acuerdo a la sabia exposición de EM, estos alimentos son responsables de las ‘desviaciones’ de los hombres hacia la homosexualidad y la calvicie, OJO, en Europa.
O sea, que los maricas y calvos europeos deberían dedicarse a consumir lo que sea menos esto, para recuperar una cabellera a lo Liberace y encoñarnos antes de que el pollo loco nos mueva para siempre al calor del amor más macho.
Otra brillante afirmación, dentro del mismo contexto, asegura que los pueblos indígenas no comen de eso, razón por la cual no están calvos… ni habrán maricas en sus filas, añadiría yo.
Al parecer, durante estas declaraciones, los asistentes a la inauguración de la ‘Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra’, rompieron en carcajadas, con lo que no voy a ser el único en afirmar que a Morales le sobra talento para decir memadas con gracia. ¿Le habrá afectado su amistad con Mahmoud Ahmadinejad?
Vía I La Provincia