
Además de la fiesta, de las carrozas, de los tíos macizos, del tradicional debate sobre si el Orgullo está bien o si se debería cambiar el modelo de fiesta o de las cifras de asistentes, el Orgullo, como toda fiesta que se precie, tiene lamentablemente otra realidad, mucho menos agradable.
Y esta realidad es el rastro que dejan tras de sí la cabalgata y las decenas de miles de personas que salen a la calle para disfrutar de la fiesta.
En este caso, el Ayuntamiento de Madrid tuvo que recoger 121.000 kilos de basura y residuos, de los que unos 94.000 kilos fueron recogidos por las avenidas que atravesó la marcha del Orgullo.
Una cifra que no sólo equipara, sino que supera en 6.100 kilos a la basura que fue recogida el pasado año.
Por otro lado, además de la basura recogida, también hay que señalar en el otro lado del Orgullo a las 40 personas que tuvieron que ser atendidas por el SAMUR por problemas leves, como caídas y lipotímias.
Vía I ADN