Hace un tiempo, en una entrada que titulamos ‘Viva Australia’, nos hacíamos eco del significativo apoyo que mostraron destacados jugadores de rugby australiano a la no discriminación de homosexuales en los deportes de competición, haciendo una pequeña campaña que acabó teniendo un eco bastante significativo.
Entre los jugadores que se unieron a la iniciativa, David Pocock, nacido y criado en Zimbabwe y australiano de adopción. David es no sólo por ese gesto sino por su claridad de pensamiento y su recio activismo en favor de los más desfavorecidos, una maravillosa muestra de que hay ángeles aquí abajo y de que existen motivos para que podamos seguir creyendo pese a todo, día tras día, en la impresionante capacidad de amar del ser humano.
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