Existe una extraña tendencia de los medios a callarse las verdades hasta que el implicado está muerto. A veces son verdades semiconocidas y otras son pequeños bombazos, pero siempre se revelan con la impunidad que otorga el silencio de los muertos.
La última, y bien sonada, es que conocidos medios tradicionales a los que se venera por su rigurosidad han estado publicando que Michael Jackson era gay, incluso antes de que lo enterraran.
No es ni el primero, ni el único caso de outing a un muerto; en España fue muy sonado el escándalo televisivo que surgió alrededor de la locutora de radio Encarna Sánchez, en un desagradable espectáculo homofóbico y de desprestigio.
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