Desde sus primeros pases de prensa, los ecos de victoria de ‘A Single Man’ comenzaron a escucharse sin discusión, pese a que la procedencia profesional de su novato director y el primer trailer podían arrojar un ligero tufillo a construcción preciosista inspirada en una prestigiosa novela de un autor gay de prestigio.
Basada, como os hemos contado en alguna entrada anterior, en el libro de Christopher Isherwood e inspirada parcialmente en elementos de su propia vida, la batuta de Tom Ford ha terminado por traernos, con insospechada mano maestra, una traslación que pese a ser exquisita, no es fría, que pese a ser virtuosa, no es exhibicionista, sino que nos conduce a través de las fibras de su inusualmente elegante belleza, con la ayuda del joven director de fotografía barcelonés Eduard Grau, la magnífica partitura de Abel Korzeniowski y un casting sencillamente perfecto.
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