Hace un tiempo, Timothy Dolan, el Arzobispo Católico de Nueva York, se tiró un pedo. Nos hicimos eco aquí. Debe padecer mal de gases y ponerse en manos de un dietista no sería mala idea, así como tampoco estaría mal que le hiciese un poco más de caso a su corazón y un poco menos a la poltrona, pero claro, a riesgo de perder el beneplácito del Vaticano, que es quien gobierna la Iglesia y el que hace que esta actúe con agresividad e impunidad ante cualquier delito y ofensa, pese a que sí, estoy de acuerdo, hay voces excepcionales dentro de ella a las que sin embargo se silencian con un notorio descenso de volumen, Dolan continúa obsesionado con hacernos la puñeta.
Ante las magníficas perspectivas del Matrimonio Gay en Nueva York, Dolan ha comparado la legislación que nos equipara a cualquier otro ciudadano allá por la Costa Este estadounidense, con el tipo de control social que ejercen regímenes como China o Corea del Norte.
Viene a decir, el del exceso de judías en la dieta, que la última vez que consultó el Atlas, estaba claro que ‘vivimos en Nueva York, en los Estados Unidos de América -no en China o Corea del Norte’. Tim habla de que en esos paises, los gobiernos se dedican a redefinir los derechos, relaciones, valores y la ley natural. Determinan los tamaños de las famiilas, quién vive, quién muere, y qué significan las palabras familia y matrimonio.
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