Cindy McCain

 La posible inconstitucionalidad de la Proposición 8 está ahora mismo, nunca mejor dicho, ‘en tela de juicio´ y aún es pronto para adivinar, si es que esto fuese posible, lo que pasará en la Corte de San Francisco. Ya sabemos que ninguna lucha es fácil, y quizás  tras un sí a nosotros, vendrá un recurso conservador encabezado por esos Norbertos que nos presentan al mundo como mogules del porno infantil. A lo peor, hay otra negativa, pero esta tormenta no hay quien la pare.

Mientras tanto, son muchos los que vienen apoyando en privado pero sobre todo, muy importante, en público, la validez de nuestros derechos. Parece que no hay cabeza inteligente que nos dé la espalda, pero la legión conservadora, que es la más insegura y por tanto la más puñetera en insistir en que tienen razón o si no se les hunde su mundo de dogmas desconcertantes, siguen estando demasiado organizados, y la unión, ya se sabe, hace la fuerza.

 Sin embargo, del lado conservador, de vez en cuando se levanta una voz que nos hace girar la cabeza y pensar, ´coño, hay vida al otro lado´. Entre ellos, una mujer, Cindy McCain, esposa del ex candidato republicano a la Casa Blanca, John McCain que es nada menos, nueva imagen en una campaña que rechaza abiertamente la hedionda Proposición.

 Confieso que durante la campaña electoral que culminó un año atrás con la elección de Barack Obama como nuevo subarrendado de la Casa Blanca, esta mujer me chirriaba en los oídos, no por lo que decía (poco o nada hablaba), sino por su aspecto frío de aspirante a primera dama calculadora de imposible sonrisa cortada a cuchillo en rostro rendido a botoxs y liftings. El disgusto a verla era compartido.

 Sin embargo, ahora, ese mismo rostro que desde el plasma me ponía frenético, me alegra ahora la madrugada, cuando veo que se ha unido a la campaña que desde la aprobación de ´la 8´en las urnas, vienen haciendo los de NOH8, de nuevo poniendo no su voz (ahora silenciado por el característico vendaje plateado sobre su boca), sino justamente ese rostro, que ahora se me antoja precioso.

John McCain, su esposo, que afirma respetar el punto de vista de su esposa, se opone frontalmente, sin embargo, al matrimonio gay, al menos en lo público, que es justamente donde más importa. Y es que los políticos, de cualquier signo, cuidado, se cagan en los pantalones cada vez que tienen que dar un paso crítico adelante, cuando hay en juego, quizás millones de votos, sobre todo en un país tan desarraigado y por tanto tan necesitado a agarrarse a la religión que sea, aunque no se crean una mierda, como Estados Unidos.

 En fin, el día que se pongan de acuerdo el humanismo y la política efectiva, cantaremos todos victoria, pero para que eso sucediese, quizás tendrían que haber más gays pregonando desde el púlpito. En todo caso, oyes, gracias Cindy.

 Vía I SFGate.com


Tags |