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David Pocock es a sus 22 años uno de los jugadores internacionales de rugby más galardonados. Ala de los Western Force Super Rugby Team, equipo del que es Vice Capitán, Pocock juega desde el 2008 con los Wallabies, apodo oficial de la Selección Nacional Australiana de Rugby. Dave no es nuevo para nosotros. Supimos de él, después de su apoyo explícito a la causa gay en el deporte de competición australiano, y tiempo después, tras contactarlo, nos concedió una entrevista que publicamos en Ambiente G. Desde entonces, Dave es seguidor de nuestro blog y amigo.

Hace más de un año, en un proyecto comunitario, Pocock conoció a Emma Palandri y se enamoró de ella. Sus mutuos intereses filantrópicos fueron el primero de sus enlaces. En poco tiempo decidieron que querían estar juntos para siempre, pero se encontraron con un obstáculo. David y Emma son una pareja hetero, y en Australia los heteros pueden contraer matrimonio, nosotros sin embargo no podemos. A raiz de eso, Dave me envió un correo electrónico.

Dentro de un email más largo, Dave dice:

Esto es un poco azaroso, pero quería contártelo. Mi novia y yo nos casamos en Diciembre y hemos decidido no hacerlo legalmente porque esto es un derecho que muchos de nuestros hermanos y hermanas tienen negado aquí en Australia… simplemente por no ser heterosexuales. Entendemos que no todos los LGBT quiern casarse, pero es algo que debería estar disponible para todos ellos si así lo deciden y no vemos cómo podemos concedernos esto cuando tanta gente no puede.

Tras este correo, contacté con él para darle mi enhorabuena por su nuevo estado, ¡enamorado! preguntándole algo más sobre el actual estatus acerca del futuro del matrimonio Gay en Australia. Os paso algunos párrafos de su respuesta:

Em y yo hemos estado hablando un montón sobre lo que significa el matrimonio para nosotros y acerca de cómo no es algo universalmente accesible. Los que están excluidos de ella se ven perjudicados por dicha exclusión y esto es un claro indicador de un prejuicio cultural muy grande que ha sido consagrado en la legislación. Sentimos que era importante, por esta razón ejercer el derecho a hacer esta ‘protesta’, aunque sea pequeña.

Nos hemos hecho eco en Ambiente G de la actualidad legal de las parejas gay en Australia, donde nuestras uniones siguen siendo consideradas simplemente como tales. Dave arroja un poco más de luz sobre cómo está evolucionando el proceso político allí, algo que resulta un poco complicado, teniendo en cuenta que Australia es, al igual que Estados Unidos, un país federal, en el que las decisiones de los estados no suponen necesariamente el compartir federalmente ninguna medida.

Si bien los Estados pueden debatir la cuestión – en última instancia, la facultad de legislar corresponde al gobierno federal. En las últimas elecciones se planteó como una cuestión importante por Los Verdes – un partido minoritario que hizo muy buena campaña. Los dos partidos mayoritarios sin embargo, indicaron muy firmemente que el matrimonio homosexual no estaba en las cartas de su política e incluso afirmaron que el matrimonio es exclusivamente del dominio de las parejas heterosexuales. Esto, a pesar de que las estadísticas demuestran en gran medida que los australianos están realmente a favor del matrimonio gay. Lamentablemente, los principales partidos políticos parecen estar demasiado preocupados por las voces más fuertes de una minoría muy difícil (y portadora de muchos prejuicios). Políticamente hablando, los Verdes, sin embargo, han conseguido su primer diputado en la Cámara Baja (Adam Bandt, de Melbourne) y eso les otorga capacidad para introducir la legislación. ¡Buenas noticias para nosotros en Australia!

A mi pregunta de si ambos tienen amigos gays que se estén viendo perjudicados por la imposibilidad de contraer matrimonio, Dave dice:

Tenemos algunos amigos gays, pero que sepamos, de momento ninguno está buscando casarse. Para alguno de ellos se trata incluso de un problema inexistente. Sienten que en términos de cuestiones que afectan a la comunidad LGBT hay peces más grandes que freir (problemas más grandes que resolver), mientras que otros aún ven el matrimonio como una institución patriarcal de la que no quieren formar parte. Sin embargo, la mayoría de ellos piensan que es un derecho al que todos DEBEN tener acceso, quieran usar o no ese derecho. Mientras, este año, en Melbourne, estuvimos en una manifestación por la Igualdad en la que un ciudadano que se identificó como gay, afirmó que la cuestión era de suma importancia para la aceptación y validación de todos los miembros del colectivo para ser aceptado. Cualquier pieza de legislación que margina a las personas por su orientación sexual debe ser sin duda examinado como un desafío.

Hace un par de semanas leí un artículo en un periódico de tirada nacional español cuyo encabezado me inquietó. La noticia decía que los jóvenes entre 18 y 25 años se declaran en un altísimo porcentaje poco ecologistas y homófobos. Años de lucha para la consecución de la democracia y pretendida solidificación de una mentalidad global solidaria para haber quedado en nada, fruto de una educación mal encaminada. O eso o a lo peor la crisis marca estilo, el del egoísmo puro y duro, que es siempre escasamente consciente de lo perjudicial que es para quien lo esgrime. A veces resulta inevitable ser pesimista sobre un futuro invertido en compromiso y libertades.

Preguntándole a Pocock por sus razones para el compromiso en un mundo en gran parte poco amigo declarado de la solidaridad sin motivos, dice:

Uno de mis héroes, Desmond Tutu, a menudo habla sobre el concepto africano de ‘Ubuntu’, que básicamente significa que “nuestra humanidad está inextricablemente ligada a la humanidad de nuestros semejantes, o en palabras de Tutu, “Pensamos en nosotros mismos con demasiada frecuencia sólo como personas, separadas unas de otras, mientras que estamos conectados y lo que hacemos afecta a todo el mundo.”. Cuando la comunidad LGBT sufre, la humanidad sufre. Si nos fijamos en el estado general de la humanidad, la gente no parece feliz y plena ni llena de amor – y nos preguntamos por qué, sin embargo, seguirá manteniéndose en el consumismo sin sentido, usar ropa que explota a los trabajadores que trabajan en talleres en el tercer mundo, contaminando el medio ambiente y llenando nuestras mentes con la basura de los de la manipulación mediática en lugar de liberar a nuestras vidas para amar más. Creo que el vivir más conscientemente, y en solidaridad con nuestros hermanos y hermanas de todo el mundo conduce a la Paz y la Armonía.
Creo que el hecho de el matrimonio gay sea aún un problema tan grande en paises democráticos como Australia, pese al apoyo generalizado de la población, pone de relieve el fracaso de la democracia occidental capitalista y cómo de arraigado está el patriarcado y el control jerárquico en un sistema que se supone que es para todos.

Digamos que David es más espiritual y Emma más combativa, algo que se hace evidente en el tono en que se expresa, cuando se une al primero en las respuestas:

El matrimonio consiste en una serie de compromisos acerca de cómo vamos a amarnos el uno al otro. No quiero al gobierno metiendo mano en eso. Especialmente un gobierno que enreda a la gente en las trampas de la deuda, que viola los recursos de la tierra y se mea en las soluciones al cambio climático, algo que afectará a los más pobres entre los más pobres.

David Pocock y Emma Palandri sellaron su amor extraoficialmente en los últimos días del mes pasado, en un parque público, con un amigo común como oficiante y poco más de un centenar de invitados que les despidieron más tarde antes de un corto viaje. Hubo un simbólico lavado de pies y unas palabras. Y sé que esto no es exactamente noticia y que a muchos se les escapará la trascendencia, pero David pensó que me podría gustar saberlo y a mí se me ocurrió que como testimonio no estaría mal, como ejemplo de que el compromiso de unos pocos en una época en que muchos desisten del compromiso, sigue conmoviendo y moviendo a otros a sustentar un empuje hacia arriba imprescindible en este mundo de revolucionarios tan erráticos.

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