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We Can Dyke It!

Hoy quiero confesar que soy lesbiana. Ya está. Ya lo he dicho. Alguna lectora avispada podrá decirme que no soy lesbiana porque soy un hombre. Y en parte tendrá algo de razón, pero muy poca razón. Hoy es un día como cualquier otro para dejarnos ver como lesbianas. Pero como es el día de la visibilidad lésbica, es más importante que nunca. Y todas y todos hemos de sacar nuestra lesbiana interior.

Los motivos para ser lesbiana y decirlo hoy son muchos y muy variados. Yo plantearé los que considero importantes desde un punto de vista masculino, lo cual puede generar cierta ironía. Incluso puede que algún obispo avispado me lea y piense que dónde va a parar, un AMS hablando de AM… ¿el femenino de AMS, señor obispo?

Ser gay es relativamente fácil. Y explico el relativo. Por el mero de haber nacido hombre lo tengo más fácil que vosotras. En casi todo el mundo. Si has nacido con un colgajo (el tamaño no importa) lo tienes más fácil que si has nacido mujer. Te libras, por ejemplo, de un ciento de chistes machistas que desmerecen a la mujer.

A día de hoy, si además de hombre eres gay, tampoco tendrás que demostrar mucho. Hay cienes de ejemplos de gays que dan buena imagen. Algunos no tan buena, pero imagen. Si eres gay se abren un montón de puertas ante ti. No sólo puertas de cuartos oscuros. Podrás ser el mejor amigo de todas las chicas de tu clase, de las novias de tus amigos, de las mujeres de tu entorno laboral.

Si eres gay, podrás ser estilista, diseñador, cantante, actor, cantante y actor de la Disney. Un montón de profesiones topicazo te esperan. Por el mero de hecho de tener pluma y ser abiertamente gay. Gracias a esos gays que han salido del armario y han ido estereotipando al resto de gays, ahora, además de la locaza, tenemos a la musculoca que presenta realities, al bear que es compositor o al sin pluma que es futbolista.

Ser mujer y lesbiana es el doble de duro. Primero has de luchar mucho como mujer para demostrar lo que muchos ya sabemos: que eres igual de válida (o más) que muchos de los hombres que te rodean. No puedes flaquear ni quejarte ni demostrar dolor ni pena. Si lo haces las miradas machistas te lloverán e incluso acompañadas de algún mujer tenías que ser con el tono más despreciativo posible.

Si ya has conseguido ser mujer sin complejos, ahora has de luchar por ser lesbiana. Te enfrentas a todos los obstáculos que otros homosexuales se enfrentan en el mundo hetero. Con un añadido: puñaladas desde tu propio bando, gays haciendo bromas peyorativas a tu costa.

Hoy, seamos hombres gays, mujeres bisexuales, mujeres heteras o incluso hombres heteros, todos tenemos que ser lesbianas. Y decirlo: soy lesbiana. Pero lo más importante es que las mujeres lesbianas lo digan: soy lesbiana. Dejémonos de medias verdades. De no acabar de enseñar la patita. De los sólo es mi major amiga. De los yo no quiero etiquetarme. De a mi no me gustan todas las mujeres, sólo mi novia. Se lesbiana y vívelo con orgullo, cojones! Porque eres mujer, fuente de toda vida. Y eres lesbiana, es decir, amas como nadie a otra mujer. No tienes nada de qué avergonzarte.

Sin visibilidad lésbica, no hay lesbianas. Si no hay más lesbianas diciendo que son lesbianas, futuras lesbianas no se atreverán a decir que son lesbianas. Sin más lesbianas en la palestra, en la vida cotidiana, en el primetime de la parrilla, las lesbianas no tendrán más topicazos que los que ya hay. Para destrozar esos topicazos a patadas o a taconazos hay que dejarse ver, enseñar que hay lesbianas de todo tipo, de todos los tamaños, colores y sabores.

No es necesario que salgas hoy del armario si no quieres. Pero es necesario que hagas oir tu voz lesbiana el resto del año. Que se sepa que estás ahí. Que sois más de las que parece. Y que, como se suele gritar en la mani detrás de esas persianas, también hay lesbianas.

En Ambiente G | 26 de abril, día de la visibilidad lésbica

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