Los neonazis agreden a unos manifestantes LGBT en San Petersburgo

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Bandera de Rusia

La situación en Rusia es cada día más grave. Ayer jueves, un grupo neonazi atacó a varios manifestantes LGBT en San Petersburgo, una ciudad en la que impera la ley homófoba que prohíbe de forma expresa la propaganda gay.

Parece ser que varias decenas de personas se habían concentrado en un parque del centro de la segunda ciudad de Rusia para conmemorar la celebración del Día Internacional contra la Homofobia. La concentración, evindetemente, había sido prohibida por las autoridades basándose en la mencionada ley, por lo que la polícia rodeó a los activistas.

Y como la presencia policial era poca para contener a unos pacíficos activistas que únicamente quieren luchar por sus derechos, apareció en escena un grupo de personas amenazando incluso de muerte a los manifestantes. Uno de estos salvajes logró saltarse el cordón policial y llegó a pegar con un bate a uno de los activistas.

Y ante el temor de que las agresiones fueran a mayores, y para garantizar su seguridad, los activistas decidieron suspender la concentración, siendo escoltados hasta varios autobuses. Pero cuando todo parecía que había acabado, un grupo de neonazis asaltó el convoy. Y frente a la palabra, los globos y los panfletos de los activistas, los neonazis les atacaron con bombas de humo, piedras y palos, rompiendo las ventanas del autobús.

No contentos con ésto, algunos de los atacantes entraron en el interior de los autobuses para agredir a los activistas que había en el interior, hasta que la policía rusa intervino y pudo sacar a los autobuses del lugar del ataque.

Y como la policía, aunque fuera tarde, les aguó el ataque, los neonazis decidieron descargar su furia contra otro autobús que pasaba por allí, en este caso lleno de trabajadores inmigrantes.

De momento, se sabe que hay varios activistas hospitalizados, pero no hay un balance definitivo, dada la poca transparencia de la autoridades rusas en estos casos. Y tras el ataque, la única palabra que se me ocurre es miedo. Cierto es que Rusia no es España. Pero no es menos cierto que los partidos ultraderechistas están viviendo importantes subidas en varios países de nuestro entorno.

El último caso, la entrada de los neonazis en el parlamento griego, con sus más que veladas amenazas a los homosexuales griegos. Por eso, cada vez que leo noticias así, se me ponen los pelos como escarpias al pensar que el hombre es el único animal que tropieza dos veces. Y que llevemos camino de tropezar de nuevo en Europa con el mismo pedrusco, manda narices.

Vía l La Información
En Ambiente G l Rusia no tiene remedio. San Petersburgo aprueba una ley contra la propaganda gay

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