Manolete, si no sabes torear, pa'qué te metes

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San Sergio y San Baco

Si hay algo que no acabo de entender de algunas personas es el ponerse a hablar de cosas de las que no tienen ni pu…ñetera idea. Porqué para hablar de las cosas hay que, como poco, conocerlas. O al menos haberlas vivido, para hablar con un poco de conocimiento de causa. Vamos, digo yo.

Yo, por ejemplo, que no he conocido hembra, en el sentido bíblico, claro, no me pondría a dar consejos acerca de como comer co…nejos. Al igual que no daría discuros de sujetadores. Ni mucho menos me ofrecería para hablar en una mesa redonda acerca de la menopausa. Porque, aunque he tenido gente cercana que me ha contado sus experiencias, eso no me hace conocedor de tales temáticas.

Por eso me sorprende siempre tanto cuando papas, obispos, curas y seminaristas se dedican a hablar de la homosexualidad. Porque sólo deberían hablar de temas que conocen de primera man…oh wait! Vale, mal planteado. Los religiosos que han hecho voto de castidad no deberían hablar de lo que no practican… vale, esto va a ser más difícil de lo que parece.

Desde mi punto de vista, las religiones son muy útiles. Lo digo totalmente en serio. Hay muchas personas que encuentras un vacío en su vida. Y la religión (la que sea) llena ese vacío. Creer en un más allá después de la muerte, en un ser superior que nos controla y nos vigila, pero a nuestro libre albedrío, puede dar cierto sentido espiritual a tu vida.

La base de muchas religiones es el amor. El respeto. Unas leyes básicas que, en su momento, tuvieron mucha utilidad para crear una moral social que, de otra forma, hubiera sido más difícil de crear. Aunque también es verdad que muchas de estas leyes o normas se han quedado más que obsoletas y no se han actualizado a los tiempos que hemos ido viviendo. Por no hablar de la implantación de dicha religión, sí o sí. Te guste o no. Y así no, que cada una y uno ha de creer, o no, en lo que quiera o deje de querer.

Yo creo que los hermanos y hermanas religiosos tienen que estar ahí para orientar y aconsejar, que no obligar, a las personas que lo necesiten. Personas que por hache o por be, se sienten perdidos espiritualmente. Estoy superafavor de esa orientación. Pero para quién la quiera y la necesite. No hace falta dar hostias a los que no las queremos.

Que un obispo hable de homosexualidad roza lo irónico, partiendo de la presunción de que quién habla desde el púlpito es heterosexual y ha hecho voto de castidad. Fue el mismo Jesucristo el que dijo aquello de la paja ajena. Vale, más concretamente era

¿Por qué te fijas en la paja que está en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que está en el tuyo?

Es decir que antes de empezar a criticar nada, debemos hacer examen de conciencia y ver qué podemos criticar de los demás.

Por eso tengo tantos discos de Madonna. Porque creo que para poder criticar a una artista, has de conocer su carrera. Porque criticar sin conocer es hablar por hablar. Lo mismo les pasa a todos los que hablan de la homosexualidad sin haberla probado. O a lo mejor sí, que como dice el Titi el que lo prueba repite, yo no sé porqué será.

Así que, mientras que la Iglesia y las religiones en genérico, que tanto se les llena la boca al hablar mal de los homosexuales, no hagan un examen de conciencia profundo, mientras que no nos demuestren que no están obsoletas y pasadas de rosca, no me apetece tener que oirles ni leerles decir nada acerca de los homosexuales ni bisexuales ni transexuales. A menos que demuestren claramente de dónde sacan el conocimiento que tienen del mundo LGTB. O al menos que nos inviten a un 2×1 en algún club de hombres nocturnos, no?

Imagen | San Sergio y San Baco
En Ambiente G | La homofobia de la Iglesia Católica, retransmitida por la televisión pública de España

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