Recogen firmas en Moscú para prohibir la propaganda homosexual

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Moscú

Desde Rusia no paran de llegar noticias preocupantes sobre la creciente homofobia que se respira en la sociedad rusa, y sobre el empeño de prohibir cualquier cosa que huela a homosexualidad en cualquier rincón de Rusia. San Petersburgo, entre otras zonas de Rusia, ya ha prohibido lo que ellos denominan propaganda homosexual.

En la capital del país han prohibido de forma ridícula la celebración del Orgullo LGBT en los próximos cien años, los medios de comunicación rusos no mentan la palabra gay. Y un grupo de tarados ha llegado a recoger más de 30.000 firmas para prohibir Facebook en el país por introducir iconos con parejas gays. Y como parece que le han cogido gusto a la palabra prohibir, ahora un grupo de organizaciones han comenzado a recoger firmas en Moscú para prohibir la propaganda homosexual.

La iniciativa ha partido del movimiento Asamblea Popular, y ha sido apoyada por varias organizaciones no gubernamentales conservadoras y activistas de la Iglesia Ortodoxa, entre otras confesiones. Y sus fines, lo de siempre, extender la ley homófoba de San Petersburgo a Rusia para evitar la presencia pública de nada que suene a gay, mezclando churras con merinas y vetando la “propaganda de la sodomía, la bisexualidad, la transexualidad y la pederastia”.

Además, este grupo de “demócratas” ha pedido a la Duma moscovita la clausura de todos y cada uno de los locales en los que se reúne la comunidad LGBT de Moscú, incluyendo por supuesto a los clubs gays, lugares en los que “se tienden lazos a las almas débiles de los adolescentes para atraerlos a la comunidad homosexual”.

Y cuando leo noticias así, siempre me surge la misma duda. ¿Cuántos de estos homófobos radicales pasarán sus noches en los cuartos oscuros de estos clubs? Seguro que más de uno… Y si no, que se lo recuerden a destacados republicanos estadounidenses que han llevado la homofobia por bandera y a los que han pillado en situaciones “comprometidas”.

Aunque el problema de Rusia es que la libertad de prensa es una quimera, así que es poco probable que los medios de comunicación rusos puedan destapar a los hipócritas que de día persiguen con saña a los gays, y por la noche se arrastran como babosas para tirarse al primer tipo que se les ponga a mano.

Vía l RT
Foto l Ed Yourdon

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