Todos somos Espartaco

En el clásico de Stanley Kubrick ‘Espartaco’, el patricio Craso, al final de una batalla en que Roma se enfrentó a los rebeldes esclavos comandados por Espartaco, dice a los supervivientes del bando derrotado que no serán castigados si les ayuda a identificar al cabecilla de la rebelión, esté vivo o muerto. Craso se encuentra con la respuesta menos esperada, cuando uno a uno, los esclavos se levantan exclamando: ‘¡Yo soy Espartaco!’

En un mundo más perfecto, el que debería ser el nuestro, no unos, sino todos deberíamos solidarizarnos sin miedo a la incertidumbre (aquellos que naden en las aguas fangosas de la misma) y ponernos, tanto gays como heteros, al lado de aquellos que sufren discriminación por no tener miedo. El que no se une a los valientes es un cobarde, el que no se solidariza con los humillados, un acosador sin el coraje de ser más explícito que con su despreciable silencio.

Gracias David Pocock por el vídeo.

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