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Aladdin y Genio

Frota, forta, que yo te aviso

Hoy me ha dado por pensar en negativo (que novedad). Me imaginaba qué pasaría la Comunidad de Madrid se quedase sin poder festejar por todo lo alto el Orgullo 2012. Al menos, el Orgullo tal y como lo conocemos. Con toda la fiesta unida a la parte reivindicativa.

Imagina que nos quitan los escenarios, ni DJs modernos ni verbenas ni actuaciones de triunfitos ni carreras de tacones ni barras en la calle (esto me parecería lo más #ayunosdramas ). Imagina que nos quitan toda la parte festiva. Y que nos dejan sólo la manifestación del sábado. La de afianzar nuestros derechos y pedir unos más.

En esta España que tenemos ahora es legítimo manifestarse. Si pides permiso, nadie te lo puede impedir. Pero sí que pueden indicarte por donde manifestarte. No siempre va bien cortar el centro de una ciudad, menos aún el centro de Madrid, capital de Españña (sí, con dos eñes, para enfatizar). ¿Vendrías al Orgullo si sólo fuese una manifestación?

Cada año, son muchas las voces que se levantan en contra de un Orgullo festivo, de un Orgullo divertido, lleno de risas, de música y de plumas y pluma. Son muchos y muchas los que se quejan de que la purpurina y las lentejuelas no dejan ver lo realmente reivindicativo de la manifestación.

Pensando en el arte que demuestra este gobierno para dar hostias (con perdón) a cosas tan básicas como la educación o la sanidad, figuraté qué no harán con las carrozas de maricas y lesbianas, desviados de mal vivir. Pongámonos en lo peor, que nos quitan las carrozas, los bañadores de brillibrilli y los pezones tapados con cinta aislante negra.

Pongámonos en lo peor y no nos dejan manifestarnos por la Gran Vía madrileña. Que nos llevan al extrarradio. Como tanto le gusta a la derecha: que seamos como queramos, pero sin que se vea. Vaya, imaginemos que el Orgullo se queda en una mera manifestación. Gente con un ideal manifestándose lejos de donde se les suele ver, sin música, sin fiesta.

A todos y todas aquellas que reniegan del Orgullo tal y como lo conocemos me gustaría preguntarles si en ese caso se manifestarían. Si se dejarían los pulmones en cánticos. Si alzarían con orgullo nuestra bandera.

Nunca habrá una festividad del Orgullo ideal para todas y cada una de la personas que cabemos debajo de la bandera del arcoiris. Pero si nos dejamos comer terreno, tendremos el Orgullo que otros desean. Un Orgullo gris, oscurecido, silencioso, aburrido… como sus vidas, como sus ideologías. No permitamos que el día en el que llenamos la calle de color, de alegría y de cabezas bien altas se pierda.

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