biblia
Algunos cristianos y judíos afirman basarse en la Biblia para condenar la homosexualidad; aunque cuando el último libro de la Biblia se escribió ni siquiera existía una palabra para decir “homosexual”.

¿Condena la Biblia la homosexualidad? A lo largo de los siglos la Biblia ha sido invocada como autoridad para justificar la esclavitud, la Inquisición, el racismo, oponerse al avance científico, condenar el heliocentrismo, sostener que la tierra era inmóvil y plana, …

Y ahora que la esclavitud es injustificable, que la inquisición ha cambiado hasta de nombre, que la discriminación por razón de raza resulta intolerable hasta para los más fanáticos del Vaticano y la ciencia le ha dado en los morros a todos los que decían que la tierra era plana y el sol y el resto de planetas giraban alrededor de ella, sólo les queda la discriminación de la mujer y de los homosexuales

La raíz de la homofobia no es la Biblia, de hecho hasta el siglo XII la homosexualidad fue admitida plenamente por las iglesias europeas, incluso se llegaron a celebrar liturgias de unión entre personas del mismo sexo. Vamos que Zapatero no fue el primero.

Sin embargo, desde el siglo XII, los detractores de los homosexuales han buscado justificación a sus ideas en todas las fuentes que tenían a su alcance, también en la Biblia y han contribuido a generar la creencia de que la Biblia condena la homosexualidad. Nada más lejos de la realidad

Más allá de interpretaciones interesadas del libro sagrado para condenar la homosexualidad o justificar la esclavitud a través del alcohólico de Noé, de lo que aquí pretendo hablar es de los homosexuales que aparecen en la Biblia, porque sí, los maricones somos tan antiguos como los propios fundamentos del fanatismo de algunos.

En la Biblia tenemos dos claros ejemplos de relación homosexual másculina: la del futuro rey David con Jonatán, el hijo del rey Saúl, y la del profeta Daniel y el jefe de los eunucos del palacio real de Babilonia.

El Rey David. Los libros sagrados judíos consideran que, a pesar del hecho que disgustó a Dios en algunas ocasiones, fue el más virtuoso y justo de todos los antiguos reyes de Israel.

Conforme a la tradición, David es también inusual en el sentido de que fue un aclamado guerrero, rey, músico y poeta. Tradicionalmente se le atribuye la autoría de muchos salmos del libro de Salmos del Antiguo Testamento.

Y además tuvo una relación con Jonatán, hijo de su predecesor, el Rey Saúl. Esta relación se relata en el libro primero de Samuel y no necesita mucha explicación, sus palabras hablan por si solas. En la elegía fúnebre que canta David por Saúl y Jonatán, muertos en combate contra los filisteos, David dice:

«¡Qué angustia me ahoga, hermano mío, Jonatán! ¡Cómo te quería! Tu amor era para mí más dulce que el amor de las mujeres» (2 Samuel 1:26).

Quien escribio este libro está al tanto de la varonil belleza clásica de David (1 Samuel 16:12) en este relato de amorosa lealtad (1 Samuel 18:1-5), con encuentros furtivos (1 Samuel 20:1-23, 35-42), besos y lágrimas (1 Samuel 20:41), rechazo al alimento (1 Samuel 28:32-34) y el pacto de guerrero y amante que David mantiene hasta la muerte de Jonatán (1 Samuel 20:12-17, 42). La de Jonatán y David es una preciosa historia de amor, le pese a quien le pese.

Daniel. La historia del profeta Daniel y el jefe de los eunucos del palacio real de Babilonia contada en el libro de Daniel (especialmente Daniel 1:9 ss) puede resultar menos evidente para el lector moderno, pero al antiguo no se le escaparía que las atenciones dispensadas por el jefe de los eunucos y alto cargo de la corte del rey Nabucodonosor de Babilonia a Daniel y a sus compañeros revelan un interés excepcional por Daniel.

Las referencias al lesbianismo son más dificiles de encontrar
. Lógico teniendo en cuenta que la Biblia es un libro escrito por hombres, desde un punto de vista patriarcal, lo que convierte generalmente al genero femenino en meras comparsas de los hombres, salvo honrosas excepciones.

Es el caso de Ruth y Noemí. Se suele citar la historia de Ruth y su suegra Noemí (se cuenta en el libro de Ruth, especialmente Ruth 1:16-17) como ejemplo de relación lésbica, aunque esto es sin duda bastante cuestionable; no obstante la podemos mencionar porque fue puesta como ejemplo de amor incondicional en enlaces matrimoniales heterosexuales de la iglesia primitiva; creemos que el mero hecho de que la iglesia antigua pusiera como ejemplo de amor para los nuevos esposos el que se tuvieron dos mujeres, basta para desautorizar cualquier condena contra el amor homosexual.

Y los ejemplos podrían ser infinitos, teniendo en cuenta las traducciones interesadas o directamente erróneas. Concluyendo, los maricas somos tan antiguos como los heteros, las putas y los fanáticos. No nacimos por generación espontanea. Os recomiendo que os leáis el fantástico artículo del licenciado en teología Rafael S. V. Rivera, cuyo enlace os pongo abajo.

Vía | FELGT a través del artículo de Rafael S. V. Rivera.

En Ambiente G | Biblia


Tags |