gays-en-la-antigua-Roma

Hace dos semanas veíamos la primera parte sobre lo que fue la homosexualidad en la Roma antigua, un poco para ponernos en antecedentes antes de hablar sobre personajes históricos gays en aquella época y entender mejor el tema. Hoy seguimos con el mismo tema pero centrándonos en otros temas como el cruising, la homosexualidad femenina o la moralidad respecto a esta opción en aquellos tiempos. Vamos allá, pues, con nuestra 2ª parte sobre la homosexualidad en la Roma antigua en nuestra sección gays ilustres en la historia.

¿Existía el crusing?

Evidentemente no queda claro, porque no hay demasiadas pruebas de ello pero podemos encontrar textos que indican que, efectivamente, este tipo de prácticas se llevaban a cabo, al menos en la ciudad de Roma y se sabe que había una calzada donde se reunían chaperos especializados en distintos roles, activos o pasivos, según el gusto del cliente. Hoy en día en la vía Apia, a las afueras de Roma, aún se puede hacer cruising, lo que no queda claro es si era la misma zona que antaño.


También se sabe que habían hombres que gustaban de buscar marineros que se prestaban a relaciones en un distrito cercano al Tiber y también hay constancia de que los baños públicos eran uno de los lugares favoritos para encontrar compañeros sexuales. Juvenal, el famoso poeta romano que vivío en el siglo I d.C habla incluso de un código para indicar que buscaban compañía que consistía en rascarse la cabeza con un dedo.

lesbianismo-roma

Roma y el lesbianismo

Ya lo decíamos cuando hablamos de Safo, la gran poetisa griega y abiertamente lesbiana. Ella fue un caso relativamente aislado porque en general la sociedad romana, y también la griega, rechazaba cualquier actividad de la mujer que no fuese ser esposa y madre. Machismo en estado puro. Así que si las lesbianas existieron, de lo cual no tengo duda alguna, debió ser de ser en el mayor de los secreto. También en la época de Juvenal, en el siglo I d. C. hay referencias a la posibilidad de la homosexualidad femenina pero también hay escritos como los de Ovidio en el que se dice que ‘tal cosa’ es imposible que exista. Sirva como muestra de que en todo caso se trataba de un ‘comportamiento’ muy mal visto penándose incluso con la muerte.

san-ambrosio-y-teodosio

La evolución del pensamiento romano sobre la homosexualidad

La época romana duró mucho tiempo y en ese devenir de siglos la opinión sobre la homosexualidad fue variando según el momento. Así, en la primera época de república estuvo mal visto, cambiando de parecer a medida que avanzaba ésta las relaciones entre amos y esclavos, siempre y cuando el pasivo fuera el segundo comenzaron a verse como algo natural y normal. La cosa cambiaba cuando los dos personajes eran de alta alcurnia y existe constancia de que estaba penado como es el caso del oficial romano C. Vibius Maximus que tuvo a bien trajinarse a un joven de la nobleza y claro fue condenado.

El tema de los roles siempre estuvo muy presente, el activo, era sinónimo de poder y de masculinidad. Se consideraba que si bien el comportamiento pasivo era más honesto, en el sentido de que no pretendían una doble moralidad, era digno de pena (Juvenal siglo I d.C). Sin embargo este poeta alaba, sin censuras, el amor verdadero de un hombre hacia otro.

Con la de llegada del imperio las relaciones homosexuales se estabilizan y aunque suscitan cierta mofa hacia los pasivos, desaparecen las consecuencias legales. La máxima expresión de la normalización es la relación del emperador de origen hispano Adriano y su bello Antinoo.

Y de todos es sabido que con la llegada del cristianismo al poder en la figura del emperador Constantino, cualquier expresión de amor homosexual se convirtió en tabú y se proscribió su práctica. Ya en el siglo IV Teodosio I proclamó una ley prohibiendo definitivamente todas las relaciones sexuales con los del mismo sexo, castigándolas con la pena de muerte. Justiniano I mantuvo esta ley.

Aún así, el pueblo soberano siguió considerándola una práctica normal aunque estuviera perseguida y prueba de ello es la sublevación de una una ciudad entera, Tesalónica, para pedir la liberación de un auriga que al parecer había acosado sexualmente a un funcionario del emperador. Todo aquello, por cierto, acabó en una matanza descomunal arengada por el obispo de Milan, Ambrosio, que luego la iglesia nombró santo.

Imagen portada | Ilustración de George Quaintance
En Ambiente G | La homosexualidad en la Roma antigua 1ª parte


Tags |