
Ayer, al salir de casa para ir al trabajo, tomé el metro. Habitualmente tengo suficiente tiempo para ir andando al curro, y disfrutar del bullicio que va aumentando paulatinamente a medida que me acerco al centro financiero y los turistas van de acá para allá cargados de bolsas y los imaginativos artistas callejeros compiten en el circo de pistas urbanas de Powell y Market en busca de la atención primero y el ‘change’ después de residentes acostumbrados y sorprendidos foráneos. Pero como digo, ayer no. En apenas seis minutos estaría en la puerta de la oficina. Es más, me llevaba más tiempo llegar caminando hasta la estación más próxima a casa, en la esquina de la 16 con Mission, uno de los puntos calientes de la delincuencia de baja intensidad en la ciudad. La de los traficantes menores y prostitución de tercera. Lugar ideal pues para que en sábados y domingos te encuentres a un predicador callejero anunciando la segunda llegada de Jesús y llamando al arrepentimiento a cada uno de nosotros.
Ayer viernes, no tocaba homilía evangelista, pero allí estaba. Una manzana antes de llegar, se oía alto y claro el berrinche del cura urbano. Al acercarme un poco más, entendí los motivos de su ‘jornada extra’. A su lado, dos jóvenes portaban una pancarta que decía algo como: ‘Hasta la Jornada Electoral, recemos por el SI a la Proposición 8. El matrimonio gay es la perversión del amor’. Generalmente paso de largo ante las repetitivas cantinales de los salvaalmas del Barrio de la Misión. A lo sumo, de vez en cuando, a media voz, los mando a callar. Ayer se me cruzaron los cables, y en lugar de dirigirme directamente a la boca del Metro, rodeé la entrada, me acerqué a él y le pregunté por qué pensaba que el matrimonio gay era perverso. Uno de sus ayudantes me extendió un folleto mal fotocopiado sobre papel azul de reciclaje, mientras el predicador me explicó, aún a gritos que ‘los homosexuales estaban malditos, vivían en pecado y comerían la cena eterna con el Demonio’... y juro que de esto último no me he inventado ni una coma. Yo le dije que yo era gay y que creía que quien estaba en pecado en todo caso, era gente como él, por pretender ser más sabio que el Dios del que se declaraba portavoz. Retirándome la mirada, se dirigió a la plaza y exclamó en un tono de boletero de feria: ‘¡Aquí hay un ejemplo de hereje maldito!’... lo dí por absurdo e imposible y me despedí de él con un: ‘Ahi te quedas, mercader de ignorantes’. Recibí un cachetón por respuesta por parte del predicador.
En los últimos años, por diversas circunstancias, me he vuelto directo e intenso, más paciente con las cosas y las personas que lo requieren, pero tolerante cero con aquellos que no. Al cachetón del cura respondí de inmediato del mismo modo. Le solté otro bofetón. El y sus dos ‘pancarteros’ se quedaron de piedra y mudos… reconozco que por un momento yo también. Ahora sí me daba la vuelta cuando me dijo (sin tocarme ni el hombro esta vez, eso sí): ‘Voy a ir a la comisaría a ponerle una denuncia’, a lo que yo contesté: ‘Entonces vamos los dos juntos y yo le denunciaré a usted también por haberme agredido primero, y con testigos o no, veremos si en esta ciudad, mi denuncia, como gay, tiene más posibilidades que la suya’. Miró para otro lado y sin mediar más palabra, tomó a sus dos jóvenes asistentes de la mano y se fue. Yo hice lo propio. Llegué algo tarde al trabajo, pero valió la pena la excusa.
Luego, entre bofetada y curro, en los seis minutos de metro, reflexioné como en estos tiempos donde hemos pasado de ser brisa a ser marea, no por ser más, sino por ser, como minoría, más notables, más nos pegan, con proposiciones inquisidoras o con purpurados adscritos al club del ‘como siempre’, más que nunca, que más vale perversión conocida que felicidad por conocer, debemos ser más activos que nunca, ondeando pancartas, yendo con nuestro chaval de la mano, tolerando el criterio del otro pero haciendo oir bien claro y sin miedo de ninguna maldita clase, el nuestro. Es una obligación, en lo mínimo y en lo máximo posible de nuestra identidad sexual en estos tiempos de cambio, por cada uno de nosotros y por cada uno de aquellos que son abofeteados y silenciados porque al querer manifestarse los meten en las cárceles, los condenan al ostracismo, o en el aún peor de los casos, los fustigan, los lapidan, los ejecutan.
Por la noche, al llegar de trabajar y tras darme una ducha, decidí repetir una ceremonia que hago con poca frecuencia, pero la noche invitaba a ello. Muy tarde, abrí la ventana a la terraza y sobre la mesita al lado de la hamaca, coloqué un chupito de ron y un puro. Encendí el puro y mojando la boquilla en el ron, empecé a disfrutar de la brisa templada contemplando al tranquilo vecindario, mientras disfrutaba del cóctel de ron y tabaco. Hubo una llamada. Mi madre, al otro lado del globo se levantó temprano y le apeteció probar si seguía despierto para hablar de naderías a distancia. Le empecé a contar. Se cabreó primero, obviamente, y se tronchó de risa con mi reacción. Siempre confió en mi criterio. De fondo, al rato, se oyó la voz recién despierta de mi padre. Preguntó qué pasaba. ‘Tu hijo – dijo mi madre- que los tiene bien puestos’ Me sentí bien nacido. Dormí de cojones.


Comentarios
muy bien hecho dan, un post genial! enhorabuena!
Pues yo creo que no le hubiera devuelto la bofetada y si le hubiera denunciado. Claro que a saber como reacciona uno, que lo mismo eso es lo que pienso y luego le armo la de dios es cristo, nunca mejor dicho. Es un placer leerte como siempre.
en los mucos meses uqe ya llevo leyendo este blog.. nunca escribi un post.. pero vaya que este se lo merece!. aprovecho aparte de felicitarte por este , hacerlo po todos los que pones que van desde masajes hasta mitologia griega. creeme. son bastante entretenidos. . y bastante que me identifico en varios situaciones contigo . citandote "me siento de los cojones" jeje . bueno abrazo! y tienes lectores desde evnezuela ^^. me despido por ahora. y bueno. si la cena eterna con el demonio se interpreta como abanos con ron. pues bon apettit! jajajaja xD
Excelentes todos tus post Dan, hace tiempo que te leo pero nunca habia escrito, felicitaciones por este y por todos los demas, desde Venezuela, abrazos
Si te tuviese delante no se si te besaria o te pegaria, tal y como estan las cosas no es plan de enfrentearse a nadie y menos a radicales como esos, pero te aplaudo por como dice tu madre, tenerlos bien puestos.
Ole ole y ole. Así es como mis paisanos las gastan. Un beso.
Harajuku, ya sabes, los canarios, jeje.
OK, veamos. Yo soy un pro Gandhi, no un pro Atila, que conste. Y que conste también que mi reacción fue espontánea. Vamos, que no voy por ahí repartiendo galletas ni mucho menos. Pero esta entrada viene a cuento para recordaros una vez más, que frente a la agresión del tipo que sea, la respuesta tiene que ser acción, no agresiva, porque la violencia o la estupidez conducen a ambas cosas, pero el silencio pese al intento de enterrar nuestros derechos naturales no debe ser contemplado desde la barrera y replicar con quejas y ya está. Cada colectivo o individuo es responsable de las consecuencias de su dejadez o acciones equivocadas. Así que a demostrar que 'los tenéis bien puestos'
Un beso enorme!
PD. Un beso a Venezuela!… que hay mucho tío bueno por ahí abajo :)
Los pelos como escarpias. Por la historia y por tu reacción.
Olé por ti y por tus "bien puestos".
Jaja, no he podido evitar reirme, es una reaccion muy tipica mia… estoy seguro q hubiera hecho lo mismo, porque segun lo leia me veia reaccionando como tu.
El otro dia aqui en texas me fui a una reunion de catolicos por acompañar a una amiga… no me levante y me puse a decir q yo era gay y q no era para nada como él decia porque… no se porque, me falto muy poco. Creo q eso de reaccionar, pacificamente, pero reinvindicando, es algo de lo q no podemos olvidarnos, ya que una callada por respuesta supone una sumision por la que mucha gente ha trabajado para q yo pueda disfrutar de ciertos privilegios. Solo hay q mirar en otros paises en los q sigue siendo un delito…
Y Espero q la praposicion 8 salga perdedora por mayoria, y anime a mas estados de usa a legalizar lo q para mi ya es algo obvio. Q una persona y otra se deben de casar si ellos quieren, sin importar su genero!!
Uy Dan si que los tienes bien puesto jaja Es lo que tenias que hacer, esta gente no está acostumbrada a que se les devuelvan las ostias. Yo he tenido varias cruzadas contra supuestos portadores de la palabra de dios que nunca se han dirigido a mí pero si a amigos o desconocidos, y como uno es un metomentodo que no suele callarse…pues siempre acabo discutiendo (de buenas maneras) con esta gente. La útilma vez fue hace unos meses en el metro. Iva yo escuchando mi música, con una pareja de unos 50 años a mi lado y dos chavales de mi edad enfrente que no ocultaban ser novios (o rollo o que se yo). A todo esto la pareja de mi lado no paraban de hablar sobre ellos, mirarlos con mala cara y cosas pro el estilo. Paré la música pero no me quité los cascos para poder enterarme de todo sin ser muy indiscreto (que maruja soy joder, me acabo de dar cuenta). Estos dos personajes decian que que asco, que como se les ocurria tocarse y besarse ahí, a la vista de todo el mundo, con niños delante, que que respeto era ese. Los dos chavales obviamente se dieron cuenta y se levantaron para cambiarse de asiento. Aquí entre yo (no me pregunteis porque, me dio el venazo), les dije que se sentaran que si alguien tenia que irse eran esa pareja de retrogrados. El ambiente se caldeó en segundos y saltó el marido con un " lo que faltaba, otro maricón más". La mujer aparto el bolso que tenia a mi lado 8es conocido por todo el mundo que los gays somos ladrones verdad?)y se acercó más a su marido para alejarse de mí. Despues de un rato discutiendo (yo y los chabales contra el matrimonio) mientras nos solaban cosas tan absurdas como que menos mal que habia cámaras que grababan esas indecencias para podernos multar. que arderiamos en el infierno y que somos la vergüenza de la humanidad y un error de la creación (esto último no lo pillo….dios erró?), se levantaron y se fueron sin no antes ponernos cara de asco y soltarnos un…maricones, de nuevo. Todo esto ante la atent
Carlitos. Qué buen ejemplo das, nene. El coraje no hay que perderlo nunca ni nuestra capacidad para aplicar con sabiduría nuestro sentido común cuando se trata de defendernos y defender lo que sea que representemos. Una vez más te admiro.
Un beso enorme.
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