Rafael Nadal, la cabeza y el culo

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Desde AmbienteG queremos sumarnos al aplauso eufórico que la prensa escrita y digital, no sólo española, le está rindiendo estos días a Rafael Nadal. El manacorí de Oro, el Mowgli balear, el asombroso deportista y mejor persona, merece nuestras líneas por su nobleza, por su coraje, y ya, venga, cómo no, por su legendarios bíceps y endiabladamente apetitoso culo.

Hetero a nuestro pesar, felizmente liado con esa Xisca discreta y que por amor, ha sabido dar prioridad a la carrera de su amado, a la que detestaríamos de envidia si no fuese porque no podemos imaginarla menos centrada y entregada que su chico, Rafa es sin embargo icono gay, y no le hará ascos a aparecer por aquí, correspondiendo al hecho de que nosotros no le vamos a reprochar haber nacido en la acera de enfrente, de enfrente a la nuestra, quiero decir.

En algún lugar leí que Nadal tenía cara de mono inflado de esteroides. No voy a decir que ese comentario sea fruto de la envidia cochina, aunque quizás sí. Lo de los esteroides, sin embargo, sí que va a ser por eso, porque cualquiera que se cuide a base de ejercicio sin meterse caca en el músculo, sabe que ese cuerpo está hecho a base de curro honesto. Lo de mono, se lo restrego por la cara a quien lo soltó. No soy el único que pienso que este niño es jodidamente sexy.

Número 1 del ATP desde hace nada, ganador en Wimbledon y en Roland Garros y favorito para el próximo Open USA, Nadal se ha comido este año casi todo, pero sigue humilde y centrado, porque desde que te dejas subir al cocotero, te caes porque dabas por hecho que podías volar y te partes la crisma como el Keith Richards, o casi.

Una buena educación, una humildad que no esconde falsa modestia, porque daría cantazo, y un entrenador, su tío Toni Nadal poniéndole los pies sobre la tierra firmemente con cada triunfo, día a día, hacen de este señor a quien nadie le ha regalado nada como tenista salvo quizás su primera raqueta, mejor, porque cuanto más arriba se está, cuanto más se sabe, más se sabe que no se sabe nada, que decía el pensador, o para ser más exactos, más al tanto estamos de lo mucho que nos queda por aprender. Eso, a la gente inteligente, le hace crecer en modestia. La modestia les obliga a hacer aún más. Y eso les hace infinitamente más grandes. Así es Nadal.

Por tu humildad, por tu esfuerzo, por el culo... Gracias, Rafa.

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