El Arzobispo de Oaxaca (Mexico), José Luis Chavez Botello, la ha vuelto a liar con sus declaraciones. Aprovechando un discurso emitido con motivo del Día de la Madre, que allí se ha celebrado una semana más tarde que aquí, se ha ensañado con los homosexuales tirando de artículos ya manidos, utilizados hasta la saciedad y que todos conocemos de sobra, añadiendo ahora una cuestión de “limpieza”. Según él, por ser homosexuales somos sucios, ya que a nadie limpio le gustaría ser homosexual:
Porque a ninguna mujer limpia y honesta le gustaría ser lesbiana, a ningún hombre limpio y honesto le gustaría ser homosexual. Toda persona que de manera objetiva y serena aprecia su cuerpo [...] entiende la grandeza de su cuerpo y su misión. Dios no se equivoca, nacimos con un sexo y una misión.
El colmo ya, vamos. Aunque en realidad no sé de qué me sorprendo; lo haya dicho de forma metafórica o literaria, sus palabras me parecen de un mal gusto que tira para atrás. A continuación matizó sus palabras, diciendo que respeta a los homosexuales, pero de la misma forma que respeta a una enfermedad, como algo que hay que curar:
Respetamos a todos así como hay que respetar a una persona que tiene vicios, pero no es que justifiquemos, hay que ayudarlo a que salga.
Vicios, enfermedad, ayuda… vamos, el discurso de siempre. Lo único nuevo es el concepto de “limpieza”, que oye, podrá ser absurdo, pero al menos este señor se estruja la cabeza para inventarse más sandeces, que ya es algo. El resto de su discurso pedía un compromiso social para impedir el maltrato a las mujeres, el machismo y el trato comercial hacia las mujeres. Lástima que no todos sus argumentos sean tan motivantes como este último.
Vía | Oaxacain