Discriminados por ser gays

Hoy es 17 de mayo, Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia. Una fecha importante que debe servir para recordar que en muchos países de todo el mundo se persigue a los homosexuales y se les castiga con penas de cárcel o incluso con penas de muerte, tal y como nos encargamos de denunciar desde Ambiente G siempre que sale alguna noticia al respecto.

Pero para detectar la homofobia no hay que irse a países como Arabia, Irán o Iraq. La homofobia está siempre ahí, acechando a la vuelta de la esquina. En forma de palizas de madrugada a la salida de un bar de ambiente, de miradas inquisitorias, o de chistes o comentarios sibilinos que podemos encontrar en las supuestamente abiertas ciudades occidentales.

Sí, no hay duda de que en los últimos años hemos avanzado mucho en materia de igualdad y de respeto de los derechos LGBT. No hay duda de que se han aprobado leyes que respaldan y amplian nuestros derechos, y que un porcentaje muy importante de la mayor parte de las sociedades occidentales han cambiando su mentalidad y podemos vivir una vida plena sin renunciar a nuestra orientación sexual. Pero no es menos cierto que todavía hoy tenemos que escuchar comentarios malintencionados, y que la caverna está siempre dispuesta para arremeter contra nosotros.

Un buen ejemplo del todavía largo camino que tenemos que recorrer es un estudio sobre acoso escolar por LGTBIfobia que acaba de publicar la Asociación Somos LGBT+ Aragón, en el que se afirma que el 75% de los estudiantes LGBTI aragoneses todavía se sienten discriminados y tienen miedo al rechazo. Una cifra que es realmente tremenda y que demuestra cuanto nos queda por hacer para conseguir la plena igualdad de todos. Además, el estudio recoge que el 18% de los alumnos sufren o han sufrido algún tipo de violencia, con casos de insultos, empujones, aislamiento, o rumores falsos.

El estudio se ha relizado entre algo más de un millar de alumnos de entre 14 y 18 años de cuatro institutos aragoneses situados en Alcañiz (Teruel), Zaragoza, Huesca y Épila (Zaragoza). En el estudio, el 77% del alumnado afirmaba ser heterosexual, mientras que un 12% se reconocía como homosexual. Un 5% prefería no contestar y un 0,3% no se encasilló en ninguna de estas opciones. Además, uno de cada cinco encuestados afirmaba tener dudas sobre su orientación sexual.

El estudio, además de revelar el miedo al rechazo que tienen los alumnos LGBTI, muestra datos que confirmaría que este miedo está basado en causas reales. Por ejemplo, el 40% de los alumnos consultados cree que las muestras de amor en público de dos hombres o dos mujeres son ‘desagradables’ o ‘ asquerosas’. Un 22% de los encuestados se siente incómodo ante la bisexualidad, y de hecho, muchos de ellos se cambiarían de sitio si se enteraran que su compañero de pupitre es bisexual. Y en el campo de las personas transexuales, el 21% de los chicos y el 16% de las chicas siente un rechazo absoluto hacia ellas.

Otro dato revelador es la ausencia de visibilidad. De los alumnos encuestados, tan solo el 17% conoce a hombres gays en su entorno, y tan solo el 9% afirma conocer a lesbianas. Un auténtico problema especialmente en el medio rural, ya que el rechazo suele disminuir cuando los heteros conocen a gays en su entorno. El estudio también revela que los alumnos LGBTI no se sienten apoyados ni por los profesores ni por los centros.

Datos para hacernos recapacitar sobre cómo se sienten los adolescentes en muchos centros escolares de nuestro país, y que demuestran cuan urgente es avanzar en políticas de igualdad, y los pasos atrás que podemos dar si no se aplican políticas educativas inclusivas, dados los elevados porcentajes de rechazo que hay entre amplias capas de jóvenes, un sector que en teoría, debería ser mucho más abierto.

Más información | Somos LGBT+ Aragón
Imagen | Comisión Europea


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