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Que la arruinada Islandia es uno de los países más avanzados del mundo en materia LGBT no genera ninguna duda. De hecho, fue el primer país que eligió a una lesbiana como primera ministra, y tras la legalización por unanimidad del matrimonio gay en este rincón de Europa, pudimos ver como Johanna Sigurdadottir, la primera ministra, contraía matrimonio.

Ahora, un nuevo gesto vuelve a poner al estado escandinavo como ejemplo de normalización. En medio de la crisis económica que tanto está afectando a Islandia, y con un toque de humor que no imagino por estos lares desde los que escribo, el alcalde de Reikiavik se ha disfrazado de drag queen, con motivo de la apertura de las celebraciones del Orgullo Gay en la capital islandesa.

El alcalde, que se llama Jon Gnarr, subió al escenario vestido con un vestido floreado y una peluca rubia, y bromeo con los asistentes al Orgullo, a los que explicó que desgraciadamente, el alcalde no había podido asisitir a la inauguración del festival porque estaba ocupado, a pesar de que había prometido asistir.

Y como guinda, en declaraciones a la BBC, Granrr, disfrazado de drag queen, afirmó que “eso es lo que nos pasa por haber votado a un payaso en las elecciones”. Antes de ser alcalde de la capital islandesa, Gnarr era un reconocido cómico.

¿Alguien se imagina al alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, acudiendo de esa guisa al desfile del Orgullo en la capital española? ¿O al alcalde de Zaragoza Juan Alberto Belloch, o al de Barcelona, Jordi Hereu, o a la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá? Yo desde luego no. Un pequeño toque de humor y de apertura de mente para estos tiempos tan duros que no están tocando vivir.

Vía I Trome


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