El cardenal Martini apoya las uniones civiles gays

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Al César, lo que es del César. Igual que unos días toca criticar las posturas retrógradas en materia de derechos LGBT de la jerarquía católica, cuando sale alguna noticia positiva también me gusta hacerme eco. En este caso, el protagonista de la noticia es el ex arzobispo de Milán, el cardenal Carlo Maria Martini, que ha mostrado su apoyo a las uniones civiles gays.

El ex arzobispo de Milán, un jesuita de 85 años, es bastante famoso entre la curia vaticana por sus posiciones progresistas en diversos temas sociales, pero nunca hasta ahora se había posicionado en público y de forma tan clara sobre las parejas homosexuales.

El cardenal Martini es un ferviente defensor de la familia tradicional, pero según afirma en un libro que se publicará próximamente, “No es un mal que, en lugar de relaciones homosexuales ocasionales, dos personas tengan una cierta estabilidad y por lo tanto en este sentido el Estado podría también favorecerlos”.

En el libro, titulado “Creer y conocer”, el antiguo arzobispo de Milán explica que

Yo pienso que la familia tenga que ser defendida, porque es verdaderamente la que sostiene la sociedad de una manera estable y permanente y por el papel fundamental que ejerce en la educación de los hijos. El matrimonio tradicional con todos sus valores y estoy convencido de que no deba ser puesto en discusión.

Pero una vez realizada la defensa de la familia tradicional, el cardenal Martini señala que

si luego dos personas de sexo distinto o también del mismo sexo, ambicionan firmar un pacto para dar una cierta estabilidad a su pareja, ¿por qué queremos absolutamente que no pueda ser?.

En este sentido, aunque el cardenal explica que es normal que las Iglesia Católica promocione las uniones que son favorables a la continuación de la especia humana y a su estabilidad, aunque señala que no le parece justo “expresar discriminación alguna hacia otros tipos de unión”.

Aún así, no todo podía ser de color de rosa, y el cardenal advierte que aunque admita y justifique la existencia de parejas formadas por dos hombres o por dos mujeres, éstas no pueden ser “erigidas como modelo de vida, tal como puede serlo una familia con éxito” o “exhibidas de una manera que ofenda a las convicciones de muchos”.

La verdad es que pese a las últimas afirmaciones, es de agradecer que alguien de la importancia de Martini apoye desde el el seno de la jerarquía católica la existencia de las uniones gays, sin renunciar a sus propias creencias religiosas. A fin de cuentas, así debería ser. Es normal que la Iglesia tenga unas normas, y que tenga una legión de seguidores que las respeten. Lo que no es normal es que traten de imponer sus ideas a los que no comulgan con su fe.

Gustavo, gracias por facilitarnos la noticia

Vía I El Periódico

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