En el mundo al revés, los heteros no se pueden besar en público

Sigue a

Never Mind

En el mundo que conocemos y en el que vivimos, en algunos locales, los homosexuales no podemos demostrar nuestro cariño por nuestra pareja o acompañante. Bueno, por poder, podemos, pero nos arriesgamos a que amablemente, o no, nos inviten a abandonar el local. O nos echen por maricones/bolleras. Con la coletilla de es que hay niños delante. ¿Es que nadie va a pensar en los niños?

Al leer esta noticia he pasado de la estupefacción más absoluta a la carcajada más descarada al mi no entender más ojiplático para acabar en el asentimiento con la cabeza más rotundo. Resulta que en el Never Mind, un bar de ambiente gay en Copenhague, había dos heterosexuales besándose y el segurata les indicó amablemente que abandonaran el local.

Esto parece una noticia de un universo paralelo y que sea la agente Dunham la que les ha echado del bar a esta inocente pareja de heteros. Pero no. Ha sido en esta realidad, en este lado, en este universo.

La historia, resumida, es un grupo de homosexuales y heterosexuales paran en el Never Mind a echar unas cervezas. Todo correcto. De pronto una mariliendre una chica, que ha ido con su novio, se besan heterosexualmente. Cuando les invitan a abandonar el local, uno de los amigos gays de la chica pide explicaciones, atónito ante semejante bochorno.

Le explican que el Never Mind es un bar de ambiente y que muchos de sus clientes siguen yendo precisamente porque es bar gay. Muy gay. No les gusta que a altas horas de la noche aparezcan los etílicos novios de las mariliendres amigas de los gays. Heteros borrachos que no saben comportarse fuera de su entorno. Así que siguen una política tajante de nada de heteradas.

Dejando lo anecdótico a un lado surgen dos puntos de vista. Por un lado es fuerte tirando a superfuerte que seamos nosotros los que cerremos puertas a la integración. Al fin y al cabo no hay nada como predicar con el ejemplo. Y demostrar que un hetero puede comportarse en un bar de ambiente como a los homosexuales no les dejan comportarse en locales heterosexuales es una buena técnica.

Pero es cierto que está la pregunta de ¿por qué ellos pueden en lo nuestro pero nosotros no podemos en lo suyo? Es como si, en los tiempos que se podía fumar, tú hacías un bar de no fumadores y decidías que aquel que se quisiera echar un piti se fuer a la p*** calle.

Sin estar del todo a favor, no acabo de ver del todo descabellado hacer ver a los heterosexuales lo que muchos y muchas han sufrido. El que te miren raro por estar con una persona de tu mismo sexo, con muestras de cariño. Quizás el ojo por ojo, les haga ver lo desagradable que es que te impidan amar en público.

¿Es correcto mantener nuestro terreno intacto y libre? ¿Estamos tirando piedras contra nuestro propio tejado? ¿Es una irónica forma de hacer ver a los heteros lo que nos hacen pasar? ¿Aquí, como los perros, dónde mea uno que no vengan a mear los demás?

Vía | Homotropolis
Web y foto de portada| Never Mind
En Ambiente G | Cementerio gay en Copenhague

Los comentarios se han cerrado

Ordenar por:

26 comentarios