
El dictador cubano Fidel Castro está desconocido tras su reaparición pública. Si el otro día reconocía que el sistema político cubano ya no funcionaba, también ha sorprendido al mundo con unas declaraciones en las que entona el mea culpa por la persecución de homosexuales en Cuba.
De hecho, Fidel Castro ha reconocido que es el responsable de la persecución que sufrieron los gays cubanos allá por los años 60. Y además de reconocer su responsabilidad, el líder de la revolución cubana ha calificado estas persecuciones como de injustas. Así al menos aparece en el periódico mexicano La Jornada.
Como si Castro quisiera reconciliarse con las víctimas de su política y hacer examen público de conciencia por haber enviado a muchos gays cubanos a campos de trabajo donde eran tratados de su desviación, el dictador ha explicado que “si alguien es responsable, soy yo”, dejando de lado en este asunto la posible responsabilidad del Partido Comunista.
Literalmente, Castro afirma que “Sí, fueron momentos de una gran injusticia, ¡una gran injusticia!, la haya hecho quien sea. Si la hicimos nosotros, nosotros. Estoy tratando de delimitar mi responsabilidad en todo eso porque, desde luego, personalmente, yo no tengo ese tipo de prejuicios”,
Aún así, Castro ha intentado disculparse de estos hechos, afirmando que en ese momento estaba muy ocupado con la crisis de los misiles entre Estados Unidos y la entonces Unión Soviética entre otros temas de vital importancia, que no le permitían atender lo que estaba pasando con los homosexuales cubanos, que debían optar por el exilio o los campos de trabajo.
Aunque es cierto que más vale tarde que nunca, y que disculpas como estas significan que algo está cambiando, sus explicaciones no van devolverles las horas perdidas ni el sufrimiento que padecieron (y que padecen hoy todavía muchos cubanos por distintos motivos) miles de gays que tuvieron que sufrir en sus carnes la represión del régimen de Castro, o bien optar por abandonar su hermoso país para poder vivir su orientación sexual con toda normalidad.
Sin duda, una pena que no lo pensara en su momento, porque hoy la historia tiene lista su sentencia, por más disculpas que lance a los cuatro vientos, o por más que su sobrina Mariela sea en estos momentos una abanderada de los derechos de los gays en Cuba.
Además, y a pesar de estas entrañables declaraciones y de que en Cuba ya no es delito ser homosexual, el año pasado una treintena de gays eran detenidos en la capital cubana en el marco de una redada policial en la que detenían a los muchachos según si tenían aspecto de gay o de hetero. Menos disculpas, y más democracia es lo que hace falta en esta isla.
Vía I Telecinco