
Por más que algunos se empeñen, el hecho de que los gays y las lesbianas tengan hijos no es una moda ni una aberración que nos estemos inventado en este momento.
Ese hecho es una realidad. Una realidad que siempre ha existido y que necesita ser regulada. No olvidemos que no se regula para crear o inventar algo.
Muchas de las leyes que aprueban nuestros parlamentos vienen dadas por una necesidad y o por una realidad social, y no aparecen por un capricho de unos cuantos.
Existen hijos de parejas formadas por personas del mismo sexo, y esta situación necesita de una regulación legal que acoja y proteja a estas familias, igual de respetables que las heteros.
Nadie en su sano juicio podrá decir que las parejas gays en España no han tenido hijos hasta la aprobacion de la ley, y que la adopción es un problema que ha creado el actual Gobierno.
De entrada, hay muchos gays y lesbianas divorciados que han tenido hijos de matrimonios o de relaciones pasadas. Hijos que en muchos casos conviven con el padre gay o con la madre lesbiana, y con las parejas de estos en total normalidad.
Además, en muchos países del mundo, aunque la adopción gay no está permitida, sí que está permitida la adopción por parte de solteros. Y hecha la ley, hecha la trampa, ya que existen muchas parejas en las que la adopción ha sido solicitada por una de las partes de la pareja en solitario, aunque después el niño tenga realmente dos mamas o dos papas con los que vive felizmente.
Por no hablar de las fecundaciones in vitro de muchas parejas de lesbianas.
Una realidad que no es tan traumática como muchos quieren hacernos ver. Los padres, serán buenos padres en la medida de como sea su comportamiento y del cariño y del amor que puedan ofrecer, sin importar demasiado si se es hetero o si se es gay.
Existen numerosas familias heterosexuales que se convierten en autenticos horrores para los niños a causa de los maltratos, las borracheras, o la violencia que ven a diario... Mientras que otras familias son auténticos nidos de cariño para los niños, sin tener en cuenta si los padres son heteros o gays.
Al final, lo que cuenta es la persona, y su calidad humana. El resto, son ganas de fastidiar.


Comentarios
Pues claro que si!!