Reacciones ante la construcción del monumento a los gays en Barcelona

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La construcción del monumento a los gays en Barcelona, y la rectificación del Ayuntamiento de la Ciudad Condal sobre la ubicación de dicho monumento, que en un principio iba a ser levantado frente a la Sagrada Familia, sigue levantando polvareda y multitud de reacciones, quizás agitada por la próxima contienda electoral y por la situación política catalana.

Tal y como ya informamos ayer, tras desdecirse y anunciar que el monumento no se construiría en las inmediaciones de la Sagrada Familia, el Ayuntamiento de Barcelona, cuyo alcalde es el socialista Jordi Hereu, ha explicado que en los próximos días la Comisión Asesora de Esculturas (dependiente del Área de Urbanismo, dirigida por los socialistas catalanes), determinará el lugar en el que se levantará el monumento, rectificando así la propuesta realizada por ICV-EUiA, socio de gobierno del PSC y responsable del Área de Derechos Civiles del Ayuntamiento de Barcelona, de levantar la escultura frente a la basílica de Gaudí.

También dentro del tripartito que gobierna la capital catalana está Esquerra Republicana de Catalunya, una fuerza desde la que aunque se muestran de acuerdo en levantar el monumento, han apostado por elegir un lugar consensuado y sin polémicas, dejando aparte el partidismo, con el fin de “reforzar el sentido del monumento, evitando debates estériles que responden más a las estrategias electoralistas que a querer buscar la viabilidad de las propuestas”.

Desde CiU, principal aspirante a ocupar la alcaldía de la ciudad, una vez que se han hecho con la Generalitat catalana, provocando la salida de José Montilla, la propuesta es similar a la de ERC, aunque tirando con bala contra la máxima autoridad municipal. Tras calificar la propuesta de levantar el monumento ante la Sagrada Familia como de “disparate”, pidió la dimisión del alcalde de la ciudad, achacando la polémica al desbarajuste que vive el Ayuntamiento.

Y como siempre, los que no han estado tan compresivos con la propuesta ha sido el Partido Popular, que no quiere el monumento ni en la Sagrada Familia, ni en ningún otro sitio de la ciudad. A través de un comunicado, los populares catalanes han “apelado al sentido común” y “al despropósito” que supondría que Barcelona destine un monumento a los gays y a las lesbianas, dejando claro, eso sí, su más “absoluto respeto” a la libertad de cualquier persona en su orientación sexual. Una curiosa forma de respetar a los demás.

Y los que faltaban en este asunto, los jerifaltes de la Iglesia Católica catalana, también han aprovechado la polémica para soltar su opinión al respecto. Por ejemplo, el obispo de Solsona, Xavier Novell, cree que instalar un monumento a los gays ante la Sagrada Familia es una provocación innecesaria.

Y la verdad es que la reacción de este hombre me ha parecido bastante más abierta que la del propio Partido Popular, ya que aunque ha rechazado la construcción del monumento en este emplazamiento, también ha afirmado que en la ciudad hay muchos otros lugares donde ubicarlo, “sin herir las ideas o las opiniones de una gran mayoría católica de este país”.

En este sentido, el obispo de Solsona ha añadido que levantar un monumento para recordar a personas que han sido perseguidas por su condición sexual no es un mensaje en contra de la Iglesia, aunque ha advertido que “los que lo quieren poner ahí sí que tienen la intención de incomodar a los católicos”.

Y por último, desde el Frente de Liberación Gay de Catalunya, han apostado por ubicar el monumento en el Parque de la Ciutadella, ya que en este lugar fue asesinada una transexual en 1991. Para el Frente, buscar otro lugar en el que ubicar dicho monumento “ es estúpido”. Lo pueden decir más alto, pero no más claro.

Vía I La Vanguardia
Foto I Flickr de Maguis & David

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