
Cuando ayer leía la noticia en algunos medios internacionales, en muchos de ellos parecía por el titular que por fin el Reino Unido decidía levantar esa absurda ley que prohibía donar sangre a los homosexuales británicos.
Pero esa alegría desaparecía rápidamente, en cuanto leía la letra pequeña, ya que aunque es cierto que el Gobierno Británico quiere levantar la prohibición de donar sangre a los gays, la medida se ha quedado en un mero brindis al sol, ya que con la reforma de la ley se exige a los gay que quieran donar una abstinencia sexual de 10 años.
Una exigencia que me parece fuera de lugar, y que busca simplemente eliminar la etiqueta de homófoba a la ley que regula las donaciones de sangre, pero que sin duda se queda corta ya que no iguala a los donantes heteros y a los gays.
El proyecto de ley que modifica parcialmente la prohibición será presentada en los próximos días por las responsables de Sanidad e Igualdad, Anne Milton y Lynne Featherstone respectivamente, tras dos años de debate.
Según el gobierno, el margen de 10 años para permitir las donaciones es el necesario para segurar que el supuesto dondante no ha pillado ni el sida ni ninguna otra enfermedad venérea, como si los donantes heterosexuales no pudieran contraer también estas enfermedades.
Por suerte, España está a la cabeza del mundo en la materia, ya que no hay restricciones a la donación por parte de gays, una situación que se reproduce en otros países como Italia o Francia. En otros países como Japón, Argentina, Australia o Hungría, los gays pueden donar después de un año de abstinencia, mientras que en países como Estados Unidos, Canadá o México, los gays tienen prohibido donar sangre.
Vía I Telecinco