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Bandera gay

Parece que fue ayer cuando este país daba un paso de gigante y aprobaba la ley del matrimonio igualitario. Una ley que igualaba a todos los ciudadanos en materia de derechos y que nos ponía orgullosamente a la cabeza del mundo en materia de derechos LGBT. Pero aunque parezca que fue ayer, realmente han pasado ya siete años desde que España aprobó el matrimonio igualitario.

Siete años en los que la mayor parte de la sociedad española ha aceptado sin problema alguno las bodas de dos hombres o de dos mujeres. Por fortuna, ahora es habitual ver en cuaquier celebración familiar o social a una pareja de gays o de lesbianas, algo que no hace tanto era sumamente improbable y cada día menos gente piensa que las bodas gays van contra alguien. Simplemente, se trata de una cuestión de derechos y de poder legalizar nuestro amor tal y como hace cualquier hijo de vecino, dándole una cobertura de la que carecíamos hasta el año 2005.

Siete años en los que se han casado ya 30.000 parejas. Siete años en los que 60.000 ciudadanos LGBT, así como sus familias y amigos, han podido disfrutar de una nueva realidad que se va imponiendo. Pero también han sido siete años de temor, de dudas, de una felicidad empañada por el recurso de inconstitucionalidad que el Partido Popular mantiene todvía, a fecha de hoy, en el Tribunal Constitucional.

Muchos eran los agoreros que decían que en cuanto el PP subiese al poder, el matrimonio gay desaparecería de este solar que llamamos España. Por fortuna, el gobierno de Mariano Rajoy todavía no ha hecho nada al respecto, no sé muy bien si porque el matrimonio igualitario es el menor de los problemas de una España a la deriva acosada por los mercados, o porque realmente se están imponiendo las tesis y sectores más progresistas, que las hay, en el seno del Partido Popular.

Sea como fuere, por un motivo o por otro, el caso es que el Partido Popular, y por extensión, el Gobierno de Mariano Rajoy, siguen manteniendo el vergonzoso recurso de inconstitucionalidad del matrimonio homosexual. Un recurso que mantiene en vilo a miles de familias, muchas con niños ya, generando una incertidumbre que no se merece nadie.

Ayer mismo la FELGBT leyó un manifiesto en el Congreso, en el que pidió al grupo de 72 diputados del Partido Popular que firmaron el recurso que lo retiren, o que la menos se manifiesten claramente en su contra. Aunque mucho me temo que este grupo de diputados populares no harán demasiado caso a la petición de la FELGTB, ni al clamor social de millones de españoles, gays y heteros, que piden que acabe de una vez esta lamentable situación. Siete años de incertidumbre son demasiados años para estar esperando la solución de un asunto que ya nadie considera un problema.

Vía l La Información
En ambiente G l Casi el 70% de los españoles apoyan el matrimonio igualitario

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