Una comisión del Parlamento brasileño aprueba una terapia para curar a los gays

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Marco Feliciano

La verdad es que esta noticia me parece increíble. Y me parece increíble por muchos motivos. Lo primero, porque en pleno Siglo XXI tengamos que seguir escuchando sandeces como ésta. En segundo lugar, porque la noticia no llega desde la consulta de un médico o un psiquiatra chiflado al que se la ha iluminado la bombilla y ha inventado un producto para sanar gays

Lo preocupante es que esta noticia proviene de un Parlamento de país democrático como Brasil que aspira a convertirse en una potencia mundial, y no de un país como Uganda. Y si además añadimos que la idea ha salido de una comisión que se hace llamar de Derechos Humanos, es para abrirse las venas en canal. El caso es que esta mal llamada comisión de Derechos Humanos aprobó ayer martes un proyecto de decreto en el que autoriza curar a los gays.

Si, lo habéis leído bien. Los diputados que forman parte de esta insigne comisión (presidida y formada en su gran mayoría por diputados evangélicos, que representan ya al 11% de los votantes brasileños), ha aprobado este texto que autorizaría los tratamientos psicológicos para volvernos heterosexuales.

Y no contentos con ello, el proyecto de decreto suspende también una resolución del Consejo General de Psicología, que prohíbe estos tratamientos. Por suerte, el texto aún debe pasar por dos comisiones antes de que sea aprobado de forma definitiva, así que crucemos los dedos para Brasil no apruebe una barbaridad de este calibre.

¿Y quién es el impulsor de esta descabellada medida? Pues el responsable tiene nombres y apellidos, se llama Marco Feliciano, y además de ser el presidente de esta comisión, es un homófobo desmedido que ya afirmó durante la campaña para ser elegido que la Comisión de Derechos Humanos se había convertido en un espacio de privilegios de homosexuales.

Y efectivamente, estamos viendo que este señor está dispuesto a tirar por tierra el trabajo de sus predecesores y convertir esta comisión en un coto privado en el que los homófobos campen a sus anchas. Simplemente, vergonzoso…

Vía I ABC
Fotografía I Facebook de Marco Feliciano

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