Carlos G. García, autor de ‘Entrada + Consumición': “La literatura gay necesita escritores que traten temas nuevos”

Carlos G. GarcíaRecuerdo a Carlos G. García (Málaga, 1982) de verlo por la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Málaga. Ambos estudiábamos periodismo, pero él era de una promoción posterior. Aunque compartimos algunas asignaturas optativas, jamás llegamos a cruzar palabra. Años después, las redes sociales y algunos amigos en común nos ciberpresentaron.

Por todo ello y porque está de sobra demostrado su talento manejando las palabras, es todo un placer para mí hablar de él y con él para Ambiente G. Imagino que en estos momentos estará especialmente de los nervios. No es para menos. Esta tarde presenta en sociedad su novela ‘Entrada + Consumición’ (Stonewall) en la madrileña librería Berkana (Hortaleza, 64) a las 20:00 horas.

En ella, cuenta la historia de José Carlos, un joven que para superar una ruptura sentimental recurre a los bares y a los ligues de una noche. Pero un día conoce a Ojos Bonitos, el ex de su ex, lo que desata una serie de acontecimientos que ponen al descubierto la agridulce historia que se oculta tras la frivolidad fingida de los personajes. Cuenta, además, con dos novelas autoeditadas: ‘Amar en tiempos de estómagos revueltos’ (2009) y ‘Multitud’ (2010).

Pregunta: ¿Qué consumición nos encontramos al pagar la entrada de tu novela?
Respuesta: Pues sobre todo nos encontramos con algo fresco y divertido que puedes echarte a la garganta a cualquier hora del día. ¡Siempre apetece! (Como ves, yo barro para dentro.) Como los títulos de los capítulos, a veces sabe a una caña fresquita, durante instantes a un mojito, en otras ocasiones a un buen vino y en algún momento es como un chupito, efímero pero fuerte y certero. Y es que ‘Entrada + Consumición’ tiene de todo: diversión, hilaridad, ironía, ternura, tragedia, drama… Es como la vida misma: dependiendo del momento nos sabe a una cosa o a otra.

P: ¿Es posible ahogar el mal de amores con una consumición tras otra?
R: Me parece a mí que por mucho alcohol que se le eche encima, al mar de amores no hay quien lo ahogue. Sin embargo, se puede mitigar un poco. La borrachera monumental producto del desamor forma parte del proceso de superación de la ruptura desde tiempos inmemoriales. Es ley de vida: te dejan y te coges una cogorza con el amigo de turno dispuesto a escucharte y a apoyarte (y a aguantarte, todo hay que decirlo).

No es que yo quiera hacer apología del alcoholismo o que las marcas de wisky me paguen comisión (no, por Dior. Aunque si me quieren escribir, hacemos trato…). Convertirte en un alcohólico no te soluciona el mal de amores, pero una melopea muy de vez en cuando llena algunos vacíos: es una forma de combatir el estancamiento que se deriva de la tristeza y, al mismo tiempo, es una manera de salir de casa y mezclarse de nuevo con el mundo. Como dicen por ahí, “el alcohol no resuelve los problemas, pero crea otros muy interesantes”. Y hay algo de cierto en ello. Por ejemplo, el protagonista de ‘Entrada + Consumición’ nunca habría cambiado su vida si se llega a quedar en casa rumiando su sufrimiento. La borrachera te da la oportunidad de vivir tu drama fuera de casa.

P: Un aspecto que tratas en la novela es la superficialidad del mundo gay en cuanto a relaciones se refiere. ¿La realidad supera la ficción?
R: Absolutamente. Creo que a estas alturas todos nos hemos dado algún que otro agradable garbeo por el mundo de las relaciones y nos hemos percatado del desquiciamiento general del personal. Hoy en día, relacionarse, de manera sana y eso, es algo hipercomplicado. En la novela (y prácticamente en casi todo lo que escribo) insisto en la idea del egoísmo y de la falta de empatía como principal precursor del caos emocional general. Y es que existe una tendencia malsana a no ver más allá de la pelusilla del ombligo y a tratar a las personas que nos rodean como meros utensilios para que nos hagan sentir bien. Yo creo que mucha gente mira a su alrededor y en lugar de personas ve consoladores de tamaño industrial con patas.

Como ya escribí una vez, todo el mundo quiere magia pero nadie quiere ser mago. Todos queremos que nos adoren, que nos conozcan, que nos reconozcan, que nos solucionen la vida, que se enamoren de nosotros y que nos quieran… y, sin embargo, somos incapaces de predicar con el ejemplo y ser, para variar, nosotros los que damos en lugar de los que pedimos.

P: ¿Qué similitudes y diferencias tiene esta novela con tus anteriores publicaciones, ‘Amar en tiempos de estómagos revueltos’ y ‘Multitud’?
R: ‘Amar en tiempos de estómagos revueltos’ tenía un eje, en cierto modo, muy similar al de ‘Entrada + Consumición’: las relaciones, la endogamia marica, lo complicado que es encontrar a alguien medianamente estable y coherente con quien, simplemente, tomarte un café y conectar, los ligues de una noche… No obstante, se trataba de un compendio de artículos sin hilo conductor. En ‘Entrada + Consumición’ todo esto cobra vida a través de los personajes. Yo lo considero un paso más allá que trasciende a la mera constatación de ideas: ahora éstas se ven ilustradas y apoyadas por situaciones reales.

En cuanto a ‘Multitud”’ a la cual le tengo mucho cariño porque cuando la terminé me sentí por primera vez escritor, la nueva novela es mucho más divertida, dinámica y fresca. Se hace más fácil de leer porque supera la profundidad del momento reflexivo y lo sitúa en el mismo plano de la frivolidad. Es decir, que ‘Entrada + Consumición’ conjuga de manera más agradable y efectista el dramatismo con el humor hasta alcanzar cierto cinismo, un tono hilarante, que creo que hace que el lector se sienta más distendido, menos sobrecogido. En ‘Multitud’ todo es mucho más denso, más duro y más amargo. Digamos que los personajes de esta nueva novela huyen hacia adelante buscando un nuevo amanecer, un cambio, mientras que los de ‘Multitud’ eran incapaces de moverse y lo único que podían hacer era sentarse en la oscuridad.

P: La editorial Stonewall, de reciente creación, ha sido la encargada de publicar ‘Entrada + Consumición’. ¿Cuánto tiempo llevabas con ella en el cajón?
R: No llevaba demasiado. De hecho, ‘Entrada + Consumición’ es la más reciente de todas las novelas que hasta el momento he escrito. Creo que le puse el punto y final hace exactamente un año. Peor suerte están corriendo otras de mis novelas, que llevan criando polvo desde el Pleistoceno, chispa más o menos. Y lo que les queda…

'P: ¿Cuál es tu percepción del panorama editorial en nuestro país?
R: Tengo la impresión de que es un circuito bastante cerrado en el que tienen cabida muy pocos autores nuevos y mucho menos cuando manejan formas de escribir distintas. Al parecer, en cuanto uno se desmarca un poco de lo convencional y lo establecido desde yo que sé cuándo (tanto que a veces huele a rancio abolengo) ya lo lleva crudo para conseguir que una editorial se fije siquiera de lejos en él, No sé, creo que hay una confusión entre “calidad” y “convencional”. Por ejemplo, a todos nos parece muy literaria y la mar de bonita una historia en la que se describe una relación de amor epistolar; y, sin embargo, nos parece que tiene menos valor una relación por chat o a través de Facebook. La actualidad está muy denostada literariamente hablando y cualquier cosa que transgreda y rompa un poco con lo de siempre se suele asociar a lo insulso.
También creo que habría que darle más oportunidades a escritores noveles en lugar de publicar cualquier cosa que salga de las manos de los autores consagrados.

Hay libros que en cuanto uno los lee se percata de que han sido publicados sólo porque están escritos por quienes están escritos, porque esa persona ya tiene un nombre, ya es famosa. Mientras tanto hay autores completamente desconocidos con grandes obras pudriéndose en los discos duros de sus ordenadores; obras a las cuales las editoriales no prestan atención ni por un segundo. En mi opinión, los escritores consagrados también escriben basura y los escritores noveles pueden dar a la luz a verdaderas obras de arte. Que sí, que es una perogrullada, pero que al mundo se le olvida.

P: Periodista, bloguero, escritor… ¿Siempre has tenido claro que lo tuyo eran las letras?
R: La verdad es que sí. Siempre he sido el rarito de la clase. No sólo porque fuera gay, sino porque hacía cosas raras como leer y escribir. Los niños me miraban muy mal, como a un bicho raro. Aunque no me sorprende demasiado, puesto que aun a día de hoy mucha gente me mira como un bicho raro cuando digo que me estoy leyendo un libro (si además dices que es un ensayo echan a correr como alma que lleva el diablo mientras gritan “el horror, el horror”). Lo mío siempre ha sido la lengua y la literatura. Siempre he tenido muy buena pluma.

P: Hablar de literatura gay siempre suele crear polémica. ¿Estás de acuerdo con ese término?
R: Esta es la sempiterna pregunta del mundillo. Yo nunca he sido muy partidario de que exista una literatura que se enmarque en lo gay. Como es lógico, me gustaría, me encantaría, me pondría palote, que se pudiera hablar de literatura, sin más, independientemente de la orientación sexual de los protagonistas y personajes de los libros. Que la gente pensara “me apetece leerme un libro de terror”, que fuera a la tienda, se lo comprara y entonces, al abrir el libro, descubriera que el prota está enamorado, yo qué sé, de su profesor de matemáticas, y que esto le diera igual.

Desgraciadamente, ni las editoriales etiquetadas como gays suelen publicar libros de terror ni las editoriales calificadas como generalistas suelen publicar libros cuyos protagonistas sean de la acera de enfrente. Así que entiendo que es una situación difícil.
Al margen de esto, creo que sí, que hay una literatura gay, y que ésta se encuentra estancada, porque necesita de autores que traten temas nuevos desde el punto de vista de la calidad, y no desde la perspectiva de meter la palabra polla más veces dentro del texto con el objetivo de vender más.

Muchas gracias Carlos y muchísima suerte.

Sitio oficial | Stonewall
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Sobre

Antes llevaba antifaz y castigaba. Ahora solo llevo barba. Periodista y escritor. Autor de 'La muerte no huele a nada', Premio Shangay 2011 a Mejor Libro LGTB del Año. Blogueando desde 2005, que se dice pronto. Gay. Sí, con todas las letras.


'Carlos G. García, autor de ‘Entrada + Consumición': “La literatura gay necesita escritores que traten temas nuevos”' tiene 2 comentarios

  1. 23/09/2011 @ 10:43 G. Campanella

    Curioso.

    Creo que hay muchísimos autores noveles (tanto de temática lgtb, como más generalista) que tienen manuscritos originales, novedosos y extraordinarios, pero que jamás llegan a publicar porque las editoriales (¡incluso las del colectivo!) van a lo seguro.

    A día de hoy, sólo se apuesta por escritores veteranos y conocidos…, y el panorama de la literatura lgtb no es diferente (con sus tradicionales ediciones de obras de componente erótico, sórdido o amarillista).

    En los últimos dos años he estado escribiendo, corrigiendo e intentando publicar un trabajo muy diferente. Una obra producida “desde” el colectivo lgtb para el público generalista. Protagonizada por un personaje transexual. Que va de cuentos de hadas. Dirigida tanto al público juvenil como al adulto. Diferente…

    Y al final he recurrido a la publicación online y gratuita de mi trabajo. Después de estar representado durante meses por una de las mejores agencias literarias de este país, de haber mostrado el manuscrito a editoriales lgtb antes que a ninguna otra, y de haber recibido demasiadas veces la excusa de la crisis o la frase de “no hay mercado para una obra de esas características”… he encontrado el éxito en Internet, simplemente siendo leído, comentado, apreciado y compartido por lectores con inquietudes similares a las que dieron origen al libro.

    Así que Carlos G. García: te invito a visitar mi página web –que no es la de un fracasado sino la de alguien que se siente tremendamente afortunado– y a conocer otro punto de vista. Aquí no hacen falta escritores o temas nuevos (¡los hay de sobra!), sino editoriales nuevas.

    http://www.elBluesDelHadaAzul.com

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  2. 24/09/2011 @ 11:36 sonia

    He leido sus tres libros y el mundo se pierde un gran autor, menos mal que existe la compra por internet y la gente arriesgada que en estos momentos, crea una editorial y nos da la oportunidad de leer a buenos autores.
    Muy buena la entrevista, es una seccion que me gusta mucho y espero que siga mucho tiempo.

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