Desayuno en la cama En los últimos días, mi lectura en el metro ha sido ‘Desayuno en la cama‘ (Egales y Desatada). Inicialmente, he de reconocer que lo leía por obligación, para poder entrevistar a su autor Lawrence Schimel, bien documentado. Pero lo que empezó como una lectura obligada, acabó engánchandome. Uno tras otro, los poemas incluidos en el libro me hicieron identificarme con una realidad que todos compartimos, mostrada con una gran belleza.

Nacido en Nueva York en 1971 y madrileño de adopción desde 1999, Lawrence Schimel cuenta con una larguísima experiencia como escritor, con más de 90 libros publicados de diversos temas y géneros, y no sólo LGTB, que conste. Narrativa, ensayo, literatura infantil, biografía, poésia, cómic… En definitiva, me quedaría sin espacio para contar sólo su currículum. Así que mejor dejar que sea él mismo quien nos cuente.

El Castigador: Este es tu primer poemario en español, ¿satisfecho con el resultado?
Lawrence Schimel: Sí, estoy muy contento con cómo ha salido y estoy bastante ilusionado.

He descubierto que en español me expreso de una manera diferente a cuando escribo en inglés. Por ejemplo, disponer de la segunda persona íntimo (tu), comparado con el inglés, que utiliza el mismo “you” para el impersonal y el íntimo, por no mencionar el singular y el plural, me ha abierto una puerta para poemas dirigidos a un sujeto (en estos casos, unos amantes/ligues y unos ex), cosa que no solía hacer en mis poemas en inglés.

Sin duda, aunque hablo más o menos correctamente, escribo en castellano de una manera particular y muy distinto de cómo lo haría un español. Creo que hay versos que invitan al lector a reflexionar o pensar de otra manera. Además, tengo ese punto de visita curioso de extranjero inmerso en la cultura y vida española desde los últimos 10 años.

EC: ¿Cómo definirías tu poesía en general y ‘Desayuno en la cama’ en particular?
LS: Mi poesía en general tiende a la narrativa más que la lírica, es decir, que no son sólo momentos abstractos sino que cuentan una historia, aunque puede ser una historia muy breve o un trozo de una historia más larga. Todo eso expresado de otra manera que en la prosa, más compacto, sin llegar a ser denso (creo que mi poesía es bastante accesible) y con la libertad de hacer algunos saltos entre ideas o metáforas que no permite la narrativa, cosa que me ofrece la posibilidad de tocar los sentimientos de otra manera, evocando con un enfoque en una cosa (o una sola parte de una cosa) a algo más grande y resonante.

‘Desayuno en la cama’ es a la vez muy personal y muy universal: mucho de lo que he experimentado en el ambiente también lo han vivido muchos otros (o pueden extrapolar de los detalles de mi experiencia a cosas en la suya). A pesar de ello, son situaciones que han sido poco tratadas en la poesía española hasta el momento. Reflejo situaciones de mi vida, como hombre gay, buscando y encontrando y perdiendo amores, sexo, amistades… Es decir, nada de otro mundo, pero sin intentar expresarme en términos neutrales para ser aceptable para todo el mundo, sino exaltando las particularidades de la vida gay contemporánea, que es mi realidad cotidiana.

EC: ‘Desayuno en la cama’, ¿por qué este título?
LS: Hay ciertos temas que se repiten en el libro y en mi obra en general. Entre ellos, el dar de comer el uno al otro. Creo que el sexo en sí no es lo que crea una intimidad entre dos personas, o por lo menos no sólo; el sexo puede ser una forma de comunicación entre dos personas, pero también es muy posible follar y revelar nada de ti mismo y, lamentablemente, eso ocurre muy a menudo dentro del ambiente. Creo que muchas veces porque no sabemos actuar de otra manera, o no sabemos quienes somos, cosa que nos hace dificil comunicar a otros o entenderles si están intentando comunicarse con nosotros, pero no sabemos escucharles o entenderles.

Para mí, dar de comer al otro siempre me ha resultado algo muy tierno y romántico, y a la vez básico y cotidiano.

Y como narro en el último poema, es algo que compartí con uno de mis ex, y para mí era una de las cosas muy bonitas de la relación que tuvimos y lo que más eché de menos, no por los desayunos en sí sino la intimidad que reflejaban.

Lawrence Schimel EC: De entre todos los poemas, personalmente me quedaría con dos frases que me gustaría que me comentaras: “Mejor una costilla que un corazón roto” y “El secreto de cocinar –y del amor- es no dejar nunca que la comida huela tu miedo”.
LS: Aunque vienen de poemas distintas, los dos hablan de cómo entregarse plenamente al amor, sin miedo a perderlo aunque quizás dure poco (pero por ello no menos importante ni intenso).

Solemos medir las relaciones por su duración de tiempo y no por su calidad: si nos tratamos bien el uno al otro, si nos satisface (sexualmente, emocionalmente, etc.), si la hemos vivido plenamente…

Cuando alguien me dijo esa primera frase en Amsterdam hace unos años, yo no estuve de acuerdo en absoluto. A mi me pareció la situación bastante banal y patética (por no mencionar dolorosa); hubiera preferido haber vivido y perdido otra historia, algo de pasión, y no sólo un accidente tonto con un ligue que pasó de mí (y lo que me hizo, que fue romperme una costilla durante los preliminares).

La segunda frase, al contrario, me pareció una de esas verdades que parecen tan facilonas, pero que en realidad son muy sabias. Y para mí, era natural hacer la extrapolación de comportarse así no solo en la cocina sino en el amor, quizás por cómo asocio yo la comida con la intimidad en las relaciones.

EC: En este trabajo unes poesía con homosexualidad, convirtiendo en arte situaciones cotidianas. ¿Crees que la poesía se encuentra en cualquier aspecto de nuestro día a día?
LS: No es que una la poesía con la homosexualidad… Yo diría que me expreso como homosexual en poesía, que es otra manera de ver el asunto.

Lo que igual sí es distinto es que me imagino un lector también homosexual para estos versos, cosa que no implica que otros no puedan disfrutarlos o sentirse reflejados en los sentimientos que expreso. Pero no escondo ni explico las referencias que dentro del mundillo gay son conocidas o hasta cotidianas, pero pueden parecer chocantes o escandalosas para el mundo heterosexual, como pueden ser los lugares de sexo anónimo, saunas o cuartos oscuros.

Y creo que sí, la poesía está allí siempre, mucho tiene que ver con el actitud del espectador, si vemos el mundo de una manera (quizás una manera poética, o positiva) u otra (por ejemplo, siempre quejándose: del trabajo, el dinero, los amores o falta de ellos, etc.). La felicidad (o la poesía) no es un objetivo sino un estilo de vida.

EC: ¿En qué periodo de tiempo fueron escritos los poemas que incluyes?
LS: La mayoría del libro es de confección bastante reciente, aunque algunos de los poemas fueron escritos justo después de mi llegada a España, a comienzos de 1999.

EC: ¿Es quizás la poesía de temática LGTB la gran desconocida de la literatura?
LS: Sin duda la poesía es la gran desconocida dentro del mundo LGTB, especialmente el lado masculino de este mundo.

Para muchos, la poesía ha sido algo que nos forzaron a leer y estudiar en la escuela. Como pocas veces han ofrecido (por lo menos en español) una poesía relevante a las vidas de los lectores gays, muchos nunca han superado la manía o miedo a ella que cogieron en el colegio.

Mucha de la poesía “gay” publicada en español hasta el momento aborda el tema o en clave o por la estética abstracta (cantar las alabanzas de algún efebo, etc.). Zzzzzzzzzz. ¿Eh? Perdona. Sólo pensarlo me aburre.

En otros países, la poesía ha sido una manera de expresión para mucha gente que no se encuentra reflejada en la cultura “mainstream,” dándo lugar a un mundo de una poesía no tradicional, ni muchas veces una poesía escrita, sino una poesía oral, para ser interpretada, declamada, cantada, gritada… De ahí han surgido unas noches poéticas, celebrando la diversidad y esas voces que son poco escuchadas, dando lugar a los Poetry Slams, que son una especie de reyerta entre poetas, en las que el público vota cada actuación mediante su aplauso.

En fin, una poesía popular, en ambos sentidos de la palabra: por el público cotidiano y no académico y por la elevada convocatoria de audiencia.

EC: Tienes una dilatada trayectoria literaria: novelas, poesía, cuentos infantiles… ¿Con qué te quedarías?
LS: ¿Necesito elegir solo uno? Pero si sirven para expresar distintas cosas, por no mencionar a veces distintos públicos. Es lo mismo que no siempre comemos solo una misma cosa, sino una variedad de platos. A veces, uno busca en la literatura verse reflejado y, a veces, escaparse de tu propia realidad y refugiarse en unas vidas ajenas.

Mis gustos como lector son diversos y por eso también escribo en tantos géneros y formas, y para muchos públicos también, hasta los heterosexuales. No creo que toda la obra completa de un autor tiene que interesarle a cada lector, aunque con alrededor de 90 libros tan diversos bajo el brazo, espero sí tener un libro para cualquier persona…

Dicho todo eso, creo que soy mejor poeta que escritor de prosa, aunque escribo más prosa que poesía (entre otras cosas, ¡para pagar el alquiler cada mes!).

EC: Nacido en Nueva York, estás a punto de cumplir tu décimo aniversario en Madrid. ¿Qué tiene esta ciudad para haberla cambiado por la gran Nueva York?
LS: Calidad de vida. Para mí, Madrid sigue siendo el compromiso entre lo que puede ofrecer un capital mundial (compras, comida, cultura, e incluso cosas que no empiezan con la letra C) con un pueblo. Nueva York ofrece mucho, pero el precio del alma es demasiado alto, por lo menos para mí; es tan deshumanizante, todo el mundo es un mero engranaje en la maquinaría, que es perfectamente intercambiable. Y todo es una batalla, incluso cosas tan simples como ir a correos o al supermercado. Siempre estás en la sombra de una rascacielo. Madrid, al contrario, sigue siendo una ciudad a escala humana, desde el tamaño de los edificios, al ritmo de vida/trabajo.

EC: ¿Cuáles son tus próximos proyectos?
LS: El año pasado publiqué en inglés una recopilación de mis últimos 10 años de relatos homoeróticos, que está siendo traducido al español en tres volúmenes. El primero saldrá en diciembre, bajo el título ‘Soñé tu boca‘.

En junio, gané el premio Lambda Literary para una recopilación de ensayos personales sobre la vida LGBT de hoy en día, ‘First Person Queer‘ (Primera persona queer), y estoy terminando una secuela, esta vez de ensayos escrita en segunda persona, también recopilada con mi amigo y colega Richard Labonté, para la editorial canadiense Arsenal Pulp Press, que saldrá en primavera.

En la editorial | ‘Desayuno en la cama


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