Rafael Peñas Cruz, nacido en Córdoba en 1964, criado en Barcelona y residente en Inglaterra desde hace cerca de veinte años, es el ganador de la edición de este año del ‘Premio Terenci Moix Fundación de Narrativa Gay y Lésbica’ gracias a su nueva novela, que lleva por título ‘Charlie’.
Segunda obra literaria de su autor, tras la publicación hace seis años de ‘Las dimensiones del teatro’, ‘Charlie’ supone el primer premio, muy importante además, para el autor, y desde Ambiente G no quisimos dejar pasar por alto la oportunidad de conocer más acerca del libro, de sus intenciones y de él mismo a través de sus propias palabras, con esta entrevista que amablemente ha concedido en exclusiva para los lectores de Ambiente G.
Pregunta: En primer lugar, Rafael, muchas gracias por asomarte a la ventana de Ambiente G. Bienvenido a nuestro blog.
Respuesta: Gracias a vosotros por interesaros en mi novela y felicidades por el blog. Me parece que tiene un nivel excelente y ofrece una plataforma única para compartir sentimientos y opiniones de nuestra comunidad, que está poco menos que silenciada por los medios dominantes excepto cuando se produce algún incidente siniestro.
P: Segunda novela y primer premio importante. Enhorabuena. ¿Cómo fue que decidiste presentarte a esta edición del Terenci Moix?
R: El editor de mi primera novela, “Las dimensiones del teatro”, solía publicar la novela ganadora de este premio y él me animó a presentarme con la siguiente. Después, la publicación del premio pasó a Egales, la editorial gay y lesbiana que dirigen las chicas que también llevan las librerías gay Cómplices en Barcelona y Berkana en Madrid. Cuando presenté “Las dimensiones” en Madrid me puse en contacto con ellas para ver si me echaban un cable y también ellas me hablaron del premio. Es difícil publicar y darse a conocer cuando se es un primerizo y pensé que aunque sólo fuera ser finalista del Terenci Moix – entonces no se me había ocurrido que podría ganarlo – sería una manera de darme a conocer. Eso fue, como digo, hace casi seis años, en 2004. He tardado pero el hecho de ganar la edición de este año demuestra que valía la pena la espera.
P: El título del libro es ‘Charlie’. ¿Quién es Charlie y qué nos cuentas con él de protagonista?
R: Como dices, Charlie es el nombre del protagonista. Lo llamé así en inglés porque fui profesor de esa lengua en Barcelona hace muchos años y recuerdo que era popular en los institutos usar como apodo diminutivos en inglés: “el Píter” para alguien que se llamaba Pedro, por ejemplo, o “la Rosemary” para una alumna que se llamaba Romero de apellido. Charlie es un chico de dieciocho años que tiene su primera experiencia homosexual y se enfrenta a esa situación crucial que creo que es lo que realmente nos une a todos los gays y lesbianas: el reconocimiento de nuestro deseo y la siempre espinosa cuestión de la salida del armario. Es una novela de iniciación, es decir, una novela que narra el paso de un joven a la edad adulta. Creo que Goethe fue el primero en escribir este tipo de novelas y por eso suelen llamarse en alemán “bildungsroman”. “Nada” de Carmen Laforet es en mi opinión el mejor ejemplo en lengua española.
P: ‘Charlie’ es pues una novela de iniciación de un joven de 18 años que se inicia sexualmente con un hombre que le dobla la edad, enamorándose más tarde de otro también mucho mayor que él. ¿Desde qué perspectiva está escrita la novela? ¿Pretendes reforzar o hacer añicos el mito de que es el más maduro quien busca la atención del más joven?
R: La novela, aunque tiene lo que se llama un narrador omnisciente, está escrita principalmente desde el punto de vista de Charlie. Yo quería transmitir esa mezcla de impotencia y deseo que se experimenta cuando cumples dieciocho años, la edad que en nuestras sociedades marca el principio de la madurez política.
De pronto te encuentras en una tierra de nadie entre la adolescencia, con sus certezas frágiles, y el mundo adulto, que se vislumbra pero todavía no se comprende. El conflicto entre deseo y realidad está ahí a lo largo de toda la existencia y pienso que es parte esencial de la experiencia humana contemporánea pero me parece particularmente clave ese momento, sobre los dieciocho años, en el que nada pasa, en el que quieres ser independiente y sofisticado pero todavía no tienes ni la experiencia ni las herramientas necesarias para modular tu personalidad de forma acorde. Eso es lo que yo he querido recrear en Charlie.
En esta encrucijada vital, es tentador asociarse con gente mayor que tú y subirse al carro de sus experiencias. Es un proceso de mímesis esencial en el desarrollo pero no necesariamente la mejor estrategia para alcanzar la verdadera independencia y forjarse un carácter acorde con el deseo personal de cada uno. Un ejemplo drástico y negativo de esa mímesis es el caso de los jóvenes que siguen comportamientos que ven a su alrededor sin cuestionarlos. Los pandilleros por ejemplo. Yo quiero que la gente reflexione sobre la conveniencia de seguir a ciegas esos modelos que se nos ofrecen.
Es verdad que al principio partí de la premisa de querer subvertir la asociación que tradicionalmente ha existido entre homosexualidad y pederastia no sólo en nuestro mundo actual sino en todas las culturas y civilizaciones, desde la antigua Grecia a las tribus de Nueva Guinea, donde la relación sexual entre un adulto y un efebo era y son parte de un ritual esencial de pertenencia a la comunidad. Esa relación ha dado lugar a una discriminación dentro del mundo gay entre el pasivo y el activo que creo ha sido perniciosa. El activo se considera mejor que el pasivo, que está feminizado, lo cual implica una nefasta jerarquía de valores: lo masculino bueno frente a lo femenino malo. En fin, no quiero extenderme porque me pongo en plan “profe” y me saldría toda una tesis doctoral sobre ese tema. Volviendo a Charlie, quise cuestionar esa relación heredada que muchos gays aceptamos sin más. Lo que pasó es que poco a poco Charlie fue tomando vida propia y el tema pasó a centrarse más en su necesidad de forjarse una identidad propia cogiendo cosas de aquí y de allí, experimentando y descartando aquellas cosas que no se ajustan a su deseo o a su personalidad. Es decir, una novela de iniciación a la vida.
P: ¿Qué te ha motivado a escribir el libro? Como sucede en tantos otros casos, ¿es un retrato hecho a base de jirones autobiográficos quizás?
R: Creo que mi primera novela tenía más jirones autobiográficos que esta aunque es evidente que la experiencia personal es muy importante. La espoleta de Charlie, y de ahí viene el nombre, fue un estudiante mío en Inglaterra hace ya muchos años que hizo un “coming out” en una de mis clases de una manera muy natural.
Discutíamos en español –esto era ya en un colegio inglés donde daba clases entonces- sobre el tema de las familias monoparentales. Mi relación con ese grupo de chicos de dieciocho años era excelente, muy parecida a lo que Alan Bennet cuenta en su obra de teatro “Los chicos de historia”, que creo que se estrenó en España con bastante éxito, al menos en Barcelona. Este alumno, Charlie, que era hijo de madre soltera, creía que esa circunstancia no impedía que un niño se desarrollara perfectamente sin necesidad de padre. Me dijo que él era gay, cosa que el resto de la clase ya sabía y yo – ya digo que tenía una relación excelente con ese grupo de chicos – le hice la broma de decirle que era gay precisamente por la cuestión freudiana de buscar la figura paterna ausente. Charlie, que era un chico con un perfecto dominio de sí mismo, me contestó con mucho aplomo: “No, profe. Soy gay porque me gustan sexualmente los hombres”. Una lógica aplastante. Todos nos reímos.
Cuando me planteé escribir una novela gay para presentarla al premio Terenci Moix, empecé a crear a partir de ese Charlie real un Charlie totalmente imaginado al que fui incorporando experiencias propias mezcladas también con elementos sacados de lecturas mías anteriores, pero la novela es esencialmente un trabajo de imaginación, creo que siempre es así. Respondiendo a tu pregunta de una manera más general, sí, yo escribo a partir de la experiencia. Lo que me impulsa a escribir está muy bien descrito por unos versos de TS Eliot que yo me he apropiado interpretándolos a mi manera: “We had the experience, but missed the meaning” , que se podría traducir en prosa castellana como “vivimos las experiencias pero nos perdemos su significado”. Lo que yo quiero hacer al escribir es recuperar experiencias propias, ajenas o ficticias y encontrar un significado a lo que parece inconexas, fragmentado y que no tiene pies ni cabeza.
P: Y si pudieses elegir un sector a quien dirigir tu novela, ¿dirías que te gustaría que la leyeran esos ‘Charlies’ que se inician en el descubrimiento del amor gay o en esos amantes buscados que se instalaron ya en la cuarentena?
R: Bueno, todos por igual. Los jóvenes “Charlies” para que reflexionen sobre lo que he dicho antes sobre la necesidad de buscar su propio camino al cielo o al infierno sin copiar modelos ajenos que no se ajusten a su ser. Los cuarentones como yo para que sean conscientes de lo mismo, de que no pueden pretender vivir una eterna adolescencia a través de sus relaciones con amantes o parejas veinte o treinta años más jóvenes que ellos. Algo que no es exclusivo del mundo gay. Ahí tenemos a esas mujeres jóvenes que se casan con hombres mucho mayores, más ricos o con más experiencia. Las vemos en las revistas de cotilleo cada día ¿no? así que la novela va dirigida al lector en general. Yo no digo que las relaciones entre diferentes generacionales sean malas, lo que propongo es una reflexión sobre los motivos que las animan. Lo que sí es verdad es que cuando yo escribía “Charlie” tenía en mente a Charlie Allwood y a él me dirigía especialmente. Por tanto, quisiera que fuera una novela que leyeran particularmente los estudiantes de los institutos para reflexionar sobre la homosexualidad, sobre la complejidad del periodo de transición a la edad adulta desde la adolescencia. Me gustaría que me invitaran a presentarla en institutos por todo el país. Quizás como parte de esa célebre asignatura de “convivencia” tan criticada por los sectores más conservadores.
P: Hablando de a quien va y a quien no va dirigida tu novela, ¿qué piensas de la existencia de un tipo de literatura dirigida específicamente al colectivo gay? ¿Es necesaria en este tiempo de transición de la ‘oscuridad’ al reconocimiento de nuestros derechos como colectivo? ¿Es a tu juicio útil o la ves más bien como una literatura guetto con el mismo mayor o menor sentido que tendría una corriente de publicaciones escritas, digamos, por negros, con protagonistas negros y destinados esencialmente a lectores de color?
R: No, yo no veo la literatura gay como gueto o al menos no más “gueto” que la literatura escrita por hombres heterosexuales que pasa por ser la literatura “en general”. Creo que la literatura en general no existe.
Cada uno escribe desde un ángulo determinado. La comparación con la literatura escrita por negros o por mujeres, o por escritores de los países descolonizados en los años sesenta es correcta. Hubo en Europa a partir del Renacimiento una tendencia a creer en una narración única de la experiencia humana. Una narración que iba desde Mesopotamia al advenimiento de los Estados Unidos de América en una línea de continuo progreso y evolución. En esa narración los hombres blancos heterosexuales se auto arrogaron el papel de protagonistas y motores de los cambios históricos. Las demás voces fueron silenciadas. A veces, como en el caso de los gays de forma brutal. En otras, como en el caso de las voces lesbianas, sencillamente ignorándolas. Todo eso cambió en la segunda mitad del siglo XX. Visto adónde nos llevó esa narración heterosexual: a la Guerra Mundial, a Hitler y Stalin, al reconstruir un mundo nuevo sobre los añicos de la guerra surgió este que tenemos ahora de voces fragmentadas, el mundo de la multiculturalidad y la globalización. Hay quien quiere poner fin a todo esto y volver a la narración unitaria pero eso es imposible. No se puede volver a meter al genio dentro de la botella.
La literatura gay es un producto de esos profundos cambios globales y está aquí para quedarse. Va dirigida a todos los que se preocupan por reflexionar sobre la existencia, igual que la literatura femenina o la literatura escrita por los hombres blancos de clase media alta que, insisto, es una voz más en el conjunto de voces. Para comprender la realidad hay que escuchar a todas y cada una de esas voces.
P: Hace cerca de 20 años que vives en Inglaterra. ¿Sirve la perspectiva de un emigrante como magma para observar las realidades y pasarlas al papel de un modo distinto a aquel escritor que ha vivido siempre ‘intramuros’?
R: Depende. En principio yo te diría que sí pero hay escritoras como Jane Austen – una de mis escritoras inglesas favoritas y que es mucho más compleja de lo que se le suele atribuir – que no salió nunca de su pueblo por así decirlo y sin embargo logró escribir novelas que tienen un atractivo universal a pesar del paso del tiempo y lo mismo sucede con otra de mis favoritas, la poetisa norteamericana Emily Dickinson. El escritor es por naturaleza un exiliado aunque viva intramuros porque necesita una separación y una distancia para observar la sociedad sobre la que escribe. Yo me identifico con escritores como Luis Cernuda o James Joyce que salieron de su país para no volver nunca pero se pasaron la vida escribiendo sobre ese país que dejaron atrás. Los casos de Cernuda y Joyce me parecen particularmente ilustrativos. Los dos salieron huyendo de la asfixia que les provocaba el discurso político nacionalista clerical de sus países, que no les ofrecía un lugar en el futuro de sus naciones. Sin embargo, hoy no se puede pensar en Irlanda sin pensar en Joyce y, para quien conoce la historia de España, la voz de Cernuda está ahí, inapelable. Qué estupenda venganza del artista ¿no?, Aunque también es verdad que el artista, una vez ha sido asimilado de esa manera por la cultura dominante, pierde fuerza y se convierte en una especie de monumento que todos pueden ya ignorar. Por eso tienen que surgir siempre nuevos artistas y nuevas voces que vuelven a ver las cosas “desde fuera”.
P: Además de emigrante, eres también profesor. ¿Cómo compatibilizas tu labor docente con la literatura? ¿Cuánto te ha llevado escribir ‘Charlie’? ¿En qué consiste tu método de trabajo?
R: He sido profesor desde hace veintidós años. Primero enseñé inglés en institutos de Barcelona y Cataluña. Luego fui profesor de español en varias escuelas secundarias de Londres y ahora trabajo en la universidad, siempre dando clases de español y cultura hispana. Las dos labores se retroalimentan. Creo que he aprendido mucho sobre la lengua española a base de enseñarla y he aprendido a redactar y a escribir a base de leer ensayos de mis estudiantes y tener que darles consejos para mejorar su estilo y la manera más eficaz de comunicar sus ideas. Sí que es verdad que ser profesor es una profesión que desgasta mucho porque es como estar continuamente en un escenario, en tensión, siendo juzgado por un público que no te perdona una pero eso me ha dado cierta fortaleza de carácter, creo.
Es difícil compaginar la escritura con las demandas del aula. He tardado cuatro años en escribir Charlie principalmente debido a que no pude dedicarme a ello a tiempo completo y eso hace el trabajo muy laborioso porque hay que estar continuamente releyendo lo escrito para “entrar en la narración” después de haberla abandonado una semana o diez días por necesidades profesionales como corrección de exámenes o preparación de clases o sencillamente porque llegas agotado después de ocho horas en el escenario y sólo quieres leer o ver la tele y hacer cosas “pasivas” al volver de clase. En cuanto a mi método de trabajo, es este: primero visualizo los personajes y me hago una estructura provisional de los diferentes elementos narrativos y después creo un magma de palabras escritas a mano a vuelapluma en un estado de semi trance muy parecido a la escritura automática que proponían los surrealistas. Una vez tengo esto, que yo comparo a una enorme piedra informe, comienza el trabajo de tallado y cincelado, de precisión, dando forma a cada elemento hasta tener completa una primera versión. Esto lo hago ya en el ordenador con el bendito programa “Word”. Esta primera versión va siendo sometida a sucesivos trabajos de refinamiento tanto del contenido como de la expresión, hasta tener una versión con la que estoy más o menos satisfecho y que muestro a personas allegadas cuyo criterio crítico valoro. Entonces vuelvo a reescribir hasta tener una versión final. Es un método muy laborioso que no creo que sea el más eficaz en términos de economía del tiempo pero de momento así es como funciono.
P: Para todos los que estamos interesados en adquirir tu libro, ¿dónde podemos encontrarlo? ¿Está ya en librerías o puede ser adquirido a través de algún sitio web?.
R: Creo que el libro ha salido ya de la imprenta y está listo para ser distribuido en las librerías. Acabo de hacer un google y me ha salido este enlace, así que parece que ya está disponible. Si estáis por Barcelona, el libro se presenta en la Librería Bertrand el lunes 21 de junio a las 19.00. Antoine Leonetti, organizador del festival de cine Gay Fire!!!, también en Barcelona, me va a hacer de presentador y además de leer algún fragmento de “Charlie” hablaremos de lo que me has preguntado antes sobre la literatura –y el cine- gay y su lugar en el panorama cultural contemporáneo. Os animo a venir a la presentación. Más adelante haremos una presentación en Madrid. Supongo que también podéis pedirlo en Amazon para los que estéis lejos de Madrid o Barcelona.
P: Así como no ha sido esta tu primera novela, y gracias al galardón obtenido, ¿nos harás esperar mucho para acariciar tu próximo proyecto?
R: No, ya estoy en ello. Ahora trabajo solamente a tiempo parcial en la universidad para poder dedicarme más a la escritura así que espero que la próxima no tarde tanto. Cuento con la experiencia que tengo para que el proceso creativo sea menos laborioso.
P: Alguna otra cosa o sugerencia que quieras hacer a los lectores de Ambiente G.
R: Mi única sugerencia es que os leías el libro y me digáis qué os parece. Aquí, en el excelente blog de Ambiente G, o en mi página de Facebook: rcruz88@hotmail.com
Muchas gracias a todos.
Muchas gracias a tí, Rafael.





Comentarios
La apuntaré en la lista :)
suena excelente! y muchas felicidades por ganar el premio.
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