Javier Quevedo Puchal: "'Cuerpos descosidos' es una novela que muestra el lado más monstruoso del ser humano"

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Javier Quevedo Puchal

Cuando se abre la cubierta de una novela catalogada de género de terror, uno suele esperar miedo y tensión en forma de seres fantásticos que poco tienen que ver con la realidad. Tal vez por eso, cuando empecé a leer ‘Cuerpos descosidos‘ (NGC Ficción!) de Javier Quevedo Puchal (Onda, Castellón, 1976), me quedé francamente impresionado.

A priori, nos encontramos con tres historias diferentes, cuya conexión entre ambas iremos conociendo al paso de las páginas. Un joven chapero pareja de una mujer que expía culpa ajenas en el Cabaret de los Pecados. El diario de un adolescente que narra uno de sus primeros amores homosexuales ante la presión de una familia extremadamente tradicional. Una artista gráfica que esconde placeres aberrantes. Todos ellos, personajes que bien se podrían catalogar de personales “normales” y que en realidad ocultan realidades tremendas.

Hemos estado hablando con el autor, Javier Quevedo, quien además conoceréis por otras novelas como ‘El tercer deseo’ y ‘Todas las maldiciones del mundo’, publicadas con Odisea. ¿Preparados para conocer su concepción del terror? Allá vamos.

Pregunta: En la novela transformas en terror el fanatismo religioso y la hipocresía de las apariencias y, además, los presentas como creador de las conductas más aberrantes. ¿A veces la realidad supera la ficción?
Respuesta: La ficción es solo un espejo que nos devuelve el reflejo amplificado, y a veces distorsionado, de la realidad. En el caso de ‘Cuerpos descosidos’, se trata de una novela que nos muestra el lado más monstruoso del ser humano, como bien apuntabas al mencionar el fanatismo (no necesariamente religioso, aunque bien es cierto que es en este en el que se cargan las tintas, y que a mí personalmente me aterroriza), la hipocresía de las apariencias o incluso la venganza y el yugo de la culpa.

Lo que yo cuento en este libro puede resultar inquietante, pero lo es más todavía si observamos que algunos aspectos muy concretos del mismo están directamente basados en hechos reales (no mencionaré cuáles, por no generar “spoilers”). Sin embargo, no olvidemos que también es un libro que habla del lado más positivo de las personas, sacando a colación temas como la redención o el amor, y en ese sentido es una buena manera de oxigenar un poco tanto mal rollo.

P: ¿Cómo pasas de escribir literatura gay al género de terror?
R: A decir verdad, a mí la etiqueta esta de “literatura gay” no me gusta mucho. Hace poco, leí la entrevista que le hiciste a Eduardo Mendicutti y observé que él sí defendía esta etiqueta, además aportando argumentos muy razonados, pero que yo no comparto. Admito que todo lo que escribo puede venir, de un modo u otro, condicionado por la visión que puedo tener de la realidad bajo mi óptica de hombre gay. En ese aspecto estoy de acuerdo con el señor Mendicutti. Pero me niego a reducir las implicaciones de mis libros a esa pequeña gran parcela de mi personalidad.

Dudo mucho que eso convierta lo que escribo en “ficción gay”, del mismo modo que no diría que lo que escribía Henry Miller fuera “novela heterosexual” o que lo que pintaba Frida Kahlo fuera “pintura bisexual” (por mucho que la visión que ambos tuvieran de la realidad viniera, en cierta forma, condicionada por su calidad de hombre heterosexual y mujer bisexual, respectivamente). Suelo decir que el uso de la etiqueta “novela gay” me parece en no pocas ocasiones bastante malintencionado, e incluso insidioso, en el sentido de que con él se tiende antes a restringir que simplemente a definir. De manera que, por lo que a mí respecta, la transición la he hecho más bien de un tipo de novela algo más ligera y melancólica a otra más marcadamente oscura y enraizada en los géneros de terror y suspense (si bien también hay mucho en ella de melodrama).

P: Aun así, en ‘Cuerpos descosidos’ aparece la homosexualidad como uno de los mayores pecados a castigar y redimir. ¿Tenías con esta obra alguna intención de crítica o denuncia hacia la homofobia?
R: Sin duda alguna, uno de los objetivos de la novela era denunciar el peso de la homofobia en la sociedad, y cómo ambas pueden llegar a destruir vidas enteras de la manera más absurda e inconsciente. Todos los años, cada vez que llega el Orgullo Gay, me toca leer opiniones de gente que dice que ya no tiene sentido celebrar algo así, casi siempre escudándose en la asunción de que la sociedad ha avanzado mucho en ese sentido… y sin embargo, justo el año pasado se tuvo que hacer en EE.UU. la campaña llamada “It gets better” para evitar que los adolescentes homosexuales siguieran suicidándose como resultado de no poder soportar la presión de su entorno. Y eso por no mencionar los homosexuales que a diario son agredidos, o directamente asesinados, a causa de su tendencia sexual… o los países donde la homosexualidad sigue estando penada con la cárcel e incluso con la muerte (y en general, debido a razones religiosas).

A mí me parece un tema de lo más aterrador, y uno de mis objetivos era llevar esto hasta las últimas consecuencias en mi novela: ¿qué ocurre cuando la opinión general te convierte en un monstruo? Es más: ¿qué ocurre cuando tú mismo acabas por creer esa opinión general, hasta el punto de verte como el monstruo que dicen que eres? Esas son algunas de las preguntas a las que se intenta dar respuesta en ‘Cuerpos descosidos’. Y como los lectores comprobarán, las conclusiones que se sacan pueden llegar a ser de lo más espeluznantes.

'Cuerpos descosidos', de Javier Quevedo Puchal P: ¿Qué reacciones ha generado ‘Cuerpos descosidos’?
R: Lo cierto es que estoy muy orgulloso de cómo está siendo recibida esta novela y, sin intención de sonar pretencioso, he de admitir que es con la que más satisfecho estoy a día de hoy. No solo ha acumulado críticas de lo más positivas en diversos medios, sino que la gente no para de felicitarme. Por otro lado, he de destacar que ha generado un debate francamente interesante sobre los límites del género de terror, y ello no deja de complacerme. Hay lectores que no la consideran en absoluto una novela de terror, aunque sí les ha parecido bastante perturbadora… y en cambio, otros me han dicho que les he puesto los pelos de punta con algunos pasajes. También los hay que me agradecen haberles emocionado tanto con una historia que, sin embargo, es muy oscura y sórdida. En lo que todos suelen coincidir, sea como fuere, es en que la historia engancha mucho y el desenlace les dejó bastante noqueados.

P: El personaje del ogro me ha parecido una metáfora de la Iglesia que, después de cometer grandes atrocidades, no termina de caer del todo y queda impune. ¿Era ese tu objetivo?
R: No es que fuera esa la idea que tenía en mente (al menos, no de forma meditada; aunque ya sabes cómo se las gasta el subconsciente…), pero admito que la lectura que le has dado encaja muy bien en toda la historia y, por tanto, es completamente válida. Por mi parte, me temo que se trata de algo más complejo que eso. Pretendía una catarsis interrumpida de la forma más irónica, una venganza no consumada por culpa de la pérdida de significado… una relativización malvada del término “culpa”. Y en ello no solo entra la Iglesia (que también), sino la sociedad al completo e incluso nosotros mismos como individuos. Se trataba de llevar la frase “Mala hierba nunca muere” un nivel más allá y preguntar: “Si la mala hierba nunca muere, ¿qué vida le espera cuando supera su propia muerte?”. Más que con que es una metáfora de la Iglesia, me quedo con lo que una reseña comentaba sobre el ogro: es El Diablo, así con mayúsculas. Lamento no ser más concreto, pero no conviene desvelar demasiado a los que no hayan leído la novela.

P: ¿Qué futuro imaginas para El Pecas?
R: A decir verdad, en el primer borrador de la novela había un epílogo que transcurría en un café londinense, donde se vislumbraba un poco de cuál podría ser el futuro de este personaje. Reconciliado consigo mismo y con los demás, supongo que todo lo que le queda es empezar desde cero una nueva vida… Pero bueno, eso lo dejo a gusto del lector.

P: Has publicado ‘El tercer deseo’ y ‘Todas las maldiciones del mundo’ con Odisea. ¿Qué aspectos literarios destacarías de cada uno de estos trabajos?
R: ‘El tercer deseo’ es mi novela más personal , en el sentido de que tiene más elementos autobiográficos que las demás y, por tanto, me veo bastante más expuesto como persona (a pesar de que ese barniz fantástico que aportan los cuentos de hadas intercalados me viene muy bien para distanciarme). Quizás sea también la más romántica y melancólica de las tres, al menos de forma aparente.

‘Todas las maldiciones del mundo’ podríamos decir que comienza a desligarse del componente autobiográfico, e incluso del más puramente “LGTB”, pues pese a tener un protagonista gay, su condición homosexual es un componente muy secundario en el argumento, donde ya comenzamos a ver una mixtura de personajes y temas bastante más variados. Se trata de una historia también melancólica, pero algo más irónica, contada de forma más lineal y directa, menos barroca y juguetona (incluso menos posmoderna, si se quiere) que El tercer deseo… y sin embargo, considero que es mucho más compleja y rica que mi primera novela, al menos en lo que a contenido se refiere.

P: ¿Estás preparando algún nuevo proyecto? Hacia donde se encamina (terror, LGTB, otro estilo totalmente distinto…).
R: He firmado con una editorial para publicar (en principio, hacia finales de año, si nada falla) una antología de relatos de terror gótico inspirados en cuentos de hadas, titulada ‘El manjar inmundo’. Este proyecto me hace una ilusión especial, ya que se trata no solo de mi obra favorita y la que encaja de forma más pura en el género de terror, sino también la que más me ha costado escribir, así que tengo muchas ganas de compartirla con todos. Podría decirse que viene a ser la cara oscura y femenina (no en vano, casi todos los protagonistas de esta antología son mujeres) de aquellos pequeños cuentos que escribía el Jonás de ‘El tercer deseo’.

P: Para terminar, ¿qué le provoca terror a Javier Quevedo Puchal?
R: Lovecraft decía algo así como que el miedo más antiguo que existe es el miedo a lo desconocido. Por mi parte, lo que más me aterra es todo aquello de lo que habla ‘Cuerpos descosidos’: la maldad humana, los fundamentalismos, la tortura, la muerte, la mutilación, el dolor, la locura, la soledad… lo que todos tememos en el fondo, supongo.

¡Muchas gracias Javier! Te deseamos todo el éxito del mundo.

Sitio oficial | ‘Cuerpos descosidos’
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