'Les Folies 2011' de Kylie Minogue en Barcelona

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Yo soy de esa clase de fans que intenta ir a los conciertos totalmente virgen. Lo logré con la gira de del retorno de las Spice, lo logré con X y lo he logrado con Les Folies, la gira en la que Kylie Minogue ha plasmado su último disco ‘Aphrodite’.

Desde primeros de febrero evitando redes sociales y esquivando los spoilers con bastante arte, conseguí llegar el sábado al Palau Sant Jordi de Barcelona lo más virgen posible. Cosa difícil si tenemos en cuenta que en la cuenta del Twitter de la propia Kylie se han ido subiendo fotos y listado de las canciones que iba cantando. Pero lo logré.

Y así, tras una imparable lluvia a las puertas del estadio que nos acompañó desde las 15’00 que llegamos a la cola hasta la esperada apertura de puertas, sufrí varios spoilers de la mano de la propia Kylie durante la prueba de sonido. Ser fan de Kylie es un no parar de sufrir, os lo digo yo.

Cogimos buena posición (lateral derecho de la pasarela, segunda fila) y a esperar. Sobre las 20’15 salió a escena una dj del grupo Matinée y pincho una sesión tan tediosa que hasta los propios gogos se aburrían. Luego, en una hora que se me hizo más eterna que la espera bajo la lluvia llegó Jason Buckham, que pinchó temas más bailables y cantables remezclados con breves frases de ‘Boombox’, ‘In my arms’ o ‘Can’t get you Out Of My Head’. Y sobre las 21’40, Jason desapareció para dar paso a ‘Les Folies’ o el concierto más marica del 2011.

Y es que mientras otras grandes divas gays intentan enfocar su música y sus shows a un público variado, Kylie tiene claro su target: los homosexuales y sus amigas heterosexuales. Quién crea que Kylie dirige sus esfuerzos a ser un icono sexual para los heteros, que vaya a ver esta gira y me lo diga. Un concierto repleto de chulazos descamisados, en minishorts y escenas homoeróticas que te hacen dudar entre si mirar a la diva o disfrutarlos a ellos.

Pero pasemos a ‘Les Folies 2011’. El partenón que hace de escenario se descubre. Y las siete pantallas que ocupan los huecos proyectan imágenes submarinas a ritmo del The Carnival of the Animals. Vemos a bellos efebos nadando y entre burbujas aparece la K estrellada, logo de la pequeña Kylie. Comienza a retumbar el can you feel me on your stereo? y la locura se desata. Kylie, cual Venus, aparece en una concha dorada cantando ‘Aphrodite’, el tema que da título al disco. El cuerpo de baile vestido al estilo griego. Bailarines de lado a lado, acróbatas colgados del techo y bailarines haciendo de estatuas. En un alarde kitsch aparecen del suelo arpas humanas, mientras cuatro bailarinas rinden culto a Kylie que interpreta ‘The One’ (la versión album) y unas proyecciones zodiacales. Si esto no era suficientemente griego, Kylie y sus coristas entonan el ‘Wow’ (primero el Death Metal Disco Scene, luego la versión normal) mientras los bailarines, al más puro estilo 300 y con coraza, hacen un baile de escudos.

Kylie reaparece en el escenario montada en un pegaso y canta ‘Illusion’, una canción que personalmente hubiera descartado del show. Descalza, cosa que me encanta que haga una mujer tan bajita, se marca un momento muy Shakira, que no pega mucho con la canción, la verdad, pero le quedó curioso. Para seguir con lo romano, la mayor de las Minogue se sube a una cuádriga, tirada por bailarines de torso desnudo que hacen de caballos y seguida por dos fornidos bailarines, también de torso descubierto. Dando una primera vuelta a la pasarela completa canta ‘I believe in you’, en esta gira deja de lado la versión balada para volver a la versión que le compusieron los Scissor Sisters.

Reaparecen los acróbatas, cuatro, colgados del techo, haciendo cabriolas a pulso llevan unas botas y unos minúsculos shorts negros. Mientras en las siente pantallas (aunque en el concierto de Barcelona, la de en medio, ya no funcionaba) se proyectaban imágenes de bellos cupidos, pero entre ellos destacaba un pecho peludo: el de Andrés Velencoso, el ‘Cupid boy’ de la cantante. Ya sabemos a quién dedica Kylie esta canción. Vestida de época, con un sombrero de viuda y con un pequeño velo, la australiana menea la falda de plumas negras al ritmo de la música. Si la versión de ‘Spinning Around’ era sorprendente, la de ‘Les Folies’ no se queda atrás. Homenaje, en las bailarinas, a los minishorts dorados. Y seguidamente, entran de nuevo los bailarines con las sillas del Ikeay le toca el turno a uno de los ya clásicos de este disco. ‘Get Outta My Way’. Y para acabar un clásico, que las fans más jóvenas de Kylie han de aprender de sus grandes hits del pasado. Con ‘What Do I Have To Do?’ demostró que todo se puede actualizar sin mucho esfuerzo. Y que lo que sonó bien en el 91, en raras ocasiones, puede seguir sonando bien en el 11.

Como si de la virgen de Almatosa se tratase, aparece Kylie de blanco impoluto y con una corona de estrellas, entre virginal y espacial, apoyada en un busto de su propia cabeza. Las bailarinas, vestidas como mamarrachas (por fín se nota la mano de William Baker) desfilan por la pasarela del escenario que intenta tener forma de corazón. Finalmente reaparecen los bailarines, vestidos por primera vez, y dan paso al, para mi, el número más impresionante del show. Como ya comentan en JeNeSaisPop hacer de ‘Slow’ una versión jazz parece impensable, Kylie lo convierte en impecable. Con un despliegue de escenario que incluye a Kylie elevada y a las bailarinas girando en un plataforma inclinada más de 45 grados moviendo los abanicos de plumas. Impresionante es poco. Y si a eso le añadimos que acaba el tema con la remezcla de los Chemical Brothers sin que la cosa chirrie, pues como para no dejarse las manos aplaudiendo.

Siguiendo el ritmo maquinero del ‘Slow’ de los Chemical pasamos al ‘Confide in me’ de los Brothers in Rhythm. Kylie vestida como una auténtica mamarracha con un vestido que parece hecho con papel albal futurístico con corte de época, mientras los bailarines aprovechan el vestuario del vídeo ‘Get outta my way’. Toma contraste. A medio camino entre el faux rock ruidoso y las proyecciones de locura, bien acompañadas por la coreografía, le toca el turno al clásico para las masas, ‘Can’t Get You Out of My Head’, pero con guitarreo de Kyuss. Ahí es nada. Y para acabar, aunque nos perdiéramos las proyecciones de Kylie-Medusa, el tentacular ‘In my arms’, con una coreografía muy visual.

Si hay algo que me marcó del making of de ‘Aphrodite’ fue que Kylie y Stuart estuban obsesionados con ‘Barbarella’. Y de forma discreta, aquí es donde está el homenaje a Pygar y a Barbarella. Y es que si en ‘Looking for an Angel’ aparece un ángel de ébano, es durante ‘Closer’ que Kylie emula el vuelo entre el mítico personaje de Jane Fonda y el ángel ciego. Espectacular ver a Kylie sobrevolar a los fans de la Splash Zone. En el aterrizaje, cómo no podría ser otra canción, Kylie canta ‘There Must Be an Angel (Playing with My Heart)’ y es aquí dónde un servidor rompió a llorar. Quién quiera decir que Kylie hace playback, es porque no la ha oído interpretar temas como éste en vivo. Le sigue un mashup entre Love at First Sight y Can’t Beat the Feeling, que me pareció normalito, la verdad. Y para acabar otro impresionante directo con ‘If You Don’t Love Me’ uno de esos diamantes desaprovechados de la era DeConstruction, en el que Kylie rompió a llorar.

Para acabar nada mejor que salsa y capoeira (de aquellas maneras) para recuperar el clásico ‘Better the Devil You Know’. Kylie vestida con la camiseta rota del vídeo ‘All the lovers’ y un bolerito de plumas homenaje al vídeo ‘Step back in time’. Allí fue cuando Kylie demostró lo simpática que es. Hablando, como pudo, algo de catalán, besando a su cupid boy Andrés y pidiendo al público asistente una canción para cantar. Yo me dejé la voz pidiendo ‘Your Disco Needs You’ pero acabó cantando ‘Come Into My World’. Para dar paso final a ‘Put Your Hands Up (If You Feel Love)’.

Y como Kylie no entiende de bises, ella es más de encores, pues la parte final comenzó con ‘On a Night Like This’, tras unas escenas de natación sincronizada y ella vestida al más puro estilo Esther Williams. Pero el verdadero broche final, tanto vocal como de espectáculo lo puso el hit del verano pasado ‘All the Lovers’. Kylie en lo alto de una fuente giratoria, con cuatro parejas de acróbatas subiendo y bajando y sus bailarines llevando diminutos bañadores de lentejuelas mientras chorros de agua les caían por el pecho. ¿En serio puede haber algo más marica?

Con ese buen sabor de boca, con lágrimas aún en los ojos y dos horas de concierto non-stop, como lo lees, la chica no hizo descanso, nos fuimos para casa bajo la lluvia. Porque los que pagamos entrada de pista, también tuvimos Splash Zone.

Resumiendo, Kylie no ha hecho una gira de grandes éxitos. Kylie ha hecho la gira de ‘Aphrodite’ incluyendo alguno de sus hits. Kylie demuestra que tiene pendiente el disco de jazz y que está más que orgullosa de la época Deconstruction.
¿Lo peor? Que habrá que esperar aún unos meses para poder disfrutar de este espectáculo con mayúsculas en DVD.

En Ambiente G | ‘Aphrodite’ de Kylie, canción a canción
Vídeo | KylieMinogue

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