
Cuando acabe el 2010 y me pregunten por los discos que más me han gustado, estoy prácticamente seguro que en el top10 estarán 3 discos producidos por Stuart Price. Además del de los Scissor sisters y el de Kylie entra seguro el de los Take That.
Desde que en julio, tras los rumores, se confirmara que Robbie volvía a la banda, todo era un poco incierto. Pero finalmente la vuelta de Robbie no ha traido más que alegrías. El disco ‘Progress’ salió a la venta el pasado 15 de noviembre y es, desde luego una elegante muestra de como madurar. El disco está entrelazado, es decir, cada canción acaba con el inicio de la siguiente, que es algo que Price ya hizo en el ‘Confessions’ de Madonna y que a mi me gusta.
Para esta vuelta como quintento, la banda se muestra más madura. Así los pudimos ver en X-Factor. Robbie parece más calmado, Gary sigue irradiando ese aire de líder, Jason y Howard han optado por un look descuidado hasta rozar el homeless y Mark parece una elfa lésbica de 17 años.
‘The flood’, el primer tema que pudimos oir, es lo que mi amigo Antonio define como un ‘contra-single’, osea un single que está bien pero que no plasma ni por asomo lo que realmente lleva el disco, para así sorprender a quién lo oiga. ‘The flood’ es la clásica balada épica que caracterizó a los 5 de Manchester en los 90. Es, quizás, la única balada que encontraremos a lo largo del álbum.
Es con ‘SOS’ cuando descubrimos lo que nos deparan lo chicos de Take That. Mark Owen nos lleva a través del electro y el vocoder por un tema que recuerda a la época de ‘Rudebox’ de Robbie. Ruido elegante en un tema que es como una caída libre, acompañado del código morse que corresponde a S.O.S. El tema en sí es un canto al fin del mundo. Y aunque parece que ‘Wait’ va a ser un baladón, pues mira, no. Un tema melancólico, muy al estilo Take That con un sonido renovado, entre el r’n‘b y el pop.
Y llega ‘Kidz’, que no tiene nada que ver con el ‘Kids’ de Kylie y Robbie. ‘Kidz’ es de mis favoritas del álbum. Un rollo militar y muy oscuro, que recuerda a Depeche Mode, a Pink Floyd y con tintes políticos de la mano, otra vez de Mark Owen. ‘Pretty things’ retoma el synth pop como si los Pet Shop Boys se hubieran convertido en Take That para hablar de esa obsesión de las mujeres de permanecer eternamente jóvenes. ‘Happy now’ es un tema futurista, con el estribillo en falsete, pero con un toque feliz. Muy como lo que hacían ABBA, que parecía que la canción era lúgubre y en el estribillo le daban un toque de luz.
‘Underground machine’ tontea con el faux rock. El sonido de máquinas y el sonido sintético vuelve a recordar al ‘The wall’. Y en el estribillo una gran verdad ‘podrás ser muy guapo, pero no puedes dormir contigo mismo’. Le sigue ‘What do you want fro me?’ puede que sea una de las más flojas del álbum. ‘Affirmation’ es como el latido del corazón, constante y rápida, cantada casi en su totalidad por Howard.
‘Eight letters’ que cierra el disco como se abre, con una balada al más puro estilo Take That. Sin más aspiraciones. Pero si dejamos sonar el tema, al final hay un tema escondido. ‘Flowerbed’ es la prueba de que los vocoders no sólo se pueden usar en temas rompepistas, Jason te lo susurra para de la mejor manera posible. Es como la versión hetera y elegante de cantar el ‘Telephone’ de Gaga.
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En Ambiente G | ‘The flood’ lo nuevo de Take That (Robbie incuido)