
Podríamos decir que un mal día lo tiene cualquiera; pero nos quedaríamos cortos a la hora de describir el alcance del atentado al buen gusto que perpetro anoche en Sidney Rufus Wainwright.
El cantante más marica del universo queer, salto al escenario de Sidney con lo que viene a ser un traje multicolor, tachonado de inverosímiles floripondios y con la pechera al aire.
Las fotos son tan hirientes, que he preferido dejar las más explicitas para después del salto, para que seáis vosotros los que decidáis si vuestra salud cardíaca merece semejante impacto visual o no.
Vía | Queerty

